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Actuar, observar y morir mientras vivimos

Sexto Charla pública en Ojai, 1980

30 Noviembre 1980

Espero que uno se dé cuenta de que esto no es una reunión matinal del domingo para divertirse, entretenerse o alguna clase de lo que llamamos exaltación espiritual. Más bien somos serios y principalmente hemos hablado, durante estas charlas públicas, preguntas y respuestas, de todo el problema complejo del vivir. Y juntos, con el orador, estamos tratando de resolver todos nuestros problemas. No solo el problema del miedo, de la codicia, del apego, sino también de la cuestión de que hablamos ayer: que el amor no es deseo. El amor no es la expresión continuada del placer.

Y esta mañana nos gustaría, ya que es la última charla pública, investigar la cuestión de qué es la acción, qué significa la muerte, y también de esa maltratada palabra, la meditación. Porque eso afecta toda nuestra vida. No tratamos de demostrar nada, de convertirles a una nueva serie de creencias o ideales ni de hacer ninguna clase de propaganda. Al orador le horroriza todo esto. Sino que juntos, con el orador, si quieren y son serios, investigaremos todas estas cuestiones.

Aunque seguramente la mayoría han estado aquí durante las dos últimas semanas, ahora debemos ver y considerar qué es la acción. Porque gran parte de nuestra vida es acción: toda nuestra relación es acción, nuestras actitudes, nuestro comportamiento, nuestra particular expresión idiosincrática, nuestras represiones, nuestra libertad de expresar lo que nos gusta o no nos gusta. Somos violentos, agresivos, obedientes, creyentes, etc.; todo esto es acción. No es solo ir a la oficina cada día durante los próximos 50 años, no entiendo cómo lo resisten, o hacer un trabajo concreto una y otra vez por el resto de la vida; todo esto también es acción. Y estas acciones se basan no solo en el conocimiento pasado que se modifica en el presente y sigue hacia el futuro.

Por favor, como decíamos, estamos pensando juntos; no tratamos de comunicar o de decir algo que no está claro. Juntos, ustedes y el orador, debemos investigar toda esa cuestión de la acción, tratar de descubrir si existe una acción que sea completa, que no tenga arrepentimientos, que no tenga esa sensación de una acción incompleta, parcial, porque esa clase de acciones generan conflicto, dividen, etc.

Así, lo que vamos a hacer esta mañana, si son realmente serios, en este día tan hermoso, si quieren, es investigar la acción, igual que hemos investigado los otros problemas de la vida. Nosotros tratamos con la vida, es decir, tratamos con la vida diaria: nuestros conflictos, confusión, celos, agresividad, apego, creencias, nuestra constante lucha con el dolor y el sufrimiento. Esa es nuestra vida. Y para escapar de esta confusión acudimos a diferentes clases de filosofías, psicoanálisis, esperando resolver nuestros cotidianos conflictos, desdichas y confusiones. Según parece, nunca los afrontamos. Con mucho cuidado, cultivamos diferentes clases de escapes, una gran trama: religiosa, sensacionalista, vulgar, etc.

De modo que esta mañana, como en las mañanas anteriores, juntos vamos a investigar, el orador no les está diciendo qué es la acción, juntos vamos a comprender la naturaleza de la acción y si existe una acción que sea completa, total, que no deje ninguna marca en nuestra vida que pueda generar conflicto. Y bien, ¿qué es la acción, el hacer? Para la mayoría, la acción se basa en el conocimiento acumulado, la experiencia, y desde ella, actuar. ¿No es cierto? Espero que lo sigan. O sea, a través de muchos años de estudio, de práctica, de acumular enormes conocimientos, a partir de esto actuamos, con más o menos habilidad. Eso es lo que hacemos todo el tiempo. Un carpintero, un científico o un astrofísico hacen lo mismo al actuar, con su conocimiento acumulado, al cual añaden más conocimiento, lo modifican o cambian, pero la base es adquirir conocimiento y actuar a partir de ese conocimiento. La otra forma es actuar y aprender de la acción. Al hacer algo que nos gusta, de inmediato aprendemos de ello, conseguimos conocimiento al hacerlo. Así que ambas cosas son lo mismo. Espero que lo entiendan. Es decir, adquirir conocimiento, ya sea estudiando, aprendiendo poco a poco, a través de la experiencia, y a partir de ese conocimiento actuar. La otra forma es actuar y a través del actuar aprender; por tanto, acumular más conocimiento. Ambas son lo mismo, ¿entienden? Así pues, nuestra acción se basa en el conocimiento, en una gran cantidad de información, y con eso obtenemos habilidad; ¿no es cierto? Pero, como decíamos, el conocimiento siempre es incompleto. Creo que uno debe entender esto con mucha claridad. El conocimiento nunca puede ser completo. Tanto los astrofísicos, los científicos, los pintores, los músicos, los pianistas, el carpintero, el fontanero, nunca, nunca pueden tener conocimiento completo. Por eso al conocimiento siempre le acompaña la ignorancia. Por tanto, cuando la acción se basa en el conocimiento, es incompleta. Uno debe ver eso con toda claridad.

En nuestra vida diaria, en nuestra relación con los demás, sea íntima o no, la acción se basa en recuerdos previos, en imágenes que hemos construido del otro, y partir de ahí actuamos. Por favor, observen todo esto con claridad. Porque la siguiente cuestión será algo más difícil si no entienden muy bien esto de ahora. O sea, la acción que se basa en el conocimiento, en una imagen al relacionarnos unos con otros, divide; es divisiva, conflictiva, parcial. Y, en esa relación de unos con otros, o no hay imágenes, y por tanto hay una relación real, o, si hay una imagen, esa imagen surge del conocimiento y actuamos a partir de esa imagen, de modo que la relación, íntima o la que sea, es parcial, fragmentada, divisiva. Por eso nunca puede haber amor en esa relación. El amor no es un recuerdo, el Día de la Madre, del Padre y todo ese asunto; eso es un negocio comercial.

Ahora bien, ¿existe una acción que no provenga del tiempo? Voy a explicarlo con cuidado. Para adquirir conocimiento de cualquier clase se necesita tiempo. Para conocernos mutuamente necesitamos tiempo. Si son muy íntimos, también para eso se necesita tiempo. Así que toda nuestra acción proviene del conocimiento y del tiempo; ¿de acuerdo? Tiempo no solo del reloj, de la salida y puesta del sol, sino también psicológico. Es decir, « soy y seré », « no tengo pero tendré ». O « soy codicioso, estoy enojado, soy violento, pero el tiempo me ayudará a solucionarlo ». De modo que nuestra mente está formada por el pensamiento, el tiempo y el conocimiento. Nuestra acción sale de ahí. Si lo examinan con cuidado, todas nuestras acciones se basan en eso. Y como el conocimiento es incompleto, el pensamiento es incompleto, la consecuencia es la lucha entre dos personas, sean hombre, mujer, etc., entre hombres; todo el problema de la relación. Si uno comprende esto, o intelectualmente se da cuenta... Darse cuenta de ello intelectualmente es parcial, porque solo es una parte de la vida. Darse cuenta de ello emocionalmente también es parcial. Se trata de darse cuenta de ello completamente, de todas sus implicaciones. ¿De acuerdo? ¿Nos entendemos unos a otros, espero?

Entonces, la siguiente pregunta es: ¿existe una acción, con cuidado, por favor, existe una acción que no surja del conocimiento? ¿Entienden? Es una pregunta; no decimos que existe o que no existe. Para aprender un idioma, una técnica, para tener habilidad en la técnica de las computadoras, etc., se necesita esa habilidad del conocimiento. Ahí es necesario, ¿verdad? Pero nosotros preguntamos algo muy diferente, o sea, psicológicamente actuamos desde el conocimiento: le conozco desde hace años, he construido una imagen de usted y desde esa imagen actúo al relacionarme con usted; ¿no? Estamos investigando la memoria psicológica desde la cual surge la acción; ¿de acuerdo? ¿Nos entendemos? Por favor, estamos investigando algo muy sutil y difícil; si no lo hacen, lo lamento. Es muy simple si ponen interés en ello, si escuchan con atención, no solo lo que dice el orador sino también escuchar la propia mente de uno trabajando. Si no se duermen o toman el sol o comen algún alimento, tienen que prestar cierta clase de atención a todo esto.

En lo psicológico hemos acumulado mucho conocimiento y desde ahí actuamos. Es decir, nuestro conocimiento es egocéntrico; ¿no es verdad? « Quiero, no quiero, soy codicioso, quiero satisfacción, necesito sexo », etc., etc. En lo psicológico hemos construido una imagen de nosotros y de los demás. Esa imagen, ese símbolo, esa palabra es conocimiento; ¿de acuerdo? Ese conocimiento egocéntrico desde donde actuamos es, en esencia, egoísmo; ¿no es cierto? Y, cuando la acción surge de ese estado egocéntrico, esa acción es dañina, dolorosa, violenta, aisladora; ¿de acuerdo? No sé si han advertido, si han estudiado en su propia vida, que la mayoría somos muy egoístas, muy afianzados en nuestra vanidad egocéntrica, que edificamos un muro a nuestro alrededor; ¿no es cierto? Si soy agresivo, ya he edificado un muro a mi alrededor y desde ese estado actúo; ¿de acuerdo? Observe esto, señor, en usted mismo. Ahora se está observando a sí mismo, si quiere, en el espejo que le presenta el orador. Es su espejo, no el mío. Como seres humanos, en todo el mundo, nos movemos, actuamos desde ese centro; ¿verdad? Y mientras actuemos desde ese centro habrá conflicto. Como señalamos al principio de estas charlas públicas, nuestro interés es eliminar el conflicto, no solo el nacional, económico, social, las guerras, sino también el conflicto entre las diferentes religiones, doctrinas, creencias, supersticiones, rituales, que son parte de la superstición. Mientras exista ese elemento divisivo en la mente, habrá conflicto. Y ese elemento divisivo existirá mientras nuestra acción sea egocéntrica; ¿no? Ese estado egocéntrico es la acumulación de conocimientos y experiencias almacenados en el cerebro, y en ese estado hay la constante insistencia del « yo » y de mi expresión; ¿de acuerdo?

Así que surge nuestra próxima pregunta: ¿es posible actuar, vivir sin ese egocentrismo? Esta es una pregunta muy seria, no es una tontería evangelista del domingo por la mañana; es algo que debemos investigar con mucho cuidado, porque los seres humanos desde el principio de los tiempos hemos vivido en conflicto, y aún seguimos viviendo en este estado después de millones y millones de años. Por tanto, hay algo radicalmente erróneo: a pesar de todas las filosofías, las religiones, las creencias, seguimos siendo animalescos, seguimos teniendo este terrible centro destructivo desde el cual actuamos. Espero que no solo escuchen un montón de palabras, sino que observen sus propias mentes, miren el funcionar de su mente, observando, preguntando. Preguntando si existe una manera totalmente diferente de vivir y no seguir atrapados en ese mismo modelo de un millón de años; ¿de acuerdo? Por favor, háganse esta pregunta muy seriamente, porque nos estamos destruyendo, estamos destruyendo la tierra, el aire, y estamos destruyendo a los seres humanos.

De modo que nuestra responsabilidad es enorme. Estoy empleando la palabra « responsabilidad » sin ningún sentido de culpabilidad. Si se sienten responsables, actúan, pero si no actúan no se sientan culpables; simplemente no son responsables.

Y bien, ¿qué es ese centro? ¿Entienden? ¿Cómo surge? Tal como decíamos, también debemos hablar de la muerte. Cuando la muerte tiene lugar, el centro de esa acción termina. ¿Entienden lo que digo? Lo explicaré, lo investigaré con detenimiento. Primero, preguntamos: ¿puede ese centro terminar y, aun así, vivir en esta vida, no retirarse en un monasterio, identificándose con alguna ideología o utopía y decir: « He soltado ese centro », lo cual sería una tontería, porque solo ha identificado ese centro con otra cosa; ¿de acuerdo? No sé si lo ven. Es decir, esta actividad egocéntrica, con su placer, miedo, ansiedad, etc., ese centro, ese ego, cree en algo y se identifica con ese algo, con una imagen, con una doctrina, etc., o toma un nuevo nombre, pero ese centro permanece. ¿Lo entienden? ¡Bien!

Así que preguntamos: ¿es posible morir a ese centro y, aun así, estar vivo, activo, trabajar, seguir? Lo cual es seguir sin conflicto; ¿entienden? Debemos investigar qué es ese centro al que se apega la mente, el cerebro, la forma, el nombre. ¿Entienden? No sé si entienden todo esto. Preguntamos: ¿cuál es la naturaleza y estructura del « yo »? ¿De acuerdo? ¿Qué son ustedes? Solo pueden descubrirlo si no presuponen nada; ¿de acuerdo? Si dicen: « Bien, debo ser lo que soy », entonces no descubrirán lo que son. O dicen: « Creo que soy una entidad espiritual »; de nuevo no lo descubrirán. O si lo afrontan con sus prejuicios, no podrán. Para investigarlo, uno debe estar libre para observar, porque el observar no es analizar. También debe comprender esto cuidadosamente. Toda nuestra mente, cerebro, está entrenado para analizar. Este es nuestro modelo de vida, y cuando uno ve que ese modelo de vivir no termina con el conflicto, debe investigar en otra dirección, ¿verdad? La otra dirección es observar, observar sin dirección, lo cual significa sin analizar. Siento si hay algunos analistas aquí, ¡perdón! Si no están de acuerdo, estará bien, pero investiguen conmigo, con el orador.

Cuando observa, si el pensamiento interfiere en el observar, está tomando una dirección, desde la memoria, desde un motivo o un deseo; ¿no? En ese caso no observa; su deseo, su motivo, su placer dirige la observación. ¿No es verdad? Así, para observar lo que uno realmente es, debe afrontarlo con libertad. Y esa es nuestra dificultad, porque nuestras mentes están condicionadas y, al estar condicionadas, nuestro enfoque siempre es limitado; ¿de acuerdo? Ahora bien, ¿puede, en esta mañana sentado ahí, al investigarlo juntos liberarse de ello? Liberarse de los prejuicios, del analizar, de la agresividad que hay en el análisis, de todo esto. Solo observar, como si observara su rostro en un espejo cuando se peina o se afeita; ¿entiende?

Entonces, ¿qué es el « yo », el ego, el « mí », al que damos tanta importancia? Porque uno debe descubrir si es algo real, no una ilusión, ¿entiende?, algo que puede tocar, sentir, mirar, y no una ilusión que uno ha creado. De modo que uno debe descubrir cuál es la naturaleza del « yo », porque juntos vamos a hablar no solo de lo que comentamos anteriormente, sino también de qué es la muerte. Por favor, eso está relacionado. Sin duda, el « yo » se ha formado a través de la educación, del comparar, de lo que llamamos cultura, la idea de la individualidad; todo esto es el movimiento del pensamiento, que ha creado el « yo ». ¿Entienden? El « yo » que es agresivo, que cree fuertemente en alguna idea fantástica, que es romántico, que se siente terriblemente solo, y escapa de esa soledad hacia cualquier clase de tontería estúpida. Todo esto es el « yo », creado por el pensamiento. ¿De acuerdo? Cuando habla del alma y todo ese asunto, sigue siendo pensamiento. Y decimos que a partir de ahí actuamos, ¿verdad?

¿Existe una acción que no sea egocéntrica? ¿Entiende? Para ponerlo muy simple. Que no esté motivada, dirigida egocéntricamente, porque eso produce estragos en el mundo; ¿verdad? No solo en la relación personal sino con los demás, estén cerca o lejos. Ahora bien, ¿puede esa existencia egocéntrica terminar y, aun así, vivir en este mundo, actuar, pensar, sentir? Es decir, psicológicamente hemos acumulado enorme conocimiento sobre nosotros; ¿puede uno morir a todo ese conocimiento psicológico? ¿Entiende? ¿Y es eso la muerte? ¿Entiende todo esto?

Como sabe, tenemos miedo a la muerte. Nunca investigamos una mente que no solo no tenga miedo, de lo cual hablamos el otro día, sino también: ¿qué es la muerte? ¿Entiende? Mire, nuestra mente se aferra a la continuidad; ¿verdad? En la continuidad hay seguridad: « Fui, soy y seré ». Ese concepto, esa idea, da enorme fuerza; ¿no es cierto? Me siento seguro, a salvo. Y la muerte niega todo esto; ¿verdad? Mi seguridad, mi apego a todas las cosas que he acumulado. Y tenemos miedo a eso. O sea, a entrar en algo desconocido; ¿no es verdad? Porque siempre vivimos en lo conocido; ¿entiende todo esto? Por favor, entiéndalo, es su vida: sus calamidades, sus desdichas, sus depresiones, su soledad; es su vida. Un día u otro tiene que afrontarlo, si quiere comprender y vivir de forma diferente, sin un solo problema, sin una sombra de conflicto, con enorme afecto y amor. O sea, si quiere hacerlo. Pero, si no quiere, seguirá, continuará en el viejo modelo, generando enorme desdicha para usted y los demás, guerra y toda la desdicha que tiene lugar en el mundo. Depende de usted.

Nuestra vida, el diario vivir, tal como lo conocemos, tal como lo vemos, es una serie de continuas y constantes luchas, conflictos entre unos y otros, por más amigos que seamos, confusión en todo: un político dice algo y otro político algo diferente, un economista, bien situado, contradice a otro economista, un científico... Ya sabe cómo funciona ese juego. Esa constante lucha entre unos y otros, entre nosotros; ese es nuestro vivir, ¿no? Es una realidad, no una teoría, no algo que alguien le impone; ¡usted es eso!

¿Es eso a lo que tenemos miedo, a perder todo esto? ¿Entiende lo que digo? Vamos a poner, tal vez, un buen ejemplo: el apego. Siento repetirlo de nuevo, para aquellos que ya lo han escuchado. Uno ve la naturaleza y la estructura del apego, las consecuencias del apego: dolor, celos, ansiedad, odio, placer y esa fina línea que llamamos amor. Ir a la oficina, a la fábrica, ser secretaria tomando notas, ¿sigue?, día tras día, siempre, durante los próximos 50 años. ¡Qué forma tan trágica de vivir! O escapar de todo esto hacia alguna otra idiotez. Ahí también está el conflicto, la agresividad, el placer en sus diferentes formas; se repite el mismo modelo. A eso lo llamamos vivir.

Y están todos los predicadores, los sacerdotes, las llamadas autoridades religiosas, la jerarquía, que dicen: « No puede tener el cielo aquí, está allá arriba; tiene que tener fe ». ¿No es cierto? Para entenderlo, para escapar de ello, debe tener fe. Me pregunto si ha observado que esas religiones se basan en libros; ¿de acuerdo? Para los cristianos es la Biblia; ¿verdad? Para los islámicos es el Corán. En el mundo budista y el hindú hay muchos, muchos libros. No existe un libro que diga: « Haga esto ». Así, las religiones que se basan en los libros niegan la duda. Investiguen conmigo; ¿de acuerdo? Si uno duda, toda la estructura religiosa se cae, en el mundo occidental y también en el mundo budista e hindú. La fe ha sustituido a la duda. No sé si han investigado la cuestión de la duda. ¡El extraordinario efecto purificador que tiene sobre la mente! Por supuesto, si dudan de todo, ¡al final terminan en un asilo para locos! Pero uno debe saber cuándo dudar. Eso significa que debe saber cuándo permitir... Si tiene un perro, sabe cuándo debe llevarlo con la correa y cuándo es necesario soltarlo, cuándo quiere que ande libre; no puede llevarlo con la correa todo el tiempo, ¡pobre perro! Así, el dudar hay que llevarlo con la correa y a veces soltarlo, lo cual significa empezar desde la incertidumbre, ¿entiende?, y no desde la certeza. Por favor, sigan esto. Los libros dan certeza, ¿verdad? La Biblia, este o cualquiera; tiene que creer en él. O sea, empezar desde la certeza y, si comienza a examinar, termina en la incertidumbre. Mientras que, si empieza desde la incertidumbre, puede que termine con algo más allá de la certeza, más allá de todo. Ahora vamos a investigarlo.

Así, ¿podemos, al vivir, de forma íntima o no, liberarnos inmediatamente del apego, lo cual es la muerte? ¿Entienden lo que digo? ¿Lo entienden? La muerte no argumenta con uno. A la muerte no puede decirle: « Dame un poco más de tiempo, por favor, espera ». Pero si sabe qué es la muerte, sabe qué es terminar; ¿no es cierto? Terminar mientras vive, terminar el apego; ¿entiende? Eso es lo que la muerte le dirá: « Debe soltarlo todo ». Pero ese terminar produce miedo, ¿verdad? Por eso cree en la reencarnación, tiene esperanza y todas estas cosas; en el cielo, la resurrección, etc. Ahora bien, mientras vivimos, ¿podemos terminar con todo? No con el fumar y todas estas tonterías, sino mucho más profundo, psicológicamente: terminar con la codicia, con la agresividad, con sus creencias dogmáticas, con sus experiencias, ¿sigue?; terminarlo. Si termina algo, hay un empezar totalmente nuevo, ¿verdad? Me pregunto si ve esto. Pero si quiere terminarlo a través del análisis, de la voluntad, no lo terminará; ¿de acuerdo?

Si tiene un motivo para terminarlo, ese motivo es una creación del pensamiento, del deseo, y, cuando lo analiza para terminarlo, eso sigue siendo el proceso del pensamiento, ¿verdad?; sigue de otra manera, aunque lo haya terminado en una dirección concreta. ¿No es cierto? ¿Lo entiende? Bien.

Estamos diciendo: observar sin ninguna dirección, ya sea el apego, la agresividad o la violencia. Observar sin ningún motivo, dirección o deseo, solo observarlo, y en ese mismo observar hay un terminarlo; en consecuencia, invita a la muerte mientras vive, ¿entiende? Me pregunto si lo entiende. No es suicidarse; eso es otra cosa. La mente que vive en conflicto, dolor, sufrimiento, sin afecto ni amor, es porque es egocéntrica, y una de las facetas de este egocentrismo es la agresividad, la competición, la codicia; terminar una de ellas, o todas, de forma inmediata y fácil. Entonces vive una vida del todo diferente en este mundo.

Así pues, morir mientras vive; ¿entiende? ¿Lo entiende? No al final de la vida, cuando es viejo, senil, enfermo, está inconsciente, cuando pasa por toda esa desdicha, ¿entiende? Sino terminar con las cosas que la mente ha acumulado de forma fácil, con cierta gracia, de modo que la mente tenga una cualidad diferente; ¿entiende? Esa mente no tiene continuidad ni constancia.

Y también tenemos que hablar juntos, como dos amigos, de un problema muy, muy complejo; nuestra vida es un problema muy complejo, por desgracia: de la religión y la meditación, de si existe algo más allá de toda materia. ¿Entienden mi pregunta?

Las religiones, o mejor dicho, el hombre, siempre ha investigado si existe algo más que la existencia materialista: la rutina diaria, el trabajar, la soledad, el incesante dolor y sufrimiento. El hombre, desde tiempos inmemoriales, se ha preguntado si existe algo más allá. Siempre lo ha buscado, y los sacerdotes y las mentes que quieren hacer una institución de ello, la búsqueda, el preguntar, lo han convertido en una religión; ¿no es cierto? Lo han convertido en una organización, en una institución. El hombre que busca queda atrapado en esto. No sé si lo ve. Así, uno debe descubrir si está atrapado en eso o si está investigando, ¿de acuerdo?; no creer, no tener fe, sino investigar, observar, preguntarse; ¿entiende? Es decir, preguntarse si existe algo más que esta existencia, este bienestar material, si existe algo más allá de la vida limitada del hombre; ¿entiende? Vamos a investigarlo juntos, no que yo lo haga y ustedes escuchen, porque eso es muy fácil. Al salir lo olvidarán todo, lo que han escuchado, pero si es su vida, su interés de cada día, entonces será algo suyo.

¿Cómo...? No cómo. ¿De qué manera lo investigarán? ¿Entienden? Nuestras mentes, cerebros, son el resultado del tiempo, ¿verdad? Durante un millón o muchos millones de años han evolucionado, crecido, acumulado toda clase de conocimientos a través de la experiencia, del dolor; nuestro cerebro es eso. Siempre buscando seguridad, tanto física como psicológica. Su misma esencia es: « Déme seguridad ». Porque, cuando la mente y el cerebro están completamente seguros, entonces existe un estado de la mente muy diferente. Pero, por desgracia, nuestras mentes, nuestros cerebros, nuestras reacciones, etc., no encuentran seguridad, ya sea en el mundo físico o en el interno, en el mundo psicológico, de la psiquis.

¿Existe ahí seguridad? ¿Entienden? Por favor, háganse esa pregunta a sí mismos. ¿Existe seguridad en nuestra relación con los demás? Estar completamente seguro. Es evidente que no, aunque les gustaría que fuera así. Y esa seguridad significa constancia, ¿verdad?, continuidad. ¿Sucede así en su relación? Si uno es honesto, es evidente que no. Sin embargo, la mente busca eso; si no lo encuentra, inventa una ilusión y espera encontrar seguridad en esta ilusión; ¿no? ¿Entienden? El pensamiento, que es parte de la mente y del cerebro, busca ese constante movimiento de seguridad; ¿no es cierto? Y, al no encontrarlo, inevitablemente inventa algo que es una ilusión. Eso también es un hecho, ¿no? La ilusión es un hecho.

Así que la mente debe estar libre para comprender, para investigar si existe algo más allá de la materia. La mente debe estar libre de toda clase de ilusiones; ¿entienden? La creencia es una ilusión, la fe es una ilusión, el depender es una ilusión; ¿siguen? Por tanto, ¿puede la mente estar libre de cualquier ilusión, de lo contrario no puede ir muy lejos? No usted; el cerebro no puede, la mente no puede ir muy lejos. Eso significa estar muy atento a las ilusiones y terminarlas, no guardarlas en el trasfondo y tratar de investigar; en ese caso está jugando un juego. ¿Puede la mente estar libre del deseo de crear ilusiones? ¿Entiende? Esto es parte de la meditación, no el simple sentarse en un lugar y estar en silencio diez minutos, por la mañana, por la tarde, al atardecer o cuando lo haga, y el resto del día ser malvado, egocéntrico; ¿de acuerdo?

Los científicos, los astrofísicos, siempre se hacen esa pregunta, si son serios, no meros científicos que inventan y hacen negocio: ¿existe algo más allá de la materia? ¿Entiende? ¿Existe algo más allá del pensamiento? Porque el pensamiento es materia, ¿no es cierto? Porque está en las células cerebrales, la memoria, las experiencias, el conocimiento, retenido en las células cerebrales; por tanto, sigue siendo materia. El pensamiento es materia, ¿entiende? No tiene que aceptarlo; investíguelo, examínelo. Y bien, ¿existe algo más allá de la materia? ¿Cómo lo descubrirá? Los científicos y otros, los astrofísicos, etc., lo buscan allá fuera, ¿entiende? Lejos de sí mismos. ¿No es verdad? Nosotros decimos que, si uno sabe mirarse a sí mismo, que también es materia, comprenderse a sí mismo, observarse a sí mismo, eso es mucho más real que lo otro. Puede examinarlo, ¿entiende?, puede examinarlo en sus acciones cotidianas. Lo otro es meramente una teoría. No sé si entienden todo esto. ¿Lo entiende, señor? Espero que disfrute de este tiempo soleado. Si no le interesa esto, mire los árboles, la belleza de los árboles, el sol a través de las hojas, el perfil de las montañas distantes y la belleza de los cielos. Pero, si es sensible a todo ello, entonces será sensible a lo que estamos diciendo.

¿Cuál es el estado de la mente, de la consciencia, que puede descubrir...? Empleo la palabra « saber » en un sentido muy amplio. Mire, la palabra « saber » es muy limitada, ¿no? Puede decirle a su esposa: « Te conozco », pero ¿conoce realmente a su esposa, esposo, novio? No le conoce. Solo le conoce según las imágenes que tiene, que ha construido de ella o de él. Aquí, la palabra « saber » se vuelve... Cuando dice: « Sé que existe algo más allá », lo destruye. ¿Entiende lo que digo?

La meditación no es algo que pueda practicarse. Es comprender todo el movimiento de la vida; ¿entiende? El sufrimiento, el dolor, la ansiedad, la agresividad, la soledad. De lo contrario, si la mente no está libre de todo esto, el meditar no tiene sentido; ¿entiende? Ya sabe de todos estos gurús que vienen de la India y traen sus diferentes y variados sistemas, supersticiones y conceptos. Está la meditación tibetana, la meditación Zen, la meditación para despertar; solo empleo la fraseología de ellos, no salten sobre mí; la meditación para despertar el kundalini, varias clases de yoga. El yoga, el verdadero significado de esa palabra, es unir; ¿entiende? Es decir, unir, según ellos, unir la existencia material mundana con lo supremo. Como sabe, la práctica del yoga, la respiración, las diferentes posturas, todo esto, fue inventado allá por el siglo XVIII o XVII, por un hombre o un grupo de personas que querían poderes ocultos. Es decir, a través del control, a través del forzar, ¿siguen?, a través de una dirección, decían: « Podemos despertar percepciones extrasensorias »; ¡lo expreso con palabras modernas! Y lo practicaban. Pero solo existe un yoga, llamado Raja Yoga, que no tiene una práctica. No hay ejercicios artificiales, sino caminar, nadar; todo natural y una vida enormemente moral, en la cual hay integridad. ¿Entiende? Este es el verdadero yoga, no todas estas cosas con las que juegan.

Y, si comprende la naturaleza de un sistema de meditación, comprende todos los sistemas; ¿de acuerdo? Sea el tibetano, el Zen o su particular clase de gurú nativo, no los gurús importados sino sus propios gurús nativos; si comprende uno de sus sistemas, comprende todos los sistemas relacionados con la meditación. Es decir, en esencia se basan en el control, en la concentración, en la práctica; ¿verdad? « Cada día haga esto y aquello ». O sea, incluido el Zen, hacen que la mente se vuelva más y más torpe, a base de repetir, repetir y repetir; ¿entiende? Espero que entienda todo esto.

Y llegan estos gurús y le dan lo que llaman un mantra. Ya han escuchado de todo esto. Siento agobiarles con todo este asunto. La palabra « mantra » significa, su raíz, « man », « tra », dos palabras separadas. La primera palabra, « man », significa meditar, escuche con atención, meditar o reflexionar sobre no llegar a ser; ¿entiende? No llegar a ser algo. « Tra » significa, ¡estoy aburrido con todas estas tonterías!, « tra » significa eliminar toda la actividad egocéntrica; ¿entiende? « Mantra » significa meditar, reflexionar, ocuparse de no llegar a ser; ¿entiende? ¿Lo entiende, señor? No llegar a ser nada. Puede ser algo en el mundo material, pero no ser algo en el mundo interno. Y si hace alguna actividad egocéntrica, elimínela. Ese es su verdadero significado. ¡Y mire a qué lo han reducido!

Así que el sistema, sea tibetano, birmano, Zen, hindú, cristiano, es repetición, lo cual significa repetir con la esperanza de lograr algo, y es un sistema inventado por un gurú, o un supergurú, etc., y uno meramente lo sigue; ¿no es cierto? Es decir, seguir a cierta autoridad. Por tanto, la mente se vuelve infantil, estrecha, mecánica, sin ninguna base detrás de ella. Si uno comprende un sistema, se acabó; ¿entiende? No tiene que ir al Japón para entender el budismo Zen ni a la India, etc. La palabra « Zen » viene de la palabra sánscrita « Dhyanam ». Surgió después del período budista o durante el período budista, en China; un monje lo llevó allí. Y seguramente, como los chinos y los japoneses no sabían pronunciar « Dhya », dijeron « Zen ». ¡Y eso se ha vuelto casi « sagrado »!

Así pues, meditación es terminar: terminar la codicia, el apego; ¿de acuerdo? Porque solo entonces la mente es libre, solo entonces la mente no tiene problemas. Y tan solo esa mente puede ir más allá. O sea, la mente con su consciencia, la consciencia es todo su contenido, ¿entiende?, el contenido es la consciencia: la codicia, la envidia, la ansiedad, la soledad, las creencias, los apegos, el buscar seguridad, ¿sigue?, todo esto; la violencia es el contenido de la consciencia. Y para ir más allá, para descubrir, o mejor dicho, para ver, para observar si existe algo más allá de todo esto, la mente debe estar completamente libre de todo su contenido. Eso es racional, no es ilógico; ¿verdad? Entonces la mente está vacía. El vacío está lleno de energía. Los científicos también dicen eso; ¿no es cierto? Cuando la mente está vacía, no hay nada, y nada significa ninguna cosa creada por el pensamiento. Esa mente, al estar vacía, está llena de energía; ¿de acuerdo? No podrán saberlo ni profundizarlo a menos que hagan todas estas otras cosas, o solo será un montón de palabras.

Y bien, ¿existe algo más allá de la energía? ¿Cuál es el origen de la energía? ¿Entienden? No Dios; todo eso queda descartado por completo. ¿Existe algo más allá de la energía, el origen de la energía? Existe; si la mente está totalmente vacía, conoce la compasión y el amor, esa mente dará con ello. ¿Qué hora es, señor?

Interlocutor: La una menos cinco.

Krishnamurti: Oh, lo siento, la una menos cinco. Siento haberles retenido tanto.

Sexto Charla pública en Ojai, 1980

30 Noviembre 1980

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