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¿Es el tiempo necesario para poner fin a algo en lo psicológico?

Tercera Charla pública en Ojai, 1980

30 Noviembre 1980

¿Podemos continuar desde donde lo dejamos el pasado domingo? Tal vez algunos de ustedes no estaban aquí, así que de nuevo debemos repetir un poco, brevemente, lo que dijimos.

Durante muchos años hemos dicho que no es posible cambiar la sociedad: esa sociedad tan confundida, tan corrupta, en la cual hay guerras, enorme lucha entre seres humanos; esa sociedad no puede cambiar a menos que los seres humanos que la han creado generen en sí mismos un cambio radical. Eso es lo que decíamos, y debemos explicarlo un poco más. Pero, por favor, este no es un encuentro para entretenerse; no es un encuentro para reunir gente, para estimularnos mental, intelectual o románticamente. Estamos aquí, espero, para afrontar este problema de la enorme confusión, desdicha, del gran peligro que los seres humanos afrontan. Para investigarlo muy hondamente, debemos pensar juntos sobre el problema.

Y no es posible pensar juntos si tenemos opiniones contradictorias, si estamos anclados en nuestras particulares conclusiones, creencias, o nos aferramos a cierta experiencia fantástica o romántica. Porque este problema abarca a toda la humanidad. Dondequiera que uno vaya, si viaja, no como turista, dondequiera que vaya encontrará el mismo problema: el hombre contra el hombre, confusión, miedo, falta de integridad. Y los científicos, los psicólogos, no parece que tengan la capacidad de resolver este problema; tampoco los políticos ni las instituciones, sean religiosas, políticas o sociales.

Nos corresponde a nosotros, si somos realmente serios y nos interesa, como seres humanos que hemos creado esta sociedad, ser responsables de todas estas cosas que suceden en el mundo: la horrible crueldad hacia los animales, hacia los seres humanos, las torturas religiosas en el pasado, etc. Nosotros somos los responsables. Y para comprender eso, no solo intelectualmente, debemos realmente afrontarlo.

Espero que juntos podamos pensar en este problema. Es decir, si uno tiene un punto de vista particular y otro se aferra a su opinión, entonces es imposible pensar juntos. Si usted está prejuiciado y el orador tiene su punto de vista particular, entonces es imposible pensar juntos. Pensar juntos no significa estar de acuerdo, sino más bien, juntos, seres humanos, como dos seres humanos, no como americanos e hindúes, y todo este asunto, sino como dos seres humanos que afrontan este problema: el problema que han creado los seres humanos, esta sociedad que es tan espantosa, y, como seres humanos, nosotros tenemos que cambiar radicalmente. Y bien, ¿es eso posible? ¿Es eso posible para una mente humana que ha evolucionado a través del tiempo, siglo tras siglo, que ha padecido enormes experiencias, sufrimientos, muchos incidentes conflictivos, guerras, esta mente de los seres humanos, este cerebro, que no es suyo ni mío, sino el cerebro que ha evolucionado cinco o diez millones de años, que es el cerebro humano, no un cerebro particular? Pero nosotros lo hemos reducido a un cerebro particular, de usted o mío, y si lo examina con detenimiento descubrirá que este cerebro, que ha evolucionado a través del tiempo, es el cerebro de la humanidad. Por favor, no lo rechace o acepte; examínelo, obsérvelo. Porque ese cerebro nuestro sufre, tiene ansiedad, se siente solo, es temeroso, busca constante placer. Y este cerebro ha vivido en un modelo particular que se repite una y otra vez en todo el mundo, ya sea budista, hindú, comunista, católico o lo que sea.

De modo que no es el cerebro de usted o el cerebro de un individuo particular; ¡es el cerebro de la humanidad! Y ese cerebro funciona en diferentes modelos: el modelo del miedo, del placer, de la recompensa o el castigo. Este es el modelo que a través de todos estos siglos ha evolucionado. Entonces, ¿es posible generar, no otra serie de modelos placenteros o modelos de miedo, creencias, etc., sino ir más allá de todos estos modelos? De lo contrario no habrá un cambio radical, una revolución psicológica. Creo que es importante comprender esto.

De nuevo, por favor, no están escuchando una conferencia de alguna persona extraña; estamos pensando juntos, investigando este problema. De modo que no están, si tienen la bondad de seguir, no están aceptando ninguna autoridad, no estamos haciendo ninguna propaganda ni tratando de convencerles de nada, sino viendo el problema, que es muy complejo, observando el problema, afrontando el problema, investigando juntos el problema. Investigar el problema no es analizar la causa y el efecto. Investigar no es... Investigar no es discutir, oponer una opinión contra otra opinión, un prejuicio contra otro prejuicio. Investigar implica observar. En el observar no existe el análisis. Cuando observa, o sea, cuando observa sin miedo, sin su prejuicio o idiosincrasia particular, entonces en ese observar no interviene el análisis. Espero que estemos haciendo esto juntos.

Es decir, si observa un árbol, algo, ese mismo observar es a través de palabras: en el momento de verlo, dice que es un árbol. Por favor, háganlo mientras hablamos. Mirar algo sin la palabra es observar realmente « lo que es ». Esto está bastante claro. Pero hacerlo en lo psicológico es mucho más complejo. Observar sin ningún motivo, observar lo que realmente está sucediendo: el miedo, la ansiedad, la soledad, la propia sensación de carencia, de depresión; lo que sea que suceda. Observarlo sin analizar, sin juzgar, sin evaluar; solo observar. Espero que esté claro. ¿Podemos hacerlo juntos? Nuestras mentes están entrenadas para analizar, para ver la causa y descubrir el efecto, y, en ese proceso de descubrir el efecto, el efecto se convierte en la causa; es una cadena. ¿Entienden todo esto?

Creo que esta es una de nuestras calamidades, que hemos padecido durante, seguramente, cientos de años; tenemos el comunismo y el psicoanálisis, que ahora nos impiden ser realmente responsables de nosotros mismos. Si uno tiene un problema, una dificultad, va al analista, a cierta institución, a cierto grupo, etc. Usted, como ser humano, ahora no está libre, sino que depende de otros. Depende de las iglesias, de los políticos, de los gurús, de lo que sea; siempre depende de alguien para cambiar, para poner orden en sí mismo. Así que hemos perdido la libertad de ser responsables de nosotros mismos. Por eso el comunismo nos hace irresponsables. Igual que el psicoanálisis: nos degrada o nos hace dependientes de alguien más para solucionar nuestros problemas.

Estamos diciendo que como seres humanos somos responsables del desorden que existe en el mundo, y que el pensamiento ha creado este desorden. Ahí es donde lo dejamos la semana pasado, el domingo. Dijimos que el pensamiento ha creado no solo la maravillosa arquitectura, las maravillosas catedrales, los templos, las mezquitas, sino que ha creado el mundo tecnológico, beneficioso y destructivo, la guerra y los instrumentos para la guerra.

El pensamiento lo ha creado, ha generado esta división entre los seres humanos: nacional, de clases, política, económica, espiritual, divisiones religiosas. Si lo examina con cuidado, verá que eso es un hecho. El pensamiento es el responsable de todo esto. No solo lo que está dentro de los templos, de las iglesias, sino también lo que está fuera, en el mundo. Y a menos que comprendamos muy hondo la naturaleza del pensamiento, no hay ninguna posibilidad de generar un cambio radical; ¿de acuerdo? ¿Lo estamos viendo juntos, hasta ahora? El pensamiento ha creado el mundo tecnológico; ¿verdad? El pensamiento ha creado las imágenes: de uno mismo, de las varias divisiones nacionales, ha creado al árabe, al judío, al hindú, al musulmán, etc., etc. También ha creado la maravillosa arquitectura, las iglesias, las catedrales y las imágenes de todas las catedrales, templos y mezquitas. El mundo islámico no tiene imágenes, pero tiene escrituras, escritos, que también son una forma de imágenes.

Sin embargo, el pensamiento no ha creado la naturaleza: los árboles, los ríos, los cielos, las estrellas, aquellas hermosas montañas, los pájaros. Pero el pensamiento lo utiliza, lo destruye, destruye la Tierra, contamina el aire, etc. Si queremos resolver este problema del conflicto, la lucha, el caos, la confusión en la mente humana y en la sociedad, debemos investigar la cuestión de qué es el pensar; ¿de acuerdo? ¿Estamos juntos? Por favor, ¿lo estamos? No, señor, no solo usted sino todos nosotros.

Estamos preguntando: ¿qué es el pensamiento, el pensar? ¿Por qué el pensamiento ha hecho todo esto? ¿Por qué el pensamiento ha creado la maravillosa medicina y también crea las guerras y destruye a los seres humanos? ¿Por qué el pensamiento ha creado a Dios y por qué ha creado la imagen de Dios? El pensamiento ha creado la imagen de Dios y también ha creado ese enorme conflicto entre los seres humanos, entre usted y su amigo íntimo, la persona íntima, la esposa, el esposo, el novio, etc. ¿Están interesados en todo esto? ¿O han venido aquí a disfrutar de esta fría mañana sentados bajo los árboles? Estar de verdad interesados, no en lo que se dice, sino más bien interesados en descubrir. Interesados en descubrir por sí mismos por qué el pensamiento ha hecho esto, cuál es la naturaleza del pensamiento. Eso significa investigarlo juntos; significa que debemos ejercitar nuestro observar, debemos ahondarlo con atención, con claridad, con pasión, como hace el orador. No solo sentarse, escuchar casualmente y luego irse. Esto no es un entretenimiento; es un asunto muy serio.

De modo que estamos investigando, hablando juntos como dos amigos. No es posible hablar juntos con mucha gente, pero sí como dos personas, usted y el orador, tratar de descubrir por qué el pensamiento ha creado esta confusión, este caos. Bien, el pensamiento es materia. El pensamiento es la respuesta de la memoria; ¿verdad? Si no tiene memoria, no puede pensar, no puede recordar cosas pasadas, el pensamiento no puede funcionar. Así pues, el pensamiento es la respuesta de la memoria. La memoria es el resultado de varias experiencias, múltiples incidentes, accidentes, acumulados como conocimiento, ¿siguen todo esto, señores?, almacenados en el cerebro. Y estas experiencias, este conocimiento, que es memoria, y la reacción de esta memoria, es el pensar; ¿de acuerdo? No porque yo lo diga; pueden descubrirlo por sí mismos. ¿No es cierto? ¿Está claro? ¿Podemos seguir a partir de ahí? Es decir, a través de siglos hemos adquirido diferentes clases de conocimiento: literario, científico, personal, experiencias. Estas experiencias se han convertido en conocimiento, tanto científico como personal. Ese conocimiento está almacenado en el cerebro. Pero el cerebro no es solo el conocimiento de usted, sino el humano. Ya sé que les gusta pensar que es mi cerebro y el del otro.

Ese conocimiento, esa experiencia almacenada en el cerebro como memoria, siempre es limitado, porque el conocimiento nunca es completo; ¿no es cierto? Nunca puede ser completo, en ningún campo. Así, al conocimiento le acompaña la ignorancia. Por consiguiente, el conocimiento siempre es limitado, parcial; nunca puede ser completo. ¿De acuerdo? No estén de acuerdo conmigo, señores; examínenlo. El pensamiento ha creado este mundo de confusión porque en sí mismo es limitado; ¿no? El pensamiento, como dijimos, es materia. El pensamiento solo puede crear materia, cosas. ¿Entienden? Puede crear ilusiones, puede crear maravillosas ideas, utopías, sistemas, teorías, pero esa misma teoría, ese mismo ideal, ese mismo concepto de los teólogos o historiadores, siempre es limitado; ¿de acuerdo? De modo que nuestras acciones siempre son limitadas; por tanto, nuestras acciones son fragmentadas; ¿no? Nuestras acciones nunca pueden ser completas si su base es el pensar, ¿de acuerdo, señores? Si uno se da cuenta de ello, no como una idea sino de verdad, ¿ven la diferencia? La idea y el hecho. Al escuchar la afirmación de que el pensamiento nunca es completo, de que todo lo que crea debe ser incompleto, al escuchar esta afirmación, de inmediato la convierten en una abstracción, en una idea. ¿Están siguiendo todo esto? ¿Lo estamos viendo juntos? En una abstracción alejada del hecho. Y entonces la idea se vuelve lo más importante; piensan: « ¿Cómo llevaré a cabo esa idea? ». Así surge de nuevo la división entre la acción y la idea. ¿Vamos demasiado rápido? Depende de ustedes.

Así pues, observar sin abstraer, sin analizar, sin ninguna conclusión; tan solo observar la naturaleza del pensar. O sea, ¿quién es el observador que observa la naturaleza del pensar? Me pregunto si entienden esto. ¿Lo entiende, señor? Debo preguntarlo a alguien; ¿de acuerdo? ¿Puedo elegir a alguien, señor? Bien, señor, vamos a expresarlo así. Uno es muy codicioso, egoísta; eso es un hecho. ¿Es la codicia diferente de uno? ¿Entiende mi pregunta? ¡Uno es la codicia! Pero, por desgracia, hemos creado una ilusión, es decir, soy codicioso y actuaré, haré algo con la codicia; ¿no? Eso crea una división entre la codicia y el actor que actúa sobre la codicia; ¿verdad? ¿Es eso un hecho? ¿O es un modelo que hemos desarrollado para escapar del hecho? ¿Entiende? Me pregunto si entienden todo esto. Es decir, soy codicioso y no sé muy bien cómo resolver este problema de la codicia; por tanto, creo el opuesto, la no codicia, y trabajo con la no codicia, lo cual no es un hecho. ¿Están siguiendo todo esto? Estamos diciendo que el observador es lo observado; ¿de acuerdo? ¿De acuerdo, señor? Ahí no hay división. Mire, señor, existe la división entre el judío y el árabe, ¿verdad? Creada por el pensamiento: por los prejuicios raciales, por el condicionamiento religioso. Pero ellos viven en la misma Tierra, aunque estén peleando uno contra el otro.

Ahora bien, si lo observa con cuidado, la mente humana está condicionada como hindú, musulmán, árabe, judío, cristiano y no cristiano; ¿entiende? Está condicionada. Y ese condicionamiento dice: « Soy diferente de usted »; ¿no es cierto? Estos condicionamientos diferentes, creados por el pensamiento, son estimulados por diferentes personas por razones políticas, religiosas, y nosotros nos aferramos a esa división. Pero donde hay división tiene que haber lucha, conflicto. Cuando uno se da cuenta de que la codicia no está separada de mí, de que soy codicioso, entonces surge un movimiento del todo diferente; ¿entiende, señor? ¿Nos entendemos uno al otro en este punto? ¡Dios!, parece tan difícil. ¿Es muy complejo lo que estamos hablando? ¿Sí, señor? Mírelo, señor.

¿Cómo afrontará la violencia? Los seres humanos son violentos, ¿no es cierto? Y hemos cultivado el opuesto, ¿verdad?: la no violencia, el no ser violento, ser bondadoso, ser justo, ser todo el resto de cosas. Pero básicamente somos violentos, y seguimos así después de un millón de años. ¿Es la violencia diferente de uno? No lo es, lógicamente. ¡Uno es la violencia! Y bien, ¿puede observar el hecho sin crear ninguna clase de idea sobre el hecho? ¿Qué sucede, entonces? ¿Entienden todo esto? Soy violento, como ser humano soy violento, y he vivido durante un millón de años con esa violencia; mi cerebro ha creado el modelo de no ser violento y, aun así, es violento. El pretender no ser violento es evadirse del hecho. Si observo este hecho, ¿es el hecho de ser violento diferente de mí, de mi naturaleza, de mi manera de mirar? Soy eso, ¿no? ¿Están de acuerdo?

Entonces, el conflicto de antes termina, ¿verdad? Me pregunto si lo entienden. El conflicto de la división entre la violencia y la no violencia es un conflicto, pero si hay un darse cuenta de que « yo soy el conflicto », no « yo soy diferente del conflicto », entonces el conflicto termina y surge una acción totalmente diferente.

Así, señor, nuestra cuestión es: el pensamiento es el movimiento del tiempo. ¿De acuerdo? El pensamiento se basa en la memoria, que es el pasado, el pasado con todas sus ideas, conclusiones, creencias, imágenes, y desde ese pasado, el presente; el pasado interviene en el presente y el futuro; ¿verdad? Hay una modificación constante. Eso es el tiempo. ¿De acuerdo? No existe solo el tiempo cronológico, del reloj, del día, de la noche, del día y de la noche, sino también el tiempo psicológico, ¿no? « Seré ». Cuando uno dice « seré », eso es tiempo. « Debo llegar a ser algo': eso es tiempo. « No soy bueno, pero lo seré': eso es tiempo. Y el tiempo también es pensamiento, ¿verdad? Tiempo como día y noche, tiempo cuando tiene que tomar el autobús, tiempo para adquirir conocimiento, para aprender un idioma, tiempo para conseguir cualquier clase de conocimiento técnico, para actuar con habilidad, para ganarse la vida: todo eso es tiempo, requiere tiempo. Psicológica, internamente, también tenemos esa idea del tiempo, ¿verdad? « No lo soy, pero lo seré ». « Estoy confundido; iré a un analista y me ayudará ». Tiempo. De modo que psicológicamente hemos cultivado la idea del tiempo; ¿de acuerdo?

Y el tiempo es un movimiento de aquí hacia allá. En lo psicológico también es un movimiento de aquí hacia allá. Así, el pensamiento es tiempo; ¿de acuerdo? Es importante comprender esto porque nuestro cerebro, en esencia, es tiempo, y en lo psicológico funcionamos con este modelo. « Tendré placer ». « Recuerdo ser feliz, tener una experiencia maravillosa, esto o aquello, y debo repetirla ». Este constante llegar a ser es tiempo. Ahora preguntamos: ¿es eso un hecho real o es ficticio, una ilusión psicológica? ¿De acuerdo, señor? ¿Están cansados? Esto es demasiado, seguramente, todo esto.

Decimos que el tiempo es necesario para adquirir conocimiento de varias clases, de muchas clases. Ahora bien, ¿es necesario el tiempo para terminar algo psicológicamente? ¿Entienden? Es decir, psicológicamente tengo miedo. La mayoría de seres humanos tienen miedo. Y han tenido ese miedo, psicológicamente, seguramente desde el mismo principio de los tiempos, desde el mismo principio del tiempo psicológico; ¿no es cierto? Y no lo hemos solucionado. No solo tenemos miedo del dolor físico, físicamente, sino también psicológicamente tenemos mucho miedo de que nos hieran, nos maltraten, nos hagan daño psicológicamente, porque desde la infancia hemos sido heridos, etc. De modo que nuestro cerebro funciona en el tiempo. Y por eso nunca resuelve ninguno de estos problemas. Me pregunto si lo entienden. Si me digo a mí mismo: « Superaré mi miedo », lo que realmente sucede es que al final sigo teniendo miedo. Ejercito la voluntad, controlo, escapo del miedo, etc. Por eso los seres humanos nunca resolvemos el problema del miedo. Y nosotros decimos que, mientras pensemos con el modelo del tiempo psicológico, el miedo seguirá. ¿Está claro?

Así que preguntamos: ¿puede esa cosa que llamamos miedo terminar de inmediato? Permítanme poner un ejemplo. El miedo es un problema complejo que tal vez podemos investigar mañana, en otro encuentro. Tomemos, por ejemplo, la dependencia, la dependencia psicológica. Los seres humanos la han cultivado porque tienen miedo de estar solos, tienen miedo de la soledad, quieren bienestar, sienten que tienen un apoyo si dependen de alguien. Debido a que por nosotros mismos somos insuficientes psicológicamente, nos aferramos a alguien, a una imagen religiosa, a la imagen de una persona, etc.; nos aferramos a alguien.

Este ha sido el modelo de la mente humana, cultivado a través del tiempo. Las consecuencias de la dependencia son el miedo, la ansiedad, los celos, el odio, el antagonismo y todo lo que sigue. Hemos vivido en este modelo, ¿no es cierto? La cuestión es terminar con este modelo inmediatamente, porque en el momento en que uno admite el tiempo, « lo terminaré », se aleja del hecho; ¿verdad? El hecho es que uno depende. Ahora bien, sin admitir el tiempo, ¿entiende?, el « lo superaré », terminarlo de inmediato. Así rompe el modelo del tiempo; ¿lo entiende? ¿Están trabajando tan duro como yo por ustedes? Es decir, señor, observar que depende de otro, psicológicamente. Todos los recuerdos, todos los símbolos, las imágenes, etc.; dependencia. Nuestro cerebro se ha acostumbrado a ese modelo del tiempo, porque ha crecido con el tiempo. Por eso ha ejercitado el acto de la voluntad, « lo haré », y eso significa eludir el hecho. Cuando uno comprende, no intelectual o verbalmente, sino realmente ve ese hecho, cómo el cerebro funciona en el tiempo y, por tanto, nunca lo resuelve, si ve la urgencia de no depender, ¡ese ver lo termina! Cuando termina una cosa, algo nuevo empieza; ¿no es cierto?

¿Estamos pensando juntos o simplemente escuchan lo que dice el orador y luego dicen: « Sí, no termino de entender lo que él dice; habla de eso y de aquello »? Lo cual significa que, en realidad, no piensan en el problema, que es su problema, el problema de la humanidad, el problema de generar una clase de sociedad totalmente diferente.

Y bien, ¿es posible terminar el antagonismo, el odio, los celos, de inmediato? De modo que el cerebro rompa ese modelo y pueda pensar, actuar, mirar, observar de forma totalmente diferente. Me pregunto si lo han captado. Señor, esto es meditación, ¿entiende? No todo este falso asunto de que tanto se habla. Meditar significa observar cómo funciona la mente, no lo que dicen los psicólogos de cómo funciona su mente, Freud y todo el resto de la pandilla, sino observar por sí mismo, porque usted es responsable de sí mismo, de su cuerpo, de su mente, de sus pensamientos. Luego, ¿podemos observar todo el contenido de la consciencia? ¿Entienden? ¿Lo estoy poniendo muy difícil, señores? No lo sé, ¿pueden decirme algo? ¿Lo estoy poniendo muy difícil? Su consciencia está llena de cosas que el pensamiento ha creado; ¿no es verdad? Sus ansiedades, creencias, dioses, salvadores, su Krishna, ¿entienden? Todo esto lo ha creado el pensamiento. Por tanto, su consciencia es la esencia del tiempo. ¡Por Dios!, ¿lo han captado? Y ahí vivimos, funcionamos y actuamos. Por consiguiente, nunca hay un cambio radical, psicológico. En consecuencia, la sociedad no puede ser buena. La bondad no es el opuesto de la maldad; ¿de acuerdo? Si lo es, no es bondad. El amor no es el opuesto del odio; ¿verdad? Si lo es, sigue siendo odio. ¿De acuerdo?

Señor, ¿qué hora es? 11.30, 12.30; es mejor detenernos aquí. Seguiremos mañana, si todos ustedes quieren venir.

Tercera Charla pública en Ojai, 1980

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