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¿Podemos pensar juntos sobre la crisis que afrontamos?

Primera Charla pública en Ojai, 1980

30 Noviembre 1980

Tal como se ha anunciado, habrá 6 charlas públicas y 4 lo que consideramos discusiones o diálogos, pero hemos pensado que sería mejor tener 4, no diálogos, sino preguntas. Creo que así será mejor que tener un diálogo con tantas personas. Diálogo significa, realmente, conversación entre dos amigos, entre dos personas. Y, como eso no es posible, hemos pensado que sería mejor tener preguntas. Pueden hacer las preguntas que quieran, las preguntas más tontas o las más profundas.

Si puedo sugerirlo, por favor, no utilicen estas reuniones como un entretenimiento de fin de semana. Más bien son reuniones serias; necesitan por parte de cada uno ejercitar bastante el pensamiento, la capacidad de investigar, de observar. Y durante este proceso, tal vez, generar un cambio radical en la mente humana. Esta debe ser la razón de estas reuniones: estamos aquí para observar lo que sucede en el mundo y también observar lo que nos sucede a cada uno internamente, psicológicamente, debajo de la piel, por así decirlo.

Así que primero vamos a observar lo que sucede en todo el mundo. Y, para observar, uno debe estar necesariamente libre de cualquier compromiso. Lo cual será algo difícil, porque la mayoría estamos comprometidos con algo. Observar sin ningún prejuicio, sin ninguna conclusión establecida, sin ninguna racionalización, sin excusas, sin ninguna clase de creencia; tan solo observar. Quizá resulte algo difícil para algunas personas, porque estamos tan limitados por nuestras propias creencias, nuestros propios prejuicios y conclusiones, nuestras propias inclinaciones personales e idiosincrasias, que resulta casi imposible observar con libertad, sin elección. Si podemos hacerlo juntos durante estas charlas públicas y en las preguntas y respuestas, entonces tal vez lleguemos más profundo y más lejos.

Uno puede observar lo que sucede en el mundo: conflicto. Dondequiera que vaya hay un conflicto terrible entre los hombres, entre las naciones, entre las religiones, conflicto entre teóricos y teólogos, teólogos cristianos y no cristianos, los comunistas, los totalitarios y los creyentes, aquellos que creen en los sistemas, aquellos que dependen de creencias, que están totalmente cautivados por imágenes, imágenes religiosas, cristianas, hindúes, budistas o su propia imagen particular. Esa lucha está sucediendo en el mundo: el tremendo conflicto entre los políticos, entre los gurús; cada ser humano en lo externo está luchando, compitiendo, esforzándose para expresarse, para identificarse, para ser algo. Puede que suceda mucho más en este país, donde se adora el éxito, donde el dinero, la posición y el estatus son muy importantes.

Así que existe ese tremendo conflicto: entre los científicos, entre los sacerdotes, entre cada ser humano en esta desafortunada Tierra. Y nadie parece ser capaz de resolver este conflicto: económico, social y político. Nadie parece preocuparse, en esta lucha, de la destrucción del hombre, del ser humano. Nadie pone su mente y su corazón para resolver este problema, este constante conflicto. La meditación se convierte en un problema. El cambio en nosotros se vuelve un problema. En nuestras relaciones, sean íntimas o no, sigue habiendo conflicto. Según parece, el hombre ha vivido muchos millones de años y no ha resuelto este problema, después de tanto tiempo. Hay algo totalmente erróneo que los seres humanos, llamados altamente civilizados, con enorme conocimiento, tanto psicológico como científico, con tantas luchas, guerras, lágrimas, desdicha, el hombre no ha sido capaz, el ser humano no ha podido resolver este problema. Así es el mundo externo, lo que sucede ahí fuera. Nadie parece sentir la necesidad de olvidar, soltar sus creencias, dogmas, opiniones políticas, teorías, conclusiones, y decir: « Vamos a reunirnos y a solucionar este problema ». Ningún político lo hace, ningún sacerdote lo hace, ningún psicólogo lo hace, ni tampoco lo hacen los científicos, ¿no es cierto?

¿Lo entienden? ¿Ven la gravedad de la cuestión? Porque nos estamos destruyendo unos a otros debido a nuestras fuertes creencias, ideologías, conceptos, imágenes. Aparentemente, somos incapaces de reunirnos y resolver este problema. Es decir, pensar juntos. En este país, ni los republicanos ni los demócratas soltarán su particular línea de pensar ni sus ambiciones personales, sus ansias de poder, de posición. Porque solo cuando trabajemos juntos, pensemos juntos, sintamos juntos esa necesidad, esa absoluta necesidad, entonces tal vez resolveremos el problema. Pero ninguno de ellos lo hará, porque eso significa soltar su orgullo personal, su vanidad, su posición y poder.

Y el mundo se prepara para la guerra, para la violencia atroz. Si usted no está de acuerdo con alguien, vienen y le matan. Cualquier consideración hacia los sentimientos, la dignidad o la libertad humana está siendo, poco a poco, destruida. Así es el mundo externo en el cual vivimos. No creo que nadie pueda negar todo esto.

Y en lo interno, en la psiquis, debajo de la piel, en nuestra forma de pensar, nuestros sentimientos, también estamos en conflicto. Siempre esforzándonos para ser mejores, para ser algo internamente, para lograr éxito y posición. Esa lucha interna es una realidad. Y, de nuevo, parece que no somos capaces de solucionarla, a pesar de los psicólogos, de los psicoterapeutas, de las confesiones de los católicos, de todas las instituciones y organizaciones que tienen en este país. Si usted no se siente bien, toma una píldora. Si no puede dejar de fumar, hay personas que le ayudarán a fumar. Si quiere hablar con Dios, también le ayudarán. De esa manera, poco a poco, perdemos el ser responsables, el ser responsables de nuestras acciones, de nuestras mentes y cuerpos. Por desgracia, poco a poco, perdemos todo lo importante. De nuevo, eso es verdad; no estamos exagerando.

Al ver lo que sucede en el mundo externo, y también lo que sucede en nosotros como seres humanos, al observarlo, vemos la absoluta necesidad de pensar juntos; ¿lo entienden? Pensar juntos. O sea, tenemos conflictos internos y externos, y, a menos que resolvamos estos conflictos, la humanidad se destruirá a sí misma.

Si han tenido la suficiente bondad de venir hasta aquí para escuchar todo esto, se vuelve muy necesario que ustedes y quien les habla pensemos juntos en este conflicto. Pensar juntos significa que ambos dejemos de... Si somos serios, si sabemos lo que sucede en el mundo, si somos responsables de todas las cosas que hacen los seres humanos y sentimos la necesidad de generar un cambio radical en la psiquis humana, porque la sociedad no cambiará a menos que cada ser humano cambie, al ver todo esto, debemos pensar juntos. No sé si han observado cuán difícil es que dos personas piensen juntas. Por más íntimas que sean, hombre y mujer, o amigos, que piensen algo juntas. Tenemos una crisis actual que debemos afrontar, no solo política o económica, sino una crisis mucho más profunda, una crisis en la consciencia, una crisis en nuestras mentes. Luego, ¿podemos, ustedes y quien les habla, pensar juntos? Es decir, soltar sus conclusiones, sus posiciones, sus creencias, sus compromisos psicológicos personales, como hace quien les habla, de modo que estemos juntos y juntos pensemos si es posible resolver este conflicto; ¿entienden mi pregunta?

Si lo observan, como quien les habla ha hecho durante los últimos 60 años, hablando por todo el mundo, los seres humanos se están volviendo más incontrolablemente destructivos, más violentos, cada uno reafirmando su propia independencia, haciendo lo que quiere, impulsado por su propio placer, « yendo a su aire », como se dice en este país. Así es como cada uno se aísla y se olvida del resto de la humanidad. De nuevo, si lo observan con detenimiento, es lo que sucede, tanto en ustedes como en el mundo: cada uno persigue sus propios deseos, sus propias necesidades, sus propias idiosincrasias particulares, el « si desea algo, hágalo ». ¿Entienden?

Y bien, ¿podemos, al menos durante una hora, y quizá durante el resto de nuestra vida, pensar juntos? Pensar juntos en algo es posible, ¿verdad? Pensamos juntos cuando hay una crisis, como una guerra terrible. Entonces nos olvidamos de nuestras propias tonterías y la amenaza de algo mucho más grande, como una guerra, nos une. Es obvio. Y, si alguien no está de acuerdo con esto, lo matan, lo envían a la cárcel o le llaman cobarde, objetores de consciencia, etc. Aparentemente, las grandes crisis unen a los hombres, a los seres humanos, en nombre del patriotismo, de Dios, en nombre de la paz, etc. Por suerte, a corto plazo no tenemos una crisis como la guerra, por eso cada uno hace lo que quiere y se estimula ese interés. Así es como gradualmente perdemos nuestra libertad. Me pregunto si se dan cuenta de todo esto.

Al ver todo esto, ¿podemos pensar juntos en esa crisis que afrontamos? Una crisis que no es económica, política ni social; todo eso son cosas externas. La crisis está en cada uno de nosotros. La crisis está en nuestra consciencia, en nuestras mentes y corazones. Así pues, ¿podemos observar esa crisis y resolverla juntos? ¿Entienden mi planteamiento? O sea, pensar en esta crisis juntos.

También existe el pensar juntos sin un objetivo, pero eso es mucho más complejo; ¿entienden? Es decir, podemos pensar juntos sobre la guerra. Y si hay una crisis, como la guerra, nos olvidamos de nosotros y nos responsabilizamos por el todo; ¿no es cierto? Así, pensar en una crisis es relativamente fácil, pero más difícil es pensar juntos sin un objetivo, pensar juntos sin el « sobre algo ». Me pregunto si lo entienden. No importa; lo veremos más tarde.

¿Podemos, esta mañana y las siguientes, pensar juntos? O sea, ¿podemos ver la crisis en nuestras mentes, en nuestras consciencias y corazones, y hablar de ello juntos? Es imposible hablar juntos si somos muchas personas; quien les habla lo hará como si hablara entre dos personas, ¿entienden? Cada uno está solo con el orador. Todos estamos sentados bajo esta hermosa arboleda, viendo si podemos resolver ese problema. No al final, dentro de unos pocos días, ¿entienden?, sino en el mismo proceso de hablarlo juntos resolver el problema. Nuestro cerebro ha evolucionado en el tiempo, ¿verdad? Ese cerebro no es suyo o mío; es el cerebro de la humanidad. ¿Entienden? Me pregunto si lo ven. ¿Siguen todo esto? Pero lo que hemos hecho es reducir la enorme capacidad del cerebro, que ha evolucionado a través del tiempo, al pequeño cerebro del « yo »; ¿entienden? El « yo » con sus pequeños problemas, sus luchas, sus celos, sus ansiedades, su competición, mi éxito, « debo hacerlo, no debo hacerlo », ¿entienden? Esa enorme capacidad del cerebro, que ha evolucionado a lo largo de siglos, la hemos reducido a algo vulgar, a algo que es, ya saben, sucio.

Y el cerebro se ha acostumbrado a protegerse de cualquier cambio fundamental. No sé si han observado a sus cerebros. No soy un especialista del cerebro ni un psicobiólogo. Observen lo que sucede, señores. O sea, los científicos examinan la materia para ir más allá de ella; ¿entienden? Si hablan con algún científico, o si ustedes mismos lo son, si son serios, si realmente están interesados, investigan la materia para descubrir algo que sea el origen de todo esto; no a Dios, porque es una mera invención del hombre, por el momento no investigaremos esto; examinan la materia para encontrar algo más allá de ella. Pero nosotros, como seres humanos, somos parte de la materia; ¿entienden? Si nos investigamos a nosotros mismos, podemos ir más hondo, más lejos; podemos realmente llegar a encontrar la verdad de ello; ¿entienden lo que estoy diciendo? Si no lo expreso con claridad, por favor, me detienen. Porque, al fin y al cabo, tratamos de comunicarnos uno con el otro; las palabras son necesarias. Si el orador no emplea palabras técnicas, ninguna clase de argot y solo habla el lenguaje corriente de cada día, tal vez entonces será más fácil.

Así que nuestro cerebro ha evolucionado en el tiempo. Nuestro cerebro tiene su propia capacidad química para curarse o para resistirse a sí mismo. Lo descubrirán si lo investigan. Resistir cualquier cambio que no le proporcione seguridad. Y este cerebro, que es la esencia del tiempo... ¿Entienden lo que digo, debo explicar todo esto? Ya veo, debo hacerlo. Bien. El cerebro es la esencia del tiempo porque es el resultado del tiempo. Después de muchos millones de años, ha establecido cierta rutina, cierta forma de pensar, ciertas actividades que le resultan familiares, ciertas creencias y conclusiones que le dan una sensación de seguridad. A través del tempo ha desarrollado todo esto. Y nosotros decimos, por favor, escuchen, decimos que, sin esa capacidad, el cerebro, que ha sido condicionado según ciertos conceptos, creencias, ideas, teorías, por los teólogos, etc., el cerebro no puede en sí mismo cambiar radicalmente. Lo cual es obvio. ¿Entienden? ¿Puedo continuar?

Y el pensar es parte de ese proceso tradicional del tiempo del cerebro que tanto se adora; ¿de acuerdo? Y el orador dice: vamos a hablar juntos como dos personas, aunque seamos muchos aquí, como dos personas interesadas en esa cuestión de terminar con el conflicto, de terminarlo no gradualmente, lo cual es un proceso del cerebro condicionado por el tiempo; ¿entienden todo esto? Estamos diciendo que, a menos que esa cadena se rompa, no existe ninguna posibilidad de un cambio radical en la naturaleza humana. Si han observado el funcionamiento de su propio cerebro, no en los libros; ellos pueden ayudar, pero en esencia los libros, los escritores del cerebro, los investigadores, etc., no investigan sus propios cerebros; investigan el « cerebro ». No sé si entienden todo esto. Nosotros, si somos serios, investigamos nuestro propio cerebro, no el cerebro según los psicólogos, los neurólogos, los psicobiólogos, etc. Si investigan su cerebro según una autoridad, están investigando la autoridad, no su cerebro. ¿Entienden? ¿Lo comprenden? ¿Está claro? Por favor, esto es importante, porque todos somos tan instruidos, hemos leído tanto, o hemos escuchado tanto, que dependemos de los demás para que nos digan qué hacer: cómo alimentar al bebé, cómo andar, cómo correr, ¿entienden?; nos hablan de todo. Y, nosotros, seres humanos desgraciados, obedecemos o resistimos levemente, pero lo aceptamos. El orador no ha leído ninguno de estos libros, aunque ha hablado mucho con otros profesores, psicólogos y científicos, y ha observado las actividades de su propio cerebro; o sea, el cerebro, la actividad del cerebro, son reacciones, respuestas, las respuestas sensorias, la agitación, ¿entienden?; todo eso, observarlo. No de segunda mano, sino de verdad. Entonces tendrán una enorme vitalidad, no para hacer fechorías, sino enorme vitalidad en el cerebro.

Lo que estamos diciendo es: el cerebro ha evolucionado en el tiempo y solo puede pensar en términos de tiempo, en que la crisis « se solucionará »; en el momento en que utiliza las palabras « se solucionará », ya está pensando en términos de tiempo. No sé si lo entienden. ¿De acuerdo? Señor, ambos estamos hablando juntos.

Decimos que esa actividad del cerebro que ha sido cultivada a través del tiempo puede detenerse cuando afrontamos la crisis y nos liberamos de la idea, del concepto, del deseo, del « finalmente lo cambiaremos ». ¿Entiende este punto?

Al hablar juntos de esta cuestión del conflicto, estamos preguntando: ¿puede el conflicto terminar de inmediato? En el momento en que, al no tener la urgencia, no lo termina de inmediato, introduce el tiempo; ¿lo entiende? Estamos ahora pensando juntos el tema del conflicto y no pensando en términos de « al final, gradualmente, se terminará ». ¿Lo ha capado? Por favor, entienda esto. Así que la misma urgencia de la crisis elimina el tiempo. Me pregunto si lo ven. Rompen el patrón del cerebro. ¿Lo están haciendo ahora mientras hablamos o solo escuchan cierta conferencia como una idea? ¿Entienden?

Espere un momento, lo diré de esa manera: ¿es la crisis en su mente, en su corazón, en su conducta, una idea o una realidad? ¿Entiende mi pregunta? ¿Es un concepto verbal que le presentan y acepta ese concepto, y por tanto se vuelve una idea, o, por el contrario, la misma descripción es un hecho que está observando? Me pregunto si lo ve. ¿Cuál de ambas cosas sucede entre nosotros? ¿Es una idea, un concepto, el concepto del tiempo, el concepto de que lograremos detenerlo? De modo que luego preguntará cómo debe detenerse, lo cual de nuevo es un proceso del tiempo. Me pregunto si entiende todo esto.

Tomemos por ejemplo... Al orador no le gusta poner ejemplos; son una salida fácil. Los seres humanos somos violentos; eso es una evidencia en todo el mundo, es algo obvio. Una violencia genética que proviene de tiempos ancestrales, de los animales, etc. De modo que por naturaleza, por nuestra conducta, somos muy egoístas y violentos. Y decimos que esa violencia no puede eliminarse de inmediato y por eso debemos practicar la no violencia. ¿Entienden? La no violencia es una idea, no es un hecho. Me pregunto si lo ven. Con « hecho » quiero decir lo que realmente sucede, que es la violencia. Puede que ahora no sean violentos, sentados debajo de los árboles, con un tiempo agradable, etc., pero el hecho es que los seres humanos, ustedes, son violentos. Y nuestro cerebro, que ha evolucionado a través del tiempo, químicamente se ha protegido, etc., condicionado por eso, dice: « Finalmente me liberaré de ello ». Los teóricos, los teólogos, los sacerdotes, todos ellos también dicen: « Finalmente nos liberaremos de ello ». ¿Entienden? Sin embargo, si tratamos con el hecho, no con la idea, entonces uno puede hacer algo inmediatamente; ¿entienden? Como saben, la palabra « idea », en griego, significa observar; ¿entienden? Tan solo observar. No al observar hacer una abstracción de lo que se ha observado; ¿entienden? Me pregunto si siguen todo esto. Observen lo que generalmente hacemos: cuando observamos algo, de inmediato hacemos una abstracción en forma de idea y después tratamos de llevar a cabo esa idea. Pero resulta extremadamente difícil llevar a cabo una idea, por eso hay conflicto. Sin embargo, si uno solo observa lo que realmente sucede, entonces puede tratar con ello, no en el contexto del tiempo, sino en la necesidad de moverse a partir de ahí. Me pregunto si entiende todo esto. Si no lo entiende, no importa, señor, sigamos. Por lo menos algunos queremos seguir.

Estamos pensando juntos sobre terminar el conflicto. No pasado mañana o la próxima semana, sino ahora. Lo siento. Lo siento, señor. Lo siento. Es el encargado; es el responsable con quien hablé ayer por la noche. De modo que, si entendemos esto, entonces podemos pensar juntos. ¿Cuál es el problema? Porque, al comprender el problema, la respuesta está en el problema, no fuera de él. ¿Lo entienden? Sin embargo, decimos que la respuesta está fuera del problema, que está en algún otro lugar, no está en el mismo problema; ¿verdad? Por favor, ¿podemos seguir juntos?

Y bien, ¿cuál es el problema? Según parece, el problema es que la sociedad solo puede cambiar si cambian los seres humanos que la han creado. Ese es el verdadero problema, el verdadero núcleo del problema; ¿de acuerdo? La sociedad, que es corrupta, inmoral, vulgar, donde hay injusticia, crueldad, el rico y el pobre, ¿entienden?, todo esto. La sociedad que hemos creado los seres humanos; no ha sido Dios o algún agente externo, sino los seres humanos que la hemos creado, hemos creado la división: nacional, religiosa, económica, etc.; nosotros, los humanos, la humanidad, la hemos creado. A menos que la humanidad, de la que somos parte, cambie fundamentalmente, no podremos crear una sociedad saludable, sana, racional; ¿de acuerdo? Los materialistas no aceptan esto; dicen que cambiando el entorno cambiará el hombre. Esa es la actitud totalitaria. Ese es todo su enfoque histórico y experimental: cambiar la sociedad, hacer leyes, reglas, controlar, controlar el pensamiento, no permitir que seamos libres, cambiar eso, y luego el hombre, que también es pura materia, cambiará; ¿entienden? Lo que decimos es totalmente diferente: la humanidad ha creado la sociedad y, a menos que la humanidad, cada uno de los seres humanos, cambie, la sociedad no cambiará. Lo cual queda demostrado en el mundo totalitario. Cuanto más inteligente es uno en estos países, más se revela contra todo esto; así, le mandan a los campos de concentración o le expulsan del país.

Así que la crisis es esto. Ahora bien, ¿cómo cada uno de nosotros, por favor, escuchen esto por unos minutos, cómo afrontará cada uno esa crisis? ¿Entienden? Afrontar el hecho de que cada ser humano ha creado la sociedad y la sociedad no puede cambiar por sí misma porque es parte de los seres humanos, y, a menos que los seres humanos cambien fundamentalmente, la sociedad no puede cambiar. Ese es el verdadero núcleo del problema. ¿Y cómo lo afronta? ¿Entiende? ¿Es una conclusión mental, racional, una abstracción que se ha formado después de observarlo, o es un hecho? ¿Ve la diferencia? ¿Es un concepto, una idea, o es un hecho? Si para usted es un concepto, entonces observe lo que sucede. Un concepto es meramente una conclusión derivada de algo, ingeniosa o poco inteligente, racional o irracional; una conclusión de que la sociedad no puede cambiar, los seres humanos no pueden cambiar; por tanto, sigamos amigablemente. Hay personas que dicen: los seres humanos están tan condicionados que no es posible cambiarlo, pero se puede mejorar un poco. Ya conocen ese grupo, esa tendencia, todo esto.

Así que mutuamente nos preguntamos: ¿es una idea que nos han contado o para usted es un hecho? ¿Ve la diferencia? Si para usted es un hecho, no algo de alguien más, entonces tiene que afrontarlo. Es decir, cuando tiene un dolor, lo afronta. Si tiene dolor de muelas, de inmediato hace algo. Pero si el dolor de muelas es una idea, entonces dice: « Bien, tal vez deba posponerlo ». No, no se rían; observen la lógica de ello.

Eso nos lleva a otro punto. Los científicos piensan que los seres humanos son racionales, pero no lo son; ¿entienden? El hecho es que los seres humanos son irracionales, pero existe el concepto de que son racionales, y vivimos según ese concepto de que somos racionales. Sin embargo, no somos racionales. No sé si lo entienden.

¿Qué hora es, señor? Seguiremos diariamente durante las próximas dos semanas con este tema. Si es un hecho, ¿cómo considera...? No. ¿Cómo examina este hecho? ¿Entiende? ¿Cómo afronta este hecho? Lo que importa es cómo lo afronta. ¿Lo afronta de forma racional o irracional? ¿Lo afronta de forma optimista o pesimista? ¿Lo afronta en base a una esperanza, a un deseo, etc.? De ser así, su enfoque ya está predeterminado; por tanto, no está libre para observar el hecho. ¿Entiende todo esto? Mire, señor, esto es muy difícil; no es algo para jugar con ello. Tiene que ver con su vida y no con las teorías de alguien, por más ingeniosas, antiguas o religiosas que sean. Es su vida. ¿Cómo afrontará su vida? ¿Entiende mi pregunta? ¿Está su enfoque condicionado según su educación? Examínelo, señor, a medida que avanzamos. ¿O se basa en su posición social? ¿Según sus necesidades inmediatas? ¿O su enfoque se basa en su creencia en Jesús, en Buda o en alguien más? O sea, ¿afronta el problema de forma imaginaria? ¿Entiende? Porque vivimos con imágenes. No quiero complicar el tema. Toda nuestra vida está formada de imágenes. Todas nuestras religiones son imágenes, fabricadas por la mano o la mente, pero son imágenes, a las cuales adoramos. Eso lo consideramos perfectamente religioso, pero es una tontería.

Bien, ¿está nuestro enfoque libre de nuestras conclusiones, de nuestras experiencias y conocimientos? Si depende de nuestras experiencias y conocimientos, ya tienen la respuesta al problema, que dependerá del tiempo; ¿entienden todo esto? Que dependerá de su condicionamiento. Pero si lo afrontan con libertad para observarlo, entonces la acción es inmediata.

Creo que por hoy es suficiente, ¿no? Porque permanecer una hora con atención, seguramente no están acostumbrados a ello. Están cansados, sus mentes deambulan y no están plenamente centrados. Después de una hora, vamos a detenernos y seguiremos el martes, el jueves y el sábado; oh, mañana, desde luego. Mañana seguiremos con eso; ¿podemos?

Primera Charla pública en Ojai, 1980

30 Noviembre 1980

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