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¿Cómo investigar la fuente de la vida?

Diálogo con Pupul Jayakar

30 Noviembre 1982

Krishnamurti: ¿Qué sería de su máximo interés, una pregunta que interese a la mente occidental, y también a la mente india, la cual probablemente haya pensado en estas cosas más que el mundo occidental; considerando ambos, Oriente y Occidente, qué considera que sería de máxima importancia y duradero, no solo algo pasajero, sino duradero, algo que valga la pena? Pupul: Señor, en general, nuestras vidas son muy triviales.

Krishnamurti: Sí.

P. Jayakar: Y a menos que uno descubra en sí mismo, quiero utilizar la palabra correcta, tal vez... la capacidad de salir de esa trivialidad.

Krishnamurti: ¿Para...?

P. Jayakar: Salirse de la trivialidad, para que la mente tenga esa fuente creativa, de modo que pueda moverse, haga lo que haga. Lo importante no es lo que hace, sino la necesidad de algo nuevo, algo no condicionado, cualesquiera que sean las circunstancias, uno parece ir más allá de cualquier circunstancia, y eso solo sucede cuando la mente no depende de nada, cuando tiene espacio, cuando percibe. Me he estado preguntando, quizá es una pregunta difícil, pero es una pregunta que he estado ponderando los últimos meses, y es la siguiente: ¿cuál es la base de lo creativo?

Krishnamurti: Me pregunto qué entiende por creativo. O sea, el artista dice que es creativo, o el poeta, el pensador, o algún descubrimiento de un científico. ¿Llamaría a todo eso actividad creativa?

P. Jayakar: Tal vez.

Krishnamurti: Pero es limitado, aunque puede que no lo admitan.

P. Jayakar: Señor, ¿por qué introduce la palabra « limitado »?

Krishnamurti: No empleemos esa palabra « limitado »; parcial.

P. Jayakar: Incluso esa; ¿por qué introducir...? No conozco lo otro.

Krishnamurti: No. Es parcial porque no impregna su vida cotidiana.

P. Jayakar: De nuevo...

Krishnamurti: No. Uno puede ser un gran científico, y que su vida sea muy mediocre. Un científico puede descubrir cosas extraordinarias y llamarlo creatividad.

P. Jayakar: Pero, mire, por eso no hablé de « acción creativa ».

Krishnamurti: Sino de una mente creativa.

P. Jayakar: De una base, una mente, una percepción que se fundamente en la creatividad.

Krishnamurti: Creo que deberíamos aclarar eso un poco, la pregunta, si no le importa.

P. Jayakar: Nunca ha respondido a ninguna pregunta sobre la base de la manifestación, por ejemplo. Empecemos por el nivel más simple, el nacimiento de cualquier cosa.

Krishnamurti: El nacimiento de cualquier cosa.

P. Jayakar: El nacimiento.

Krishnamurti: Ya sea un bebé, un nuevo árbol o un pájaro.

P. Jayakar: ¿Qué implica?

Krishnamurti: ¿Está preguntando cuál es la fuente de toda vida, tanto la manifiesta como la no manifiesta?

P. Jayakar: Sí. Me gustaría examinarlo, si es posible examinar lo que acaba de mencionar, lo no manifiesto, lo manifiesto y lo « premanifestado ». Ni siquiera emplearía « no manifiesto ». Ese instante antes de la manifestación.

Krishnamurti: O del nacimiento.

P. Jayakar: Ese es un instante.

Krishnamurti: ¿Estamos tratando esta cuestión desde la verborrea técnica, científica, o estamos investigando, investigando algo que ni usted ni yo conocemos? Un momento, quiero aclararlo, porque, al fin y al cabo, el nacimiento de un bebé, ya conocemos eso, cómo viene a la vida.

P. Jayakar: Puede que uno sepa cómo nace, pero aun así sigue sin saber...

Krishnamurti: ¿Qué?

P. Jayakar: ...la cualidad de la vida que lo impregna. Saber que un bebé nace debido a...

Krishnamurti: A través de varios procesos.

P. Jayakar: ...no le aporta la experiencia de nacer, señor. El hecho de nacer es muy diferente de la descripción del nacimiento.

Krishnamurti: Sí.

P. Jayakar: Es lo mismo con todo.

Krishnamurti: La descripción no es la cosa, o la explicación no es lo real.

P. Jayakar: Pero uno no puede vivir la vida sin investigar esa entrada a la vida.

Krishnamurti: No estoy seguro de adónde quiere llegar. No estoy siendo provocador, pero no la entiendo. Si hablamos del origen de toda vida, cuál es el principio de toda existencia, no vayamos atrás y atrás, ¿entiende lo que quiero decir?, sino que tratemos de descubrir o dar con ese algo que es el principio de todas las cosas. Mucha gente religiosa dice que « Dios », que « Dios es el origen de todo ». Pero eso solo es una palabra; no transmite una mente que investiga cuál es el origen. ¿Entiende lo que digo?

P. Jayakar: Sí.

Krishnamurti: Ahora bien, ¿estamos hablando de eso, dialogando, ahondando muy, muy profundo en el origen de toda vida, sin creencia alguna, sin dogmas, etc.? ¿O estamos dialogando teóricamente, moviéndonos entre lo real y lo irreal, y tratando de explorar algo con el pensamiento? No sé si estoy siendo claro...

P. Jayakar: Entiendo lo que dice. Mire, señor, hemos reducido el significado de la palabra « creativo », tal como usted dijo, a la pintura, la escritura, o a algún descubrimiento científico, pero, básicamente, el significado total de un árbol, de un ser humano, de la Tierra, del cielo...

Krishnamurti: El hombre se ha hecho esta pregunta.

P. Jayakar: Por supuesto que se ha hecho esa pregunta.

Krishnamurti: Se ha preguntado sobre el significado de todo esto, sobre el origen de todo esto.

P. Jayakar: ¿De dónde surge?

Krishnamurti: ¿Cuál es la base de donde todo surge? Esa es su pregunta, ¿no?

P. Jayakar: Sí.

Krishnamurti: ¿Cuál es la fuente de toda existencia, vida y acción? ¿De acuerdo? Ahora, ¿cómo se investiga eso? ¿Cómo lo abordamos? ¿Cómo investigar algo que requiere enorme libertad, un enorme sentido de una mente no condicionada, si puedo expresarlo así? Una libertad, tal vez esa misma palabra « libertad » es amor, requiere una cualidad de la mente que sea tanto práctica como sensible, y tenga esa cualidad de enorme compasión.

P. Jayakar: No puedo empezar con eso porque no sé qué es...

Krishnamurti: No, ¿cómo llegamos a este punto y seguimos desde ahí?

P. Jayakar: Si lo pone de esa manera, entonces no sé qué contestar.

Krishnamurti: Está bloqueada.

P. Jayakar: Porque no puedo moverme.

Krishnamurti: No, solo pregunto, no digo que deba ser así. ¿No es ese el proceso de investigación?

P. Jayakar: Digo que esa pregunta surge en mi mente y me gustaría avanzar, profundizar. Si digo que mi mente debe estar libre y, por tanto, eso es amor, entonces por sí misma puede... ¿Qué puedo hacer, entonces?

Krishnamurti: No puede hacer nada. Pero ¿cómo investiga algo que el hombre se ha preguntado durante millones de años, le ha dado un nombre y se ha quedado satisfecho? Nosotros no estamos haciendo eso; nosotros preguntamos: ¿cómo investiga la mente algo que debe ser extraordinario, que debe tener esa cualidad de lo universal, lo cósmico, si puedo usar esa palabra; cómo puede mi mente, nuestra mente, investigar tal pregunta? Investigar algo que tiene orden absoluto. ¿Cómo empezamos la investigación? ¿Dónde? Si investiga con el pensamiento, no llegará muy lejos.

P. Jayakar: No, no, yo no... Pregunta cómo empieza la investigación.

Krishnamurti: Sí, cuál es la manera, cómo aborda eso una mente que quiere investigar algo que desconoce, de lo que no es consciente, algo que requiere una enorme cualidad y profunda sutileza, una gran capacidad de orden, etc. ¿Por dónde se empieza?

P. Jayakar: Como es obvio, dándose cuenta del propio desorden. Eso es lo primero.

Krishnamurti: Es decir, después de todo, uno es una manifestación física, un ser humano que ha nacido. Conozco el proceso de nacer, cómo un niño nace, pero no hablamos de esto. Estoy investigando en mí mismo; ¿por dónde debo empezar? Vayamos paso a paso, puede tomar un poco de tiempo, pero ¿por dónde empezar?

P. Jayakar: Empiezo por lo que me rodea, lo que está en mi interior.

Krishnamurti: Sí.

P. Jayakar: Es obvio, señor. No puede haber otro punto de partida.

Krishnamurti: Es decir, el mundo externo y el mundo interno. ¿Cuál es el criterio con el que..., que mide lo externo y lo interno? ¿Cuál es la medida? No estoy empleando « juzgar », empleo la palabra « medir » a propósito.

P. Jayakar: Pero ¿es necesario medir?

Krishnamurti: Si profundizo en mí mismo en un monasterio, puedo engañarme muy fácilmente. Pero si tengo una medida, déjeme emplear esa palabra de momento, de lo que está sucediendo de hecho en el mundo externo, observar todo esto sin ser parcial, y relacionar lo que sucede fuera con lo que sucede internamente, veré que es un solo movimiento, y no dos movimientos separados.

P. Jayakar: Señor, no estoy en un monasterio.

Krishnamurti: No, por eso estoy diciendo...

P. Jayakar: Estoy en el medio de la vida.

Krishnamurti: Está bien.

P. Jayakar: Y, estando en el medio de la vida, veo la acción en diferentes niveles, conectada conmigo y desconectada de mí. También veo mis respuestas internas a las acciones, toda la capacidad que puedo tener después de tantos años, ser capaz de... Incluso permanecer sin reaccionar. Veo todo esto, y me muevo dentro de ello, me muevo con ello; no es dentro de, es con ello.

Krishnamurti: ¡Usted es eso!

P. Jayakar: Sí, por eso digo...

Krishnamurti: No diga « Me muevo con ello ».

P. Jayakar: Sí, soy eso.

Krishnamurti: ¡Usted es eso!

P. Jayakar: Mire, es más fácil con el movimiento interno decir « Soy esto », pero es más difícil verlo con las cosas externas. Si me dice que yo soy todas las guerras que están sucediendo, me resulta muy difícil verlo.

Krishnamurti: No, somos responsables de todas las guerras que están sucediendo.

P. Jayakar: Sí...

Krishnamurti: En el sentido profundo de la palabra.

P. Jayakar: Sí, pero la guerra es algo lejos de mí. Debe entenderlo. Está distante, esa responsabilidad es una responsabilidad distante. Sí, quizás sea responsable en última instancia, pero no puedo relacionarlo de la misma manera que lo relaciono a una respuesta interna.

Krishnamurti: Entiendo.

P. Jayakar: Como es natural, una respuesta interna es una respuesta viva, con mucha más vitalidad.

Krishnamurti: Mi próxima pregunta quizás se desvía del tema: ¿por qué no siente responsabilidad total? Por las guerras, por la crueldad, por las terribles cosas que están sucediendo en el mundo, ¿por qué no se siente uno totalmente responsable?

P. Jayakar: ¿Cómo puede uno ser totalmente responsable? ¿Porque ha nacido?

Krishnamurti: No, no implicado.

P. Jayakar: No, ¿porque ha nacido?

Krishnamurti: No.

P. Jayakar: Entonces... Entonces está la cuestión de la culpabilidad.

Krishnamurti: No, como un ser humano maduro, con toda mi tradición, toda mi forma de vivir, mi forma de pensar, de actuar, como nacionalista, esto o aquello, contribuyo a ese estado actual del mundo.

P. Jayakar: Señor, lo está poniendo muy difícil. Un hombre comete un asesinato sádico. No puedo decir que soy responsable de ese asesinato sádico. Mire, cuando lo expresa en esos términos, me resulta imposible sentir esa realidad.

Krishnamurti: Dejemos eso de momento. Formulé esa pregunta, déjela.

P. Jayakar: Dejemos eso, pero investiguemos... Examinemos cuál es la base de la existencia, « lo que es » la vida.

Krishnamurti: « Lo que es », del verbo « ser ». Bien, ¿y qué más?

P. Jayakar: La única manera de investigar es moverse internamente, lo que quiera que eso signifique.

Krishnamurti: De acuerdo. Por el momento aceptemos la palabra « ir », « moverse », « adentrarse » en la complejidad de uno.

P. Jayakar: Sí.

Krishnamurti: Adentrarse no como un observador externo; yo soy todo eso.

P. Jayakar: Sí. Ni siquiera se trata de afirmar que uno es eso.

Krishnamurti: Sí.

P. Jayakar: No lo afirmo; voy a descubrirlo, a desvelarlo.

Krishnamurti: Desvelar, mejor que descubrir.

P. Jayakar: Desvelar lo que soy. Y, al desvelar lo que soy, entiendo que se desvelará toda la existencia del hombre. Es posible ver eso.

Krishnamurti: Es bastante simple.

P. Jayakar: Sí. De modo que, en ese trabajo de desvelarlo, se barren las cosas superficiales, así que no las investigaremos.

Krishnamurti: No, son muy simples.

P. Jayakar: Pero una vez lo superficial, la habitación se ha barrido...

Krishnamurti: ¿No es también importante quién barre la habitación? ¿Qué significa barrer la habitación, qué es? ¿Entiende lo que estoy diciendo? ¿Es el barrer, el limpiar, el desvelar, alejarse completamente de todas las reacciones superficiales, del condicionamiento superficial, y entonces tratar de investigar la naturaleza o el movimiento que condiciona a la mente?

P. Jayakar: Es obvio, señor, no puede decir que ha barrido la habitación y ya está; el polvo vuelve.

Krishnamurti: Sí.

P. Jayakar: Por tanto, barrer es un movimiento que forma parte de la vida. No puede... Pero pueden eliminarse los elementos más grandes; las cosas pequeñas seguirán en los rincones a los que no consigue llegar. Sin embargo, es posible barrer las cosas más obvias.

Krishnamurti: Sí, las cosas obvias pueden...

P. Jayakar: Sí.

Krishnamurti: No, debemos ser un poco más...

P. Jayakar: Vamos a verlo.

Krishnamurti: ¿Cuáles son las cosas obvias?

P. Jayakar: Ya sabe, por ejemplo, Krishnaji, la ambición o la envidia.

Krishnamurti: Sí, el odio.

P. Jayakar: O el odio.

Krishnamurti: No, pero, mire, Pupulji, estar realmente libre de odio, eliminarlo, no solo examinarlo un poco; liberarse del odio es algo extraordinario. Liberarse de toda agresividad, de todo sentido de... No hay un enemigo; el enemigo es « uno ».

P. Jayakar: Pero el odio es diferente de la cualidad de la agresividad. Vamos a decir... Vamos a investigarlo un poco, señor.

Krishnamurti: La agresividad está relacionada con el odio, porque una nación agresiva o una persona agresiva inevitablemente hiere a los demás.

P. Jayakar: No, pero...

Krishnamurti: Y esa herida genera odio, es parte del mismo movimiento.

P. Jayakar: Sí, por eso digo que están las cosas obvias y las cosas más sutiles. El odio, todos han sentido odio, todos saben que el odio es una cosa muy poderosa y muy destructiva. Pero la agresividad puede ser parte de la naturaleza de uno, puede que uno sea..., que sea parte de su...

Krishnamurti: ...herencia animal, etc.

P. Jayakar: No, de todo el ser, igual que un ser humano es más directo que otro; eso es agresividad. Pero ser directo no es odio.

Krishnamurti: De acuerdo, de acuerdo. Adelante, sigamos.

P. Jayakar: Es sutil, por eso hago la distinción entre ambos, es posible limpiar las cosas más obvias.

Krishnamurti: Pero ¿cómo distingue lo obvio de lo sutil? ¿Cuál es la mente que dice « esto es... »?

P. Jayakar: Por eso creo que la única manera de investigarlo es ver que nada es trivial.

Krishnamurti: Que ninguna reacción...

P. Jayakar: Es trivial.

Krishnamurti: ...no solo trivial; surge del propio condicionamiento.

P. Jayakar: Mire, señor, hace poco vi la fundición de una enorme caldera, medía casi dos metros de diámetro. La más mínima impureza, no importaba cuán pequeña, podía agrietar la caldera. Eso es exactamente lo que sucede; no importa lo obvio o sutil que sea, agrieta la investigación.

Krishnamurti: Entiendo. ¿Me está diciendo que se necesita mucha práctica, mucha disciplina, un tremendo control como el alfarero que hizo esa cosa maravillosa, se necesita enorme atención, energía, y unas manos muy hábiles, etc.?

P. Jayakar: ¿No es así?

Krishnamurti: Oh, sí, es así.

P. Jayakar: Creo que así es como uno se toma la palabra « libertad ».

Krishnamurti: ¿Libertad?

P. Jayakar: Que viene a significar un espíritu débil.

Krishnamurti: Oh, no, no.

P. Jayakar: Por favor, veamos eso. Es muy importante...

Krishnamurti: No se trata de un espíritu debil, ¡por Dios!

P. Jayakar: ...porque puede significar que no acepto la autoridad, no creo que sea necesario hacer algo. Puedo vivir una vida fútil, un vida trivial. No importa...

Krishnamurti: La palabra « libertad », Pupulji, según la entiendo después de consultar varios diccionarios, significa, la palabra en sí misma es « afecto », « amor ».

P. Jayakar: Y una tremenda disciplina. Permítame emplear la palabra « disciplina », la uso...

Krishnamurti: Ya sé que usa la palabra « disciplina », pero no estoy seguro...

P. Jayakar: Cuando digo « disciplina », me refiero a la necesidad de una atención completa para que lo trivial no interfiera.

Krishnamurti: Sí, pero la plena atención, que es darse cuenta, si ambos usamos la misma palabra, ¿necesita práctica o disciplina?

P. Jayakar: No necesita...

Krishnamurti: Vamos a ver el significado de la palabra « disciplina ».

P. Jayakar: Mire, disciplina, si digo que debo sentarme por la mañana con las piernas cruzadas, fijando la mirada en la pared y ver que no hay ningún pensamiento en mi mente, esa es una clase de disciplina. Pero que la mente despierte al hecho de que debe estar atenta a cada movimiento dentro de sí misma también es una disciplina.

Krishnamurti: Me pregunto cómo usa esa palabra, porque se suele emplear para significar práctica, conformismo, imitación, represión.

P. Jayakar: Pero no, señor, hay diligencia en... Sin diligencia, nada es posible. Así, puede descartar la palabra « disciplina » y cambiarla por la palabra « diligencia ».

Krishnamurti: Espere un minuto, un momento. Vayamos despacio. Ser diligente significa darse cuenta de lo que uno hace, piensa, darse cuenta de nuestras reacciones, y a partir de esas reacciones observar la acción que surge, y en esa observación, en ese darse cuenta, ¿está la acción controlada, enmarcada en algún esquema?

P. Jayakar: No, es evidente...

Krishnamurti: Lo que cuestiono, si me lo permite, cuestiono la palabra « disciplina », totalmente.

P. Jayakar: Pero, señor, se ha vuelto, si puedo decirlo, alérgico a esa palabra.

Krishnamurti: No, no soy alérgico. Tengo alergia pero no soy alérgico a esa palabra.

P. Jayakar: Porque la emplea con el significado de un esquema.

Krishnamurti: Sí, pero espere un momento. También quiero decir que el mismo acto de aprender es su propia disciplina.

P. Jayakar: Sí, sí. Pero ¿cómo surge ese acto de aprender? Mire, retrocedamos, vayamos un poco atrás. ¿De dónde surge la necesidad de observar?

Krishnamurti: ¿La necesidad?

P. Jayakar: ¿Por qué debo observar?

Krishnamurti: Por una razón muy simple: para ver si es posible que la mente humana cambie algo, cambie en sí misma, cambie el mundo, que ha entrado en esa situación catastrófica.

P. Jayakar: Sí, pero si empiezo con esa premisa...

Krishnamurti: No, no es una premisa, ¡es así!

P. Jayakar: De acuerdo. Si empiezo ahí, o si empiezo con el sufrimiento, que suele ser la base real desde donde uno empieza.

Krishnamurti: Es muy complejo, sí.

P. Jayakar: En realidad la base es el sufrimiento. Creo que nos hemos desviado. De modo que regresemos a la cuestión...

Krishnamurti: Empezamos con el origen, la base de toda vida. Entonces, para investigar eso, uno debe hacerlo en sí mismo, ¡porque uno es la expresión de todo esto!

P. Jayakar: Sí, sí.

Krishnamurti: Uno es la vida. Ahora, tratamos de hablar del origen de eso, ¿verdad?

P. Jayakar: Sí, el origen, el estado de donde surge.

Krishnamurti: Y solo puedo hacerlo conociéndome a mí mismo.

P. Jayakar: Sí, sí.

Krishnamurti: Usemos palabras simples: comprenderse a uno mismo. Uno mismo es tan complejo. ¿Cómo puedo abordar, solo estoy preguntando, cómo puedo abordar un problema tan complejo, difícil de diagnosticar, del que no se puede decir fácilmente: « Esto es correcto, esto no », « Eso debería ser, aquello no »; es como una entidad compleja, viva, descuidada y desordenada.

P. Jayakar: ¿No se debe a que uno empieza con atención, buscando una entidad ordenada, pero, al encontrar desorden, queda atrapado?

Krishnamurti: No estoy buscando orden...

P. Jayakar: En ese caso, si mira sin interés eso que observa...

Krishnamurti: No, no, nos dejamos algo. Dije que el mundo está en desorden. Lo veo. Y el mundo... Veo que yo también estoy en desorden. Empezamos con esto.

P. Jayakar: Sí.

Krishnamurti: Estoy en desorden. Los seres humanos han vivido y han creado ese desorden en sí mismos; por tanto, en lo externo. De momento, dejemos esto ahí. Y bien, ¿cómo comprender, darse cuenta, del origen del desorden? ¿Entiende lo que digo? Porque, si empiezo a comprender el origen del desorden, puedo moverme más y más profundo en algo que puede ser un caos total, pero con orden. ¿Entiende lo que quiero decir?

P. Jayakar: ¿No se trata de ser lo más simple posible?

Krishnamurti: Sí, eso es lo que intento ser. Estoy en desorden.

P. Jayakar: Tengo ciertos instrumentos para investigar, tengo mis ojos, mis oídos, mis sentidos.

Krishnamurti: Sí, sí, pero no investiga con sus oídos o con sus ojos.

P. Jayakar: ¿No? ¿No investiga con sus ojos y con sus oídos?

Krishnamurti: Un poco, sí. Investigo cuando miro alrededor, cuando leo...

P. Jayakar: Y cuando se mira a sí mismo.

Krishnamurti: Ahora, ¿puedo mirarme a mí mismo con mis ojos, mis ojos ópticos? Puedo mirarme en un espejo, pero no puedo ver con los ojos mi propia complejidad. Debo darme cuenta, ser sensible sin ninguna elección de esa condición.

P. Jayakar: ¿Por qué dice, señor, que no puede darse cuenta con sus ojos?

Krishnamurti: De nuevo, ¿qué quiere decir « con mis ojos »? ¿El ojo interno?

P. Jayakar: No, sino que existe una forma de mirar lo externo y una forma de mirar lo interno.

Krishnamurti: Mirar lo interno. De acuerdo. ¿Mirar lo interno con sus ojos?

P. Jayakar: Mirar y escuchar.

Krishnamurti: Sí. Debemos ser muy cautelosos aquí, porque se puede malinterpretar.

P. Jayakar: Sí, vamos a verlo. ¿Existe alguna otra forma de hacerlo?

Krishnamurti: Sí, creo que existe.

P. Jayakar: Vamos a ver la otra forma. Pero primero investiguemos la forma, lo que sea que es. ¿No son el ojo y el oído parte de la otra forma?

Krishnamurti: Respirar, oír, ver, sentir; son en realidad respuestas sensoriales, ¿verdad? De hecho, puedo ver ese color, escuchar ruidos, degustar algo, etc.; son respuestas sensoriales.

P. Jayakar: Sí, pero ¿no existe un ver el enojo, la reacción del enojo, y escuchar la reacción del enojo?

Krishnamurti: ¿Escucha con sus oídos u observa el enojo?

P. Jayakar: ¿Cómo puedo observar el enojo?

Krishnamurti: Si está enojada, mire la causa y el efecto del enojo.

P. Jayakar: Si estoy enojada no puedo.

Krishnamurti: No puede. Entonces más tarde...

P. Jayakar: Uno ve la naturaleza de la mente que está en ese estado de enojo. Pero ver la naturaleza, la palabra que usted usa es « ver » la naturaleza de la mente.

Krishnamurti: De acuerdo, no quiero...

P. Jayakar: Es muy importante, Krishnaji.

Krishnamurti: Entiendo lo que dice. El mismo acto de escuchar, el acto de sentir lo interno, ¿lo ve con sus ojos, lo escucha con sus oídos sensorios?

P. Jayakar: Mire, si lo pone de esa manera nunca llegaremos a nada, porque el oído sirve para escuchar lo externo, nunca puede comprender « lo que es »; si trata e insiste en eso no llegaremos a nada.

Krishnamurti: ¿Nos ayudaría hablar de percepción?

P. Jayakar: No, señor. Digo que nos ayudaría si hablara de ver, escuchar con el ojo y el oído, porque existe un ver y un escuchar con el ojo y el oído.

Krishnamurti: Espere un momento. Escucho esta afirmación suya, del escuchar entiendo las palabras y veo el significado de lo que ha dicho; ¿de acuerdo? ¿Sí?

P. Jayakar: Sí.

Krishnamurti: De ahí surge la comunicación verbal, pero el significado profundo...

P. Jayakar: También surge eso. Mientras le escucho y le veo a usted también escucho y veo mi propia mente, la base de mi mente.

Krishnamurti: No.

P. Jayakar: ¿Qué sucede, entonces? ¿Qué sucede?

Krishnamurti: ¿Quién escucha?

P. Jayakar: Hay un escuchar. No estoy diciendo quién escucha.

Krishnamurti: No, mire.

P. Jayakar: Hay un escuchar.

Krishnamurti: Pero, un momento, Pupulji, uno debe tener ese punto claro. No hay... Debemos tener un poco más de cuidado.

P. Jayakar: No, señor, pero cuando uno está plenamente atento, tomemos un momento de atención total, ¿cuál es el estado de esa atención total?

Krishnamurti: ¿Cuál es el estado de esa acción que nace de la atención total?

P. Jayakar: De la atención total.

Krishnamurti: Creo que está claro. Se lo diré. Antes, para contestar esa pregunta debemos saber qué entendemos por acción, atención. Atención. No es concentración.

P. Jayakar: No, señor,...

Krishnamurti: No, quiero dejarlo claro.

P. Jayakar: No, por supuesto que no.

Krishnamurti: Por supuesto que no. Así, atención significa que no hay un centro desde el cual se observa.

P. Jayakar: No, por supuesto.

Krishnamurti: No diga: « Por supuesto »; mire lo que está implicado.

P. Jayakar: Mire, señor, quisiera preguntarle una cosa: ¿aún estamos limpiando la periferia?

Krishnamurti: No, no. No quiero...

P. Jayakar: Si no está limpiando la periferia...

Krishnamurti: El argumento periférico e investigar tienen muy poco significado.

P. Jayakar: Entonces, cuando hace esa pregunta, a menos que yo entienda qué es la atención, ni siquiera puedo dar el primer paso.

Krishnamurti: No, por eso quiero dejarlo claro. Atención significa... ¿Qué significa atención completa?

P. Jayakar: Mire, para atender completamente, el « yo » no debe estar ahí.

Krishnamurti: Sí. Eso es. Cuando hay atención, el « yo » no está. No es « estoy atento ». Solo está ese estado de la mente de atención plena.

P. Jayakar: Por tanto, todos los sentidos...

Krishnamurti: Sí, todo el cuerpo, todo...

P. Jayakar: ...el ser está despierto, si puedo decirlo así.

Krishnamurti: Sí, puede usar esa palabra.

P. Jayakar: Si uno está en ese estado de despertar de todo el ser, entonces puede escuchar, observar.

Krishnamurti: Sí, sí.

P. Jayakar: Bien, ¿podemos proseguir a partir de ahí? No quiere seguir a partir de ahí.

Krishnamurti: Nos estamos alejando. Quiero investigar en mí mismo, ¿de acuerdo? ¿De acuerdo? Eso es lo que estamos diciendo. Porque mí mismo es la vida. Al investigar lo que soy, puede, si investigo de manera correcta, acertada, no distorsionada, puede..., puede que se descubra la base, el principio de toda vida, puede que se desvele.

P. Jayakar: Si empieza desde ahí, diría que el primer paso es descubrir que el « yo » está ahí.

Krishnamurti: Sí, sí. Lo primero es ver y escuchar con claridad.

P. Jayakar: Pero el « yo » está ahí.

Krishnamurti: Sí, por supuesto.

P. Jayakar: Por tanto, está el observador y lo observado.

Krishnamurti: Desde luego.

P. Jayakar: Ahora bien, al ver esto, también es...

Krishnamurti: Un momento, Pupul, no se aleje de esto. Sé que están el observador y lo observado; ¿es eso así? Estoy investigando. Lo he dado por hecho...

P. Jayakar: No, primero, es obvio, señor, cuando empecé a investigar empecé desde el observador.

Krishnamurti: Sí, uno empieza con el observador.

Krishnamurti: Ahora pregunto, o usted ha preguntado; por tanto, ese pensamiento está en mi mente: « ¿Existe el observador? »

Krishnamurti: ¿Existe un observador diferente de lo observado?

P. Jayakar: Sí. Ahora, teniendo en cuenta esa afirmación, busco el observador.

Krishnamurti: Sí, sí, y es el observador.

P. Jayakar: Y busca al observador.

Krishnamurti: Sí, investigue en la naturaleza del observador. Vayamos despacio. Porque si comprendo al observador, si se comprende al observador, entonces, tal vez, el observador vea la falsedad de esa división entre observador y observado.

P. Jayakar: ¿Quién la ve?

Krishnamurti: No « quién la ve »; se trata de una percepción de la verdad. Una percepción, no « quién ve ». Percibir.

P. Jayakar: No. Así, ver la verdad de lo que es el observador pone fin a ese estado de división.

Krishnamurti: De división, sí. Sí, eso es lo que he repetido miles de veces.

P. Jayakar: Termina con ese estado de división.

Krishnamurti: Sí, sí.

P. Jayakar: Y el terminar no es un proceso, una acción que termina con el proceso de división. Puede que diga que sucedió una vez y lo vio todo, pero no sucede así.

Krishnamurti: No. Generalmente eso es lo que se afirma.

P. Jayakar: Sí. Por un instante es así.

Krishnamurti: No... Sigamos, ¿qué trata de decir?

P. Jayakar: Lo que digo es: diligencia. Ya hemos usado esa palabra; diligencia o disciplina es mantener esa investigación interna viva.

Krishnamurti: Y que no, que no requiera práctica.

P. Jayakar: No, yo no estoy hablando de práctica; usted lo dice.

Krishnamurti: Empleó la palabra « disciplina », acaba de usarla.

P. Jayakar: No, no, empleo la palabra « disciplina » sin introducir la palabra « práctica ». Digo que disciplina es que uno no puede esperar comprender esto a menos que la mente esté atenta a esto y sea diligente acerca de estar atenta a esto.

Krishnamurti: Sí. De acuerdo, no añadiré nada más. Seguiré adelante.

P. Jayakar: No puede negarlo.

Krishnamurti: No, no, tiene que ser diligente, observadora, atenta, sutil, cauta; tiene que tener todo eso.

P. Jayakar: Tiene que observar y basarse en la observación, descubrir en la misma observación un nuevo lugar.

Krishnamurti: Pupul, de nuevo nos alejamos, tal vez sea yo quien me aleje. Dije que investigaba en mí mismo.

P. Jayakar: Bien, eso es investigar.

Krishnamurti: ¿Cómo investigo en mí mismo si no es a través de mis reacciones, cómo pienso, cómo actúo, cómo respondo a mi entorno, mi relación con los demás?

P. Jayakar: Sí. Y descubro, si empiezo a partir de ahí, descubro que, al investigarme yo primero, las respuestas, las reacciones, todo es muy rápido, confuso, continuo...

Krishnamurti: Ya lo sé: contradictorio, etc.

P. Jayakar: ...contradictorio, pero en el mismo observar se introduce cierto espacio.

Krishnamurti: Cierto espacio, cierto orden. Lo cual significa...

P. Jayakar: Eso solo es el principio, señor, solo es el principio.

Krishnamurti: Ya lo sé, ya lo sé. Sí. Seguimos en el principio.

P. Jayakar: Eso es lo que estoy preguntando.

Krishnamurti: ¡Estoy cansado del principio! ¡Lo siento!

P. Jayakar: Sigamos adelante, pues.

Krishnamurti: Pupul, me gustaría hacer una pregunta. ¿Es necesario pasar por todo esto? ¿Observar mis reacciones, mis respuestas, observar diligentemente mi relación con otro, sea íntima o no? ¿Debo hacer todo esto? O...

P. Jayakar: Mire, señor, voy a decir algo ahora. El hecho es que uno ha hecho todo esto. El hecho es la historia de...

Krishnamurti: Seguramente lo ha hecho porque ha aceptado ese patrón.

P. Jayakar: No.

Krishnamurti: Solo un momento, un momento, un momento. Mire, todos hemos hecho todo esto: los pensadores, los sanyasis, los monjes y otros...

P. Jayakar: Y Krishnamurti.

Krishnamurti: No estoy seguro.

P. Jayakar: Ese es el punto.

Krishnamurti: No estoy seguro. Solo un momento. Quiero discutir este punto muy seriamente, porque es...

P. Jayakar: O bien en los últimos 30 años ha dado un salto...

Krishnamurti: Espere un minuto, vamos a verlo en un momento. Hemos aceptado ese patrón de examinar, analizar e investigar estas reacciones prestándoles atención, observando, recordando, etc. Algo en eso no suena bien, al menos para mí.

P. Jayakar: Quiere decir que una persona atrapada en toda esa confusión de la existencia...

Krishnamurti: Ella ni siquiera escuchará todo eso.

P. Jayakar: Hasta para escuchar tiene que haber espacio. ¿Cómo surge ese espacio?

Krishnamurti: Porque, o bien ha sufrido y dice: « Debo descubrirlo », o sufre y dice: « Dios existe, le amo y eso me reconforta ».

P. Jayakar: No, sigue sin responder mi pregunta. Usted pregunta si es necesario pasar por todo esto.

Krishnamurti: Lo estoy preguntando. Creo que puede que no.

P. Jayakar: Entonces, dígame cómo. No puede hacer...

Krishnamurti: Espere. En un momento se lo mostraré. Veamos... Mientras acepte este proceso analítico, por el momento vamos a llamarlo proceso analítico, de investigación, observar con diligencia sus reacciones, todo esto, usaremos esa palabra para eso, la introspección analítica, este constante observar y observar...

P. Jayakar: No es analítico.

Krishnamurti: De acuerdo, elimínelo. Este constante observar e investigar, ¿sigue?, creo, como digo, el hombre lo ha estado haciendo...

P. Jayakar: No lo ha hecho, señor.

Krishnamurti: Oh, sí lo ha hecho.

P. Jayakar: No lo ha hecho. Ha hecho algo muy diferente.

Krishnamurti: ¿Qué ha hecho diferente?

P. Jayakar: Ha estudiado su mente y ha tratado de reprimirla.

Krishnamurti: Esto es parte del patrón: reprimir, escapar, sustituir, trascender: todo esto pertenece a ese « esquema ».

P. Jayakar: No es lo mismo que observar sin tratar de hacer nada con la observación.

Krishnamurti: No, estoy preguntando, Pupul, no hablamos de lo mismo, si puedo señalarlo, tal vez esté equivocado, no responde mi pregunta: ¿debo pasar por todo esto?

P. Jayakar: Ha dicho la palabra « debo ». « Debo » es muy...

Krishnamurti: De acuerdo, no usaré « debo ». ¿Es necesario, es imperativo, es esencial pasar por esto?

P. Jayakar: No, pero ¿está usted diciendo que desde el caos uno puede saltar a un estado de no caos absoluto?

Krishnamurti: No, no lo diría así. Mire, está tratando de captar... No, no lo diría de esa manera.

P. Jayakar: Entonces, ¿qué está diciendo? O bien dice que...

Krishnamurti: No, espere, digo muy claramente, digo que la humanidad ha pasado por este proceso, algunos diligentemente, otros sacrificando todo, etc. Ese ha sido el patrón de nuestra existencia. Algunos lo han hecho; ¿de acuerdo? ¿De acuerdo? Inquirir, analizar, buscar, examinar introspectivamente, observar diligentemente cada acción, etc., y al final puede que solo sea una entidad muerta, con algunos conceptos, unos conceptos ilusorios.

P. Jayakar: O puede que no.

Krishnamurti: Dije que puede que no. Muy pocos, muy pocos han trascendido esto.

P. Jayakar: Yo digo que puede que no. Pero cuando usted dice « es necesario », tiene que...

Krishnamurti: Ya lo sé; si no es necesario, entonces muéstreme « lo otro ».

P. Jayakar: Muéstreme lo otro.

Krishnamurti: Eso es lo que dice. Se lo mostraré, pero primero salga de ahí.

P. Jayakar: Lo ve, señor...

Krishnamurti: Espere, espere. Se lo mostraré.

P. Jayakar: Pero mire lo que pide.

Krishnamurti: Ya sé lo que estoy pidiendo.

P. Jayakar: Si salgo de lo otro, ya está ahí.

Krishnamurti: Por supuesto. Salga, eso es lo que estoy diciendo. No pierda el tiempo pasando por todo eso.

P. Jayakar: No, pero ¿qué significa « salirse de eso »?

Krishnamurti: Le diré lo que significa. Reconozco, déjeme hablar un poco, reconozco claramente, percibo, no importa la palabra, que ese proceso de observación introspectiva, diligente, etc., el hombre lo ha intentado durante millones de años, de diferentes maneras. Y, por alguna razón, al final, su mente no tiene claridad; lo que tiene son algunas fijaciones, ideas, etc. De alguna manera, esa clase de movimiento es muy, muy superficial. Ahora bien, si escucha esto, que es muy superficial hacer todo esto, y ve la verdad de que es superficial, eso significa que su desordenada mente está ahora en silencio, escucha para descubrir; ¿de acuerdo? Su mente confusa y tradicional dice: « Estoy acostumbrada a observar diligentemente todas mis actividades, y eso es realmente muy, muy superficial ». Si ve la verdad de esa superficialidad, ¡está fuera! Es como deshacerse de algo sin ningún significado.

Ahora, espere un momento, permítame decirlo de otra manera. Mi mente es desordenada, mi vida es desordenada, viene usted y dice: « Sea diligente, observe sus reacciones, sus pensamientos, sus relaciones, sea diligente, observe completamente todo el tiempo ». Y yo respondo: « Eso es imposible porque mi mente no permite que sea diligente todo el tiempo; no es diligente, es negligente ». Y empiezo a luchar entre ser diligente y negligente. Veo que el hombre ha hecho esto...

P. Jayakar: Pero está diciendo, Krishnaji, que una mente incapaz de observar...

Krishnamurti: No, estoy hablando de una mente dispuesta a escuchar. No hablo de atención.

P. Jayakar: Pero, por favor, escúcheme, señor. Cree que la mente puede estar en ese estado de escuchar.

Krishnamurti: No, esto es muy simple.

P. Jayakar: ¿Lo es?

Krishnamurti: Sí. Digo: solo escuche esta historia que le estoy contando; está interesada. Su mente está en silencio, está ansiosa de ver qué cuenta esa historia, etc.

P. Jayakar: Lo siento, señor, pero no sucede así.

Krishnamurti: ¿No? Un momento, solo un momento. Solo un momento, no diga que no, Pupulji.

P. Jayakar: Mire, Krishnaji...

Krishnamurti: Le pedí, un momento, Pupulji, le pedí que escuchara lo que estoy diciendo.

P. Jayakar: Le escucho.

Krishnamurti: Espere, espere, escuche. Voy a decirle qué entiendo por escuchar. No solo con el oído sensorio, sino con el oído que no tiene ningún movimiento, que de verdad escucha, que no interpreta, que no compara, es decir, no trata de encontrar, escucha. Escucho completamente lo que usted dice; entonces, si escucha así, viene un hombre y dice: « No pase por todo este proceso diligente; es falso, es superficial ». Si escucha eso, esa verdad, ¿qué sucede? ¿Qué sucede de hecho cuando ve algo realmente verdadero? Ahora, ¿es ese proceso diligente, es..., requiere tiempo? ¿Entiende? No tengo tiempo, la vida es muy corta; tengo tantos problemas y le añado otro: ser diligente. Digo: « Por favor, estoy cansado de los problemas, y ahora usted me trae otro problema ». Y yo le digo: por favor, escuche, tiene problemas, sé que tiene muchos problemas que están todos interrelacionados; por el momento olvídese de ellos y escúcheme. Eso es todo.

P. Jayakar: Señor, si fuera así, si fuera así... Escuche, señor.

Krishnamurti: Escucho.

P. Jayakar: Si pudiera escuchar, y escucho, de esa manera la música...

Krishnamurti: Ah, la música es diferente.

P. Jayakar: Pero escucho; si escucho la música de esa manera tendría que cambiar totalmente, ¿no?

Krishnamurti: No, por supuesto que no.

P. Jayakar: ¿Entonces?

Krishnamurti: Estamos hablando de algo diferente.

P. Jayakar: Está hablando de una mente que, usaré la palabra entre comillas, una mente que ya es « madura » y escucha una afirmación como esa.

Krishnamurti: No. Mire, Pupul, no sé si nuestras mentes son tan inmaduras que somos incapaces de escuchar.

P. Jayakar: Pero mire, Krishnaji, cómo empieza haciendo las cosas imposibles.

Krishnamurti: ¡Por supuesto! No. Ver la verdad. Algo imposible, y usted tiene que...

P. Jayakar: Pero esa clase de energía necesaria para afrontar una cosa imposible.

Krishnamurti: De eso se trata. El asunto diligente ha sido lo posible, ¡y digo que es muy trivial!

P. Jayakar: Le pregunto: ¿qué mente puede afrontar una afirmación imposible como esta? ¿Cuál es la naturaleza de esa mente?

Krishnamurti: Lo que es del todo imposible no existe. ¡Nosotros pensamos que todo es posible!

P. Jayakar: No.

Krishnamurti: Estoy...

P. Jayakar: Mire, esa es la forma que usted lo afronta, señor. Está diciendo, lo ha dicho justo ahora, que no existe; por tanto, con una mente que no existe, escuche.

Krishnamurti: No. Mire, Pupulji, si ambos estamos de acuerdo, un momento, aunque sea momentáneamente, que este proceso diligente no nos ha llevado a ninguna parte. Nos lleva a ciertas actividades que pueden ser beneficiosas, etc., pero la investigación que dice « Debo alcanzar la fuente misma de las cosas » no lo consigue de esta forma, ¡es obvio!

P. Jayakar: Es obvio, lo acepto.

Krishnamurti: Eso es todo. No, si acepta que no lo consigue a través de una atención diligente...

P. Jayakar: Pero, señor, incluso llegar a ese punto cuando digo que no se consigue por...

Krishnamurti: Por tanto, ¿qué le ha sucedido a su mente? Entonces, lo ha descartado.

P. Jayakar: Sí.

Krishnamurti: Ahora, ¿qué le ha sucedido a su mente al decir: « Es demasiado trivial, superficial, lo dejo »; cuál es, entonces, la cualidad de su mente?

P. Jayakar: Ya sé qué trata de decir, señor.

Krishnamurti: Responda a mi pregunta. ¿Cuál es la cualidad de una mente atrapada en el proceso de investigación diligente, que consume tanto tiempo, cuando ve que no tiene ningún valor profundo, valor en el sentido de que este proceso diligente le ayudará a comprender, a descubrir, a desvelar el origen? Este proceso no sirve porque requiere tiempo; ¡puede que lo otro no requiera tiempo en absoluto!

P. Jayakar: Pero mire el peligro de lo que dice. El peligro de lo que dice es que no me interesará barrer la habitación.

Krishnamurti: No, no. Estoy investigando en mí mismo. Ese mismo inquirir requiere que la mente y el corazón, toda la existencia esté en orden.

P. Jayakar: Empieza con lo imposible.

Krishnamurti: Por supuesto que empiezo con lo imposible, Pupulji; de lo contrario, ¿qué es lo posible? ¡Ya se ha hecho todo lo posible!

P. Jayakar: No, no, señor...

Krishnamurti: No, ¡ha hecho todo lo posible! Uno ha ayunado, sacrificado, ha hecho todo para encontrar el origen de las cosas. Ha hecho lo posible, ¡y esa posibilidad no le ha conducido a ningún lugar! Le ha conducido a ciertas creencias, beneficios sociales, etc., y también a esa enorme desdicha de la humanidad. Si me dice que ese proceso diligente requiere tiempo, en consecuencia, depende del tiempo, y, mientras haga eso, solo estará rascando la superficie. La superficie puede ser extraordinaria, agradable, placentera, magnífica, etc., pero solo es la superficie. Si lo reconoce, no solo reconocerlo sino verlo, sentirlo, si está en su sangre que esto es falso, ya está fuera de algo, es decir, lo ordinario, en algo extraordinario. Pero no estamos interesados en eso; queremos pasar por todo esto. Lo tratamos como quien aprende un idioma. Aprender un idioma es una acción disciplinada, es una atención diligente, etc., etc. Con esa misma mentalidad afrontamos eso otro. Y eso es lo que objeto.

P. Jayakar: Pero yo ya lo he descartado.

Krishnamurti: ¡Ajá!, eso no es un juego.

P. Jayakar: No, no estoy jugando. Usted descarta lo otro.

Krishnamurti: Lo cual significa: cuidado, Pupul...

P. Jayakar: Significa incluso que el ver-escuchar ha terminado, si puedo decirlo así.

Krishnamurti: ¿Y eso qué significa? Ese movimiento diligente ha terminado; ¿de acuerdo? Por supuesto. Si es falso, desaparece. Y bien, ¿qué le ha sucedido a la mente? Mi mente estaba atrapada en el inquirir diligente, etc., que depende del tiempo, y ahora dice: « Por Dios, veo que es totalmente superficial ». Por tanto, ¿cuál es el estado de la mente que descarta algo que el hombre ha arrastrado durante millones de años? ¿Cuál es el estado de la mente? ¿De acuerdo? Es una nueva mente, ¿verdad? Es una mente totalmente nueva. Y esa mente es necesaria para inquirir; no inquirir, necesaria para desvelar el origen.

Si hablara de esta manera a un hombre religioso muy disciplinado, ni siquiera se molestaría en escucharme. Diría: « Todo lo que habla son tonterías ». Pero usted dice: « Vamos a investigarlo », y se coloca en la posición de escuchar, de descubrirlo. Pero si sigue repitiendo el proceso diligente, entonces sigue haciéndolo como cualquier otro.

Ahora bien, esa mente... Ante todo, esa mente no tiene ataduras; ¿de acuerdo? ¿Quiere ir... No está atada al tiempo, que es ese proceso diligente de convertirse en algo, de clarificar, de comprender, de ir más allá. Así, esa mente no tiene más allá, no se convierte en algo. ¿Llegaría hasta ahí?

P. Jayakar: Mire, en el momento en que el movimiento termina...

Krishnamurti: No, pregunto: ¿iría tan lejos para ver el hecho de que esa mente no tiene ninguna clase de dependencias, apegos, etc., es...

P. Jayakar: Sí, eso lo veo, porque cuando termina ese movimiento...

Krishnamurti: El movimiento del querer llegar a ser.

P. Jayakar: Todo esto que usted ha hablado, ese movimiento del llegar a ser.

Krishnamurti: Exacto. Que es la perpetuación del « yo » en distintas formas, en diferentes expresiones verbales. Mire, si usted me dice eso y empiezo a desvelar la fuente, para mí eso es una pasión, quiero descubrirlo, no estoy jugando, para mí es totalmente necesario; cuando se desvela el origen de toda vida, cuando sucede ese desvelar, y está ahí, mi vida, mis acciones, todo es diferente. Debe serlo. Pero el otro proceso diligente, ¡Dios mío! Moriré cuando termine. Mire, por eso siento que debemos comprender que el factor tiempo es muy destructivo. Se necesita tiempo para aprender una técnica, pero esto no es aprender una técnica.

P. Jayakar: Señor, usted tiene una mente... de toda... Usted tiene una mente realmente muy antigua.

Krishnamurti: ¿Cómo?

P. Jayakar: Usted tiene una mente muy antigua, de mucha antigüedad.

Krishnamurti: Antigua en el sentido...

P. Jayakar: ...que contiene toda la humanidad...

Krishnamurti: Después de todo, mire, Pupul, por eso es importante comprender que « yo soy el mundo ». ¿Entiende? « Yo soy el mundo ».

P. Jayakar: Nadie más puede afirmar eso.

Krishnamurti: Uno debe hacerlo; de lo contrario, ¿qué hace cuando ve toda esta destrucción, crueldad, guerras, muertes que nunca terminan? Un hombre que ama no es británico, argentino o israelí, o árabe, o lo que sea. No podría matar a otro. Así pues, veo que ese proceso ha sucedido durante miles y miles de años; todos tratan de llegar a ser algo. Y todos los trabajadores diligentes ayudan al hombre a ser algo. La claridad definitiva, la iluminación, el alcanzar la iluminación, ¡es tan absurdo!

P. Jayakar: Mire, señor, con usted...

Krishnamurti: No « conmigo ».

P. Jayakar: Solo escuche, señor. Todo ese movimiento latente termina.

Krishnamurti: Es decir, termina lo diligente, termina el llegar a ser.

P. Jayakar: Toda esa cosa latente que...

Krishnamurti: Creo, Pupulji, no convirtamos esto en algo elitista, « que solo unos pocos, la élite puede tener esa clase de mente ». Me niego a aceptar eso. Eso significaría volver a la vieja división de la élite y la no élite. Cualquier persona que preste atención, que quiera escuchar, que realmente diga: « Debo encontrar la fuente de la vida », a quien le apasione esto, no solo casualmente, escuchará; no a mí, escuchará. Está en el aire. Mire, se supone que el Buda alcanzó la iluminación, ¡solo escuche esa afirmación!, sentado debajo de un árbol, meditando, ayunando, esforzándose, ¿sigue?, y finalmente un día lo consiguió. Eso no tiene ningún sentido; significa que uno permite que intervenga el tiempo como un factor para iluminarse, el tiempo como factor de una profunda y penetrante comprensión. ¿Lo dejamos? Son las seis menos veinte, las siete. Las personas están comprometidas, es por eso. Comprometidas con una cosa u otra, con el conocimiento, con la tradición, con algún país, alguna idea, etc. Están comprometidas, y como están comprometidas no quieren soltarlo, ni siquiera se molestan en escuchar. Es suficiente.

Diálogo con Pupul Jayakar

30 Noviembre 1982

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