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El deseo y el miedo

Cuarto Charla pública en Ojai, 1980

30 Noviembre 1980

¿Podemos continuar con lo que decíamos ayer? Estuvimos diciendo, ¿verdad?, que nuestro cerebro, así como toda nuestra mente, ha pasado por muchas, muchas experiencias, muchos accidentes, toda clase de experiencias, y ha acumulado enorme conocimiento. Y este conocimiento ha formado un modelo según el cual vivimos. Hemos creado este modelo a través del tiempo. El tiempo no solo es necesario para aprender un idioma, para aprender cualquier técnica o habilidad, sino que este mismo conocimiento también ha creado toda la estructura de nuestra existencia, psicológicamente, internamente, debajo de la piel, por así decirlo. Y, según parece, después de muchos, muchos millones de años, difícilmente hemos cambiado en lo psicológico. Nos hemos vuelvo más modificados, más astutos, más capaces de argumentar de forma inteligente o semiinteligente. Y este modelo, que hemos creado a través del tiempo, a menos que lo rompamos completamente, tal como investigamos ayer, no seremos capaces de crear una nueva sociedad. La sociedad en la cual vivimos, con sus guerras, su inmoralidad, su violencia y terror, con su constante incertidumbre, esa sociedad la hemos creado los seres humanos; tanto si vivimos aquí, en Oriente o en el Medio Oriente, los seres humanos la hemos estructurado, creado. Y, a menos que los seres humanos, psicológica, radical, profundamente cambiemos, la sociedad no puede cambiar. Ya se ha intentado, como han hecho los comunistas, cambiar el medio esperando que el hombre cambie. Por supuesto, esto nunca resulta; el hombre domina el medio, etc., etc.

Si uno es realmente serio, le interesa lo que sucede en el mundo, con toda la confusión y desdicha en la cual todos vivimos, se hace absolutamente necesario generar una revolución psicológica en nosotros mismos. Dijimos que el pensamiento ha creado este mundo loco e insano. El pensamiento cree que es racional, capaz. En ciertos campos, en el tecnológico, en el comercio, etc., ahí es bastante racional. Pero en lo psicológico es del todo irracional. El pensamiento, como dijimos ayer, es el resultado de la memoria, la experiencia, el conocimiento. Ayer también dijimos que el pensamiento es materia, y lo que crea también es materia. Ahora bien, ¿puede el pensamiento, que es limitado, igual que el conocimiento siempre es limitado, puede el pensamiento generar un cambio radical en sí mismo? Ayer estuvimos hablando de esto, pero debemos profundizar aún más en este problema.

Por favor, tengan también presente que estamos hablando juntos. No es que el orador hable y ustedes escuchen, sino que ambos estamos ejercitando nuestro cerebro, nuestras capacidades, nuestro intelecto, si somos racionales, juntos pensamos en este problema. Lo cual no significa que acepten lo que dice el orador, sino que juntos, ustedes y yo, investiguemos el tema. Es algo extraordinario que las religiones en Oriente fomenten el dudar, la duda. En las religiones del mundo occidental, la fe ha sustituido a la duda; ¿entienden lo que digo? Por eso nuestras mentes están más inclinadas a aceptar que a examinar. Nuestro cerebro rehúsa ver algo nuevo porque está atrapado en el mismo viejo modelo. Vamos a examinar este modelo, porque no somos partidarios de ninguna fe, sino todo lo contrario. No estamos diciendo que deban o no creer; no estamos haciendo ninguna clase de propaganda, lo cual es demasiado tonto en estos temas.

Así que juntos vamos a examinar todo lo que está implicado en nuestra existencia humana. Si puedo sugerirlo, por favor, no tomen notas. No es posible prestar atención si están tomando notas. ¡Lo siento! Y, por favor, no tomen fotografías o grabaciones, ni toda esa clase de cosas, porque molesta a los demás. Tengan la bondad de abstenerse de hacer todas estas cosas. Espero que no les importe. No se trata del copyright ni nada similar; simplemente es por conveniencia y la distracción que sucede cuando toman fotografías, etc. Lo que juntos tratamos de hacer es examinar lo que sucede ahora, no solo en el mundo sino también en nosotros, como dijimos en las charlas públicas anteriores.

Estamos preguntando si ese modelo de existencia en el cual el cerebro se ha establecido, buscando seguridad, se debe a que la primera necesidad del cerebro es tener completa seguridad. Tanto si esa seguridad se encuentra en una ilusión, en alguna idea extravagante, en algún concepto romántico o en una imagen, espiritual, religiosa, etc., o bien la imagen que uno tiene de su esposa, su esposo, su novio o novia; ya saben, todo este asunto. El cerebro siempre trata de encontrar seguridad, porque tan solo entonces puede funcionar, en cierto modo, con habilidad. Este modelo lo ha creado el deseo; primero el pensamiento, el deseo, a través del apego, de la codicia. Y, al estar atrapado en el miedo, parece incapaz de soltarse de él, de superarlo o de liberarse de él. Si tienen la bondad de examinar juntos estas tres cosas, o sea, el deseo, aunque ayer y en las anteriores charlas públicas examinamos juntos todo el movimiento del pensamiento, el deseo, la codicia, el apego y el miedo. Ese es el modelo en el cual estamos atrapados. ¿Y es posible romper este modelo? Por favor, investiguen junto con el orador. Es decir, pensemos juntos este tema. No que yo lo explique y ustedes lo acepten o lo rehúsen, etc., sino que es un problema que nos afecta a todos.

El deseo ha creado muchos problemas, sea sexual, las diferentes formas de objetos hacia donde impulsa el deseo, y el deseo de lograr éxito, deseo de ser mejor que nadie, etc., etc. Toda esta existencia competitiva de los seres humanos. Tal vez el competir está destruyendo el mundo: superpotencias, etc., la importancia que damos al éxito, a realizarnos, a lograr, etc. Así que debemos examinar la naturaleza del deseo. No estamos diciendo que debamos reprimir o satisfacer el deseo, evadirlo o superarlo, sino examinar toda la fuerza, el movimiento del deseo. ¿Nos entendemos unos a otros?

Las religiones, que son la aceptación institucionalizada de algunos dogmas, rituales, imágenes, etc., estas religiones dicen: « Deben reprimir el deseo; para servir a Dios no deben tener ningún deseo ». No sé si lo han investigado. No es necesario que lo investiguemos ahora. No decimos que debemos hacerlo; lo estamos examinando. Si podemos comprender la naturaleza y la estructura del deseo, no verbal o intelectualmente, sino de verdad, realmente, entonces quizá el deseo tenga su justo lugar. Pero ahora el deseo es tan demoledor, la satisfacción instantánea del deseo; ya sea en meditar, en tomar un café, en ir a un lugar u otro, hay que satisfacerlo, debe cumplirse al instante. La moderación se ve con menosprecio, incluso se niega. Nosotros decimos que, antes de hacer nada con el deseo, tanto si es correcto o erróneo, noble o innoble, si tiene su justo lugar en la sociedad, etc., debemos comprender su naturaleza; ¿de acuerdo, señores? ¿Nos entendemos mutuamente? ¡Bien!

¿Qué es el deseo? ¿Cuál es la raíz, no solo los objetos del deseo, que cambian según la edad, según las circunstancias, el entorno, la presión, etc.; cuál es la raíz del deseo, cómo surge y por qué juega un papel tan importante en la vida de uno? ¿De acuerdo? Por favor, señores, como dijimos, estamos hablando juntos, viendo la naturaleza del deseo, no según el orador. Como él antes señalaba, debemos dudar. Dudar es algo muy purificador. Pero, a la vez, el dudar debe mantenerse a raya, como se hace con un perro: debemos permitir que el perro salga, que corra, pero también debemos mantenerlo a raya, en ocasiones. De la misma manera, el dudar tiene una cualidad extraordinaria que limpia la mente, pero también debe mantenerse a raya.

Estamos diciendo que vamos a hablar juntos de la naturaleza del deseo y de encontrar su justo lugar. ¿Qué es el deseo? ¿Cómo surge en todos nosotros, en los intelectuales más altamente sofisticados, educados, en una persona común y también en todos los monjes y santos consumidos por el deseo? Pueden tomar votos de castidad, como hacen los monjes en todo el mundo, pero el deseo les consume. Por eso debemos examinar con detenimiento este tema; ¿de acuerdo, señores?

¿Cómo afrontaremos este problema? ¿Entienden? ¿Qué hará, si quiere examinar la naturaleza del deseo, cómo lo mirará? ¿Entiende mi pregunta? ¿Cómo considerará u observará el movimiento del deseo? Si está condicionado, su enfoque será, como es natural, muy parcial. Si está muy consumido por el deseo, entonces también será muy limitado. Sin embargo, para examinar su naturaleza, uno debe tener una mente libre; ¿de acuerdo, señores? Vamos a hacer eso juntos.

No solo existe el ver visual, es decir, ver algo muy hermoso, y ese percibirlo, ese verlo, genera una sensación, ¿verdad? Está la sensación, el contacto, ¿sí?, el ver, la sensación, el contacto, y seguidamente, ¿qué sucede después de esto? ¿Entienden mi pregunta, lo que digo? Si ven algo, una mujer, un hombre, un auto, un cuadro, el ver genera una sensación. Luego viene el tocarlo. ¿Qué sucede, entonces? ¿Están siguiendo? Por favor, sigan esto, de lo contrario yo estaré hablando y ustedes meramente escuchando, lo cual no conduce a ninguna parte.

Y bien, ¿dónde empieza el deseo? Ver, contacto, sensación. Entonces el pensamiento crea la imagen, y cuando el pensamiento crea la imagen a través del ver, la sensación y el contacto, en ese momento el pensamiento crea la imagen, crea el deseo de poseer o de no poseer. ¿De acuerdo? Me pregunto si lo entienden. Uno ve una camisa, un traje, un vestido, un auto, una hermosa mujer o un hombre, lo que sea; hay una sensación, contacto, luego el pensamiento crea la imagen de uno con la camisa, con el vestido o con el auto, y en ese momento surge el deseo. ¿Entienden todo esto? No se lo estoy diciendo; ustedes lo están descubriendo por sí mismos. ¿No es cierto? ¿Lo estamos viendo juntos?

Así que el deseo surge cuando el pensamiento crea la imagen. Cuando hay el ver, contacto, sensación, luego el pensamiento con la imagen sentado en el auto, conduciéndolo, queriéndolo, ¿siguen?, surge todo ese impulso. De modo que tenemos la pregunta, si están interesados: ¿es posible ver algo, la sensación es natural, el contacto es natural, pero ver que, cuando el pensamiento surge con la imagen, el deseo crea todo tipo de complicaciones? ¿De acuerdo? Me pregunto si entienden todo esto. La cuestión es: ¿es posible que el pensamiento no cree ninguna imagen? ¿Entienden? O sea, ver el auto, la sensación, el pensamiento creando la imagen de uno conduciendo el auto, la potencia, la posición, ya conocen toda esa diversión; pero, antes de que el pensamiento cree la imagen, no permitir que esa imagen se forme. Me pregunto si lo entienden. ¿Lo entienden? ¿Entienden algo de todo esto? ¿Caminamos juntos?

Estamos diciendo que la disciplina no es conformarse, ¿verdad?, sino que el mismo observar todo el movimiento del deseo crea su propio orden. ¿Entienden todo esto? Háganlo ahora, mientras están sentados aquí; observen su deseo. Seguro que desean algo, ya sea el cielo, la iluminación, la belleza, la bondad, lo que sea. Observen cómo surge ese deseo. En el momento en que el pensamiento crea la imagen, empieza el dirigir toda esa energía; ¿entienden? Me pregunto si captan algo. El deseo, entonces, no crea desorden, como sucede ahora. Es decir, al comprender la naturaleza del deseo, esa misma comprensión es orden, en el cual no hay represión, conformidad ni conflicto. ¿Entienden algo? Bien, señores, ¿alguno de ustedes lo entiende? No entenderlo, sino ver por sí mismo cómo funciona el deseo. Entonces verá que cualquier forma de controlar el deseo, de reprimir el deseo, de superarlo, termina. Porque ve cómo surge el deseo, y antes de que aparezca se da cuenta de toda su estructura y movimiento. Me pregunto si... ¿Lo entiende, señor? ¡Debo hablar con alguien!

La codicia es una forma de deseo. La codicia es estimulada por todos los industriales, por los anuncios, ya saben todo este asunto; la estimulan. Eso se ha convertido en un inmenso problema en el mundo; el materialismo es parte de la codicia.

Y desde ahí podemos movernos hacia la cuestión del apego. La mayoría estamos apegados a una cosa u otra. Puede ser a un pedazo de tierra, a los viejos muebles, a un cuadro, a una idea, a una creencia o a una experiencia. Obsérvese a sí mismo, por favor. Como sabe, está apegado a algo o a cierta persona, a cierta experiencia que ha tenido. Donde hay apego... Por favor, escuchen, solo observen las consecuencias del apego; no estamos diciendo que no deban estar apegados, solo observar la naturaleza del apego, y a partir de esa observación surge la acción correcta en relación con el apego. Si está apegado a una creencia, ¿cuál es la naturaleza de esa creencia, quién ha creado esa creencia? ¿Entiende? Si está apegado a un concepto religioso, a una imagen religiosa o a una persona, ¿qué implica ese apego? Primero, por favor, solo escuche; ¿entiende? Solo escuche; entonces podemos caminar juntos. Como sabe, está apegado a algo; ¿por qué? ¿Se debe a que se siente solo? ¿Es que, al estar apegado a algo, se siente satisfecho con usted mismo? ¿Es que, si no está apegado a nada, se siente completamente aislado, vacío? ¿Es que el apegarse a una persona le hace sentirse bien, seguro, tener esa sensación de identificarse? Las consecuencias de todo esto son poder perderlo, el miedo a perderlo, los celos, la ansiedad, el odio, la sensación de recibir una herida profunda. Por tanto, el apego conduce, sin duda, a todo esto, ¿no es cierto?

Ahora bien, cuando el orador explica todas estas cosas, ¿se convierte en una idea o es una realidad? ¿Entienden lo que digo? ¿Han creado una idea del apego o realmente ven por ustedes mismos que están apegados? ¿Ven por ustedes mismos las consecuencias del apego? De modo que no sea una idea que aceptan, sino que observan el movimiento del apego; ¿de acuerdo? Bien, ¿qué harán con ello? ¿Entienden mi pregunta? Si observan la naturaleza del apego, cómo el pensamiento crea la imagen de una persona y se apega a esa imagen, ¿siguen?, y a esa persona, la imagen se vuelve más importante que la persona. Me pregunto si entienden todo esto. ¿Puede el apego, con todas sus consecuencias, que generan enorme conflicto, desdicha, confusión, antagonismo, puede todo esto terminar?

Y bien, ¿qué sucede cuando el apego termina? ¿Entienden? Por favor, señor, ¿entiende mi pregunta? Como sabe, está apegado; de forma intelectual o verdaderamente observa las consecuencias del apego, con sus conflictos, miedos, etc. ¿Hay una acción de la voluntad que diga: « Terminaré con el apego »? ¿O tiene una percepción completa del apego? Si percibe completamente el apego porque ve todo su movimiento, entonces el apego termina. No es que se apegue a otra cosa. ¿Entiende? Uno puede estar apegado a una persona o a una idea y soltar ese apego, pero luego apegarse a otra persona o idea. Nosotros hablamos de terminar con todo el apego, que crea enorme conflicto psicológico. ¿Tiene una percepción completa y, por tanto, lo termina? ¿Qué sucede, entonces? Cuando terminan algo, ¿entienden?, cuando dejan de beber, si lo hacen, cuando dejan de fumar o cualquiera de estas cosas, tanto físicas como psicológicas, ¿qué sucede? Señores... ¿Quieren que yo se lo diga? Miren, ese es el peligro. Así es como crean la autoridad, la dependencia de otro. Mientras que, si lo descubren por ustedes mismos, cuando terminan completamente el apego, ¿cuál es el estado de la mente que ha estado atrapada en el modelo y el movimiento del apego? ¿Qué le sucede a la mente? Sucede algo totalmente diferente, ¿no? Han roto el modelo del apego; por tanto, aparece naturalmente algo diferente de ese modelo. ¿De acuerdo? ¿Lo están haciendo? Miren, todos tienen mucho miedo. Esa es la raíz.

Así que vamos a examinar qué es el miedo. ¿Están interesados en todo esto? ¿Sí? No casualmente, sentados debajo de los árboles en esta hermosa mañana mirando las hojas y la luz sobre las hojas, etc., disfrutando, viendo aquellas montañas. Estamos diciendo algo muy, muy serio; no pueden jugar con esta clase de cosas, porque ellas pueden transformar radicalmente su forma de vivir. Y, si no quieren transformarse radicalmente, no escuchen todo esto. Seguramente tampoco lo hacen. Pero, si son serios, puede que escuchen. De modo que no estamos entreteniéndoles intelectual, emocional o románticamente. Este es un asunto muy, muy serio de la vida.

Así que decíamos: el deseo, la codicia y el apego son parte de la vida, de la lucha cotidiana, del conflicto, de la alegría ocasional del vivir. Ahora vamos a examinar juntos, y quiero decir juntos, qué es el miedo, por qué tenemos tanto miedo. Este problema del miedo no se ha solucionado aunque hemos vivido miles, millones de años. Aún seguimos moviéndonos en ese viejo modelo del miedo. Y bien, ¿qué es el miedo? ¿No tenemos miedo de soltar el apego? Sea el apego a una persona, a una creencia, a un concepto: los comunistas han creado un concepto, y si hablan con un comunista, un comunista de carné, tendrá miedo de perder ese modelo, no querrá pensar en algo nuevo, ¿verdad? O si hablan con un practicante católico, protestante, o cualquier hindú, budista, es lo mismo: también tienen miedo. Porque en ese modelo, conclusión o creencia encuentran seguridad, una sensación de estabilidad, de fortaleza. Aunque esa idea, esa imagen, ese concepto sea una ilusión, esa misma ilusión da seguridad. En el apego existe cierta sensación de bienestar, de seguridad; ¿no es cierto, señores?

No estamos analizando; solo estamos observando el movimiento del miedo, y eso es totalmente diferente del análisis. Ya sé que hay muchos analistas aquí, que creen que yo no lo entiendo, que en este asunto soy un poco peculiar, bastante condicionado, especial, algo lunático. Me he reunido con algunos de ellos, los conozco. De modo que no analizamos, quiero dejarlo perfectamente claro, porque el análisis implica ejercitar el pensamiento. El pensamiento es parcial, limitado, porque todo conocimiento es limitado y siempre vive en la sombra de la ignorancia. Y el análisis es un proceso de ejercitar el conocimiento que uno ha adquirido y actuar desde ese conocimiento. Nosotros decimos todo lo contrario: observar es por completo distinto de analizar. Tan solo observar la naturaleza del miedo. Es muy importante entender qué es observar: observar no es, lo repetiré miles de veces, no es analizar.

Así, ¿qué es la observación, el observar? Observar una cosa sin nombrarla, porque, en el momento en que nombra algo como un árbol, lo está observando con la palabra, con un concepto, una imagen. Investíguelo, señor, conmigo, por un momento. Sin embargo, observe esa cosa sin la palabra, si puede hacerlo. Eso es relativamente fácil. Ahora observe sus reacciones psicológicas, todo lo que sucede internamente, solo observarlo sin decir que es bueno o malo, que es odio, que es correcto o equivocado, sin ningún movimiento del pensamiento; solo observar. ¿De acuerdo? Así que estamos observando la reacción que llamamos miedo. Miedo que surge cuando sentimos la necesidad de no estar apegados, a lo que sea. Entonces, de inmediato hay una reacción de miedo, porque en el apego encontramos seguridad, certeza, una sensación de protección, y, si eso termina, existe ese temblor de lo que pueda suceder. ¿Puedo decir a mi esposa, esposo, novio o quien sea que no estoy apegado? ¿Qué hará ella o él? ¿Entienden lo que pregunto?

Estamos ahora examinando juntos, observando, lo siento, estamos observando la naturaleza y el movimiento del miedo. Eso significa que su mente está libre de todo condicionamiento analítico; ¿no es cierto? ¿Está libre? ¿O están apegados al proceso analítico y dicen: « Bien, observaré sin analizar »? Eso no puede hacerse; solo es jugar un juego. Para observar, debe terminar todo el condicionamiento analítico, de lo contrario no puede observar adecuadamente, con precisión. Porque toda nuestra educación, nuestro condicionamiento, es analizar, ver la causa, ver el efecto y tratar de cambiar el efecto, etc. Solo que el analizar es mucho más complejo que esto; lo estoy diciendo muy rápido, en pocas palabras. El observar es mucho más arduo que el analizar. Observar a su esposa, esposo, novio o lo que sea sin la imagen que ha creado de esa persona; ¿lo entiende? Cada uno de nosotros tiene una imagen de la persona con la cual vive, y en esa imagen hay seguridad. Pero esa imagen no es la persona real. Cómo se crea esa imagen y si esa imagen puede terminar es un problema diferente. O sea, el pensamiento crea esa imagen en la constante interacción, y vivimos con esa imagen. Pero la imagen y la realidad son dos cosas diferentes; ¿no es cierto? Por eso hay conflicto, obviamente. Existe esa lucha entre dos personas, hombre, mujer, esposa, etc., constante lucha, conflicto entre dos personas, porque existen esas imágenes. Si no hay imágenes, tal vez existirá el amor, la compasión, el afecto, el cariño.

Así que vamos a observar juntos la naturaleza del miedo. ¿Por qué después de millones y millones de años no hemos resuelto este problema? ¿Entiende mi pregunta, señor? ¿Por qué? Hemos resuelto muchos problemas externos del mundo, del entorno, etc., pero el miedo no está fuera sino dentro de nosotros. Es una reacción psicológica y ¿por qué no hemos, con toda nuestra astucia, conocimiento, experiencia, resuelto completamente este problema del miedo? ¿Se debe a que nunca nos miramos a nosotros mismos, sino que siempre nos apoyamos en los demás para que nos digan lo que somos? ¿Entienden? Nunca miramos lo que realmente somos. No según los filósofos, psicólogos o expertos, porque ellos tampoco se miran a sí mismos; tienen ideas de sí mismos. ¿Es que nunca nos miramos a nosotros mismos como lo hacemos en un espejo? El espejo, si está limpio, no distorsiona: refleja exactamente lo que somos, cómo es nuestro rostro. Pero observarnos a nosotros mismos sin ninguna distorsión requiere mirar sin ningún motivo, sin ningún deseo, sin ninguna presión; solo observar, solo ver. De forma similar, vamos a observar el movimiento del miedo.

La mayoría tenemos miedo. No estamos hablando de los miedos físicos, que también están incluidos, el perder el trabajo, ya saben todo eso, no tener un empleo, no tener suficiente dinero, padecer un dolor físico, miedo de que ese dolor regrese de nuevo; existen todos estos miedos. Pero es mucho más importante comprender primero los miedos psicológicos, porque entonces tal vez podremos hacer algo con los miedos físicos, de forma más sana y racional; ¿de acuerdo? ¿Puedo seguir? Lo estamos haciendo juntos; ustedes no me escuchan a mí. Juntos estamos observando esta cosa extraordinaria llamada miedo, que el hombre ha arrastrado durante un millón de años. Y el orador dice que pueden eliminarse por completo todos los miedos psicológicos si somos capaces de observar el miedo. No de forma dirigida, no diciendo « no debo tenerlo » o « debo tenerlo », « debería... »; ya saben, todo esto.

¿Qué es el miedo? ¿Es tiempo, el miedo? ¿Entienden? Siendo el tiempo lo que sucedió ayer y puede suceder mañana, ¿entienden?, lo cual es tiempo. ¿Es esa la causa del miedo? Vayamos despacio. Vamos a investigarlo despacio. De forma que, cuando esta mañana terminemos de observar el miedo, lo eliminemos por completo, no tengan realmente ningún miedo psicológico. Entonces serán seres humanos racionales, sanos.

¿Es el miedo un movimiento del pensamiento? ¿Entienden? Es decir, en el pasado ha habido miedo, existe una memoria, un recuerdo de ello, y el recordarlo es un movimiento del pensamiento; ¿de acuerdo? Que de nuevo es el movimiento del conocimiento; ¿no es cierto? Y ese conocimiento está almacenado en el cerebro, este conocimiento es el « yo », ¿verdad? Si digo que estoy apegado a ustedes, estoy apegado porque ustedes son la audiencia y de ella consigo enorme placer, porque puedo hablarles, realizarme, todas estas tonterías. Y eso me produce una gran sensación de realizarme. El pensamiento experimenta esta sensación de poder, y entonces el pensamiento dice: « Si dejo de hacerlo, tengo miedo, no soy nada ». ¿Entienden? Luego, ¿es el miedo la causa del « yo », del ego? Investíguenlo, señores. Lo que decimos es algo muy serio. Mientras exista esa entidad central, que es la actividad egoísta, que es el deseo, el apego, la codicia, siempre tendrán miedo; ¿no es cierto?

Al comprender todo esto, no las palabras, las ideas, no a través del intelecto, el intelecto tiene su lugar, esa comprensión es ver totalmente toda esa estructura. Eso significa tener una percepción inmediata de la naturaleza del miedo. Solo entonces, quizá, habrá amor. El miedo y el amor no pueden ir juntos. ¿Se dan cuenta de lo que hacemos? Lo sabemos muy bien; de forma consciente o inconsciente, lo sabemos. Pero, como no hemos resuelto este problema entre los seres humanos, decimos: « Amemos a Dios ». ¿Entienden, señores? Cómo traspasamos eso que debe existir entre los seres humanos, que solo puede existir cuando no hay miedo, traspasamos ese amor a cierto objeto creado por el pensamiento y nos quedamos satisfechos con eso. Porque eso es muy práctico: nos permite que seamos individuales, egoístas, que tengamos ansia, miedo, codicia, apego, y mientras tanto hablamos del amor a Dios, lo cual es una pura tontería irracional.

Así, después de hablar juntos esta mañana, como dos amigos, ¿quién está comprometido con este problema, quién está interesado en el orden social, que es desorden, y ve que debe haber una transformación en uno mismo antes de poder cambiar la sociedad? Estos dos amigos están hablando juntos de este problema del deseo, la codicia, el apego y el miedo. Ese es el modelo en el cual vivimos; en ese modelo hemos encontrado seguridad, pero en ese modelo hay miedo. Ver todo esto de forma total es tener una percepción profunda de ello. Cuando uno tiene una percepción profunda, todo el problema cambia por completo, se rompe. ¿Podemos decirnos honestamente que hemos roto este modelo del miedo y cuando salgamos de aquí estaremos libres del miedo? Entonces somos seres humanos racionales, sanos. Por desgracia, ahora no lo somos.

¿Qué hora es, señor?

Interlocutor: La una menos veinte.

Krishnamurti: ¿La una menos veinte? Siento haberme alargado tanto.

Cuarto Charla pública en Ojai, 1980

30 Noviembre 1980

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