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¿Qué es una mente religiosa?

Quinta charla pública, Madras - 1979

Sábado 13 Enero 1979

Algunos de ustedes llegaron muy temprano, ¿verdad?, para tener los asientos de delante; espero que les merezca la pena.

Me gustaría hablar, si puedo, esta tarde, de la mente religiosa. Pero, antes de que nos comuniquemos mutuamente, creo que sería conveniente y necesario revisar un poco lo que estuvimos hablando en las cuatro charlas anteriores. Creo que para muchas personas es bastante obvio, para todo aquel que está al tanto de lo que está sucediendo en el mundo, de que existe una degeneración generalizada. A pesar del amplio e increíble avance tecnológico, el hombre, si puedo utilizar la palabra « avanzar », ha avanzado muy poco. Uno puede observar el deterioro de la capacidad humana, del afecto, del amor, y cómo las cosas esenciales de la naturaleza humana gradualmente se deterioran. Se puede ver en todos los países a los que uno va; eso es lo que sucede. Todos los problemas del ser humano, los problemas cotidianos, no los problemas absurdos, románticos o sentimentales, sino los problemas reales y cotidianos de la relación, del hambre, de la creencia, de los dogmas y rituales, de la relación íntima o cualquier otra, están en claro deterioro.

Cuando uno observa todo esto, en los diferentes lugares del mundo, estos problemas no son de un país en concreto, sino que es un problema global, es un problema de toda la humanidad. Por eso es evidente que nuestro enfoque no debe ser sectario, nacionalista o clasista, ni dogmático y particular, ni comunista, socialista o cualquier otra inclinación política, sino que cada uno debe encontrar una respuesta global, un enfoque global, una acción global.

Y también dijimos que cada ser humano del mundo representa a todos los demás seres humanos. Esto no es un concepto intelectual que podemos aceptar y desarrollar, sino una realidad, un hecho real, un hecho que está sucediendo en estos momentos; cada ser humano sufre tremendas agonías, soledad, desdicha, confusión, diferentes formas de falta de honradez, política, religiosa o cualquier otra. Como no es un concepto intelectual, una idea, sino un hecho que no debemos entender intelectualmente, sino más bien comprenderlo con nuestro corazón, nuestra mente, todo nuestro ser. Así que cualquier ser humano es el resto del mundo; por tanto, es el mundo. Puede que su consciencia sea algo diferente, pero es el resto de mundo. Y si un ser humano en concreto se transforma de forma radical, profunda y fundamental, entonces afecta a toda la consciencia de la humanidad. De nuevo es algo muy obvio. Hitler afectó a toda la humanidad, estaba loco, o lo que sea, pero afectó a la humanidad. También lo hizo Karl Marx, Buda y otros tantos. Cada ser humano, usted, si genera una transformación psicológica, una revolución psicológica, si produce un cambio completo en la consciencia, afectará a la consciencia de la humanidad. Vimos todo esto con detalle,

y también hablamos del deseo, del miedo y del placer, quizá las principales causas de nuestra confusión, contradicción y conflicto; de eso hablamos el pasado domingo, si lo recuerdo bien. También dijimos, si uno puede señalarlo, que estamos pensando juntos, no argumentando juntos, no intercambiando opiniones entre nosotros, no se trata de un dogma contra otro, sino más bien de dos amigos que hablan juntos de sus problemas. Nosotros, ustedes y quien les habla, estamos investigando, examinando, no aceptando ni contradiciendo, sino examinando toda nuestra vida como seres humanos. ¿Por qué los seres humanos vivimos así, con confusión, sufrimiento, desdicha y todo esto? ¿Por qué hemos aceptado esa vida diaria de conflicto y lucha en nuestras relaciones? ¿Por qué nos dominamos unos a otros, etc.? Investigamos todo esto,

y pienso, si me permiten, que esta tarde investigaremos toda la cuestión de lo que es una mente religiosa; ¿están de acuerdo? Me alegra que lo estén, no lo digo de forma sarcástica, sino que me alegra que quieran investigarlo.

En primer lugar, para comprender este problema de lo que es una mente religiosa, debemos entender el significado de esa palabra, el significado de esa palabra, y darnos cuenta de que la palabra no es la cosa. La palabra « árbol », no es la cosa real que está allí, ni tampoco lo es la descripción de lo que es una mente religiosa, lo cual investigaremos hoy y mañana. La descripción, la explicación verbal, no es lo descrito, no es el hecho real. Sin embargo, las palabras son necesarias para comunicarnos, y todos, quizá, entendemos el inglés. Estamos utilizando palabras sin ningún eslogan o palabrerías, sino palabras comunes con las que uno está familiarizado.

De modo que juntos vamos a hablar, a examinar, a investigar, no es que yo investigue y ustedes escuchen, estando o no de acuerdo con la investigación, lo cual sería absurdo. Más bien, ver si juntos podemos explorar esta cuestión tan extraordinaria que ha obsesionado al hombre durante siglos: ¿qué es la religión, qué es esa mente que puede abarcar, entender o comprender la belleza de una mente profundamente religiosa? Porque todos los intentos de organización política han fallado, no han solucionado los problemas, los problemas humanos. Los políticos buscan poder, posición; no les interesan en absoluto, aunque lo pretendan, los seres humanos. Ninguna organización religiosa ha puesto fin al sufrimiento humano, sus agonías, las guerras, el terrible caos que se extiende por todo el mundo de forma medio anárquica. Todo lo contrario, las religiones separan a los hombres, con sus creencias, dogmas, rituales, toda esa insensatez. La palabra « insensatez » significa sin sentido.

Históricamente se ha creído que una nueva cultura solo puede surgir de una religión diferente; de hecho, una nueva cultura solo puede surgir de una mente religiosa. Todas las culturas del mundo están degenerando, desapareciendo. Así que la religión, vamos a examinar esa palabra y todas sus secuencias, la religión se ha convertido en algo muy importante.

Una vez más, los científicos no han resuelto ninguna de nuestras ansiedades ni relaciones humanas. Cuando uno observa todas las cosas que el intelecto ha creado, solo han traído más desdicha y confusión, lo cual, como es evidente, está sucediendo.

Así que juntos vamos a examinar, no solo esta tarde sino también mañana, qué es una mente religiosa. No voy a hacer yo todo el trabajo; tienen que unirse, también tienen que trabajar. Es decir, estamos retando, reclamando, pidiendo, preguntando a la mente, al cerebro, a toda la naturaleza de nuestra mente: ¿qué es una persona religiosa?

La palabra « religión », uno ha consultado varios diccionarios, más o menos, originalmente, etimológicamente, su significado en latín, en griego, etc., significa « unir ». Aunque algunos etimologistas lo nieguen, y ahora dicen que religión implica, su significado implica reunir toda la energía de uno para descubrir, pero no dicen descubrir qué. Reunir toda la energía de uno, y nosotros decimos reunir toda la energía para descubrir lo que es la verdad, si existe algo sagrado en la vida, no en los templos, las iglesias, las mezquitas; no son sagradas, son ilusiones creadas por el pensamiento. Debe haber libertad, completa libertad psicológica para descubrir, para dar con esa cosa que es total, completa, irrevocablemente sagrada, no inventada por el pensamiento o por el hombre. Así que ese es el significado de la palabra « religión ».

Y la palabra « mente » incluye no solo las actividades sensorias, sino todas las reacciones emocionales, las imágenes, espero que entiendan todo esto, las imágenes, las creencias, las ansiedades, la capacidad intelectual de razonar lógicamente, razonablemente o no, estar atrapado en la ilusión, y ver que uno está atrapado en una ilusión y liberarse de esa ilusión, todo esto es la mente; ¿de acuerdo? ¿De acuerdo, señor? Cuando hablamos de la mente incluimos el cerebro, que es muy, muy viejo, antiguo, más allá de la memoria, y ese cerebro ha sido condicionado durante siglos y siglos, el condicionamiento genético, el condicionamiento cultural, el condicionamiento social y religioso. Así es el cerebro, contiene todos los recuerdos genéticos, las experiencias, el conocimiento de la vida del hombre en la tierra, lo cual es de nuevo un hecho evidente.

Y la tradición, los valores, las creencias, los dogmas, los conceptos, transmitidos de generación en generación, forman parte de ese cerebro, son parte de esa mente. Todo este conocimiento, acumulado recientemente o desde tiempos inmemoriales, todo forma parte de la mente.

Así, estamos utilizando la palabra « mente » para expresar lo holístico, el proceso del pasado al completo, con su tradición, su cultura, sus rituales, todas esas cosas que el hombre ha recopilado. Así es como utilizaremos « religión » y « mente »; ya hemos explicado a través de palabras qué quiere decir quien les habla por religión y mente. De manera que preguntamos, o mejor ponemos el reto: ¿qué es una mente religiosa? Se ponen el reto a sí mismos, no soy yo quien les reta, no les estoy acorralando para que respondan. Después de todo, la existencia, el vivir, es un proceso de retos constantes. Pueden esconderse, escapar, o responder de acuerdo con una cultura tradicional concreta, pero si responden de acuerdo con la tradición, la cultura, el medio, entonces esa respuesta será muy limitada. Así que preguntamos, estamos preguntando, nos estamos retando mutuamente para descubrir, averiguar, observando cuidadosamente, examinando cuidadosamente, investigando « lo que es », y si « lo que es » se puede transformar totalmente.

Revolución significa agrupar ciertos incidentes, conceptos, creencias, y formar un círculo en el cual... ¿Entienden todo esto? ¿No?, no. La revolución física, tanto la francesa, la comunista, etc., son el resultado de incidentes, accidentes, conceptos, ideas, conclusiones, que forman un círculo; eso es lo que llamamos revolución. Explicaré lo que quiero decir; ¿les interesa todo esto? Porque requiere ejercitar bastante nuestros cerebros, porque es parte de la vida, porque todos hablan de revolución. Generalmente, lo que se entiende por revolución, los terroristas, incluso los idealistas y comunistas, si son comunistas verdaderamente serios, no esclavos totalitarios, sino gente que habla, que investiga lo que es la revolución, generalmente significa trabajar con conceptos, ¿no es cierto?, con conclusiones, conclusiones sacadas de incidentes sociales, medioambientales, religiosos, políticos, formando así un círculo. Es decir, se inicia el círculo y luego vuelve a lo mismo; ¿de acuerdo? ¿Entienden? Empecemos; es tan evidente, ¿verdad? ¿Debo explicar todo esto? Empecemos diciendo que el capitalismo o el socialismo son un error. Sacan ciertas conclusiones, conceptos, y lo desarrollan, ...y entonces hacen que la gente se una, lo cual, inevitablemente, burocráticamente se convierte en lo mismo que lo que era, lo cual es moverse en círculos. Aunque, si les interesa todo esto, hace un tiempo, tenía muchos amigos comunistas, sus ideas eran tesis, antítesis, síntesis, y desde la síntesis, la antítesis, subir, subir y cambiar, siempre desde conceptos intelectuales basados en conclusiones intelectuales; por tanto, siendo el intelecto solo una parte de la totalidad de la mente, esa acción intelectual debe, inevitablemente, ser divisiva, contradictoria y destructiva. Nosotros no hablamos de revolución en este sentido, hablamos de una revolución en la cual el hombre, esa estructura psicológica del hombre, se transforme radical y fundamentalmente; esa es la única revolución. La revolución física no puede traer las soluciones, el final de esa gran desdicha humana. Eso de nuevo puede comprobarse si examinamos todas las revoluciones habidas. Van de círculo en círculo y llegan al mismo punto, tan solo con gente diferente en distintas posiciones.

Así que preguntamos, nos retamos mutuamente, espero que se reten a sí mismos, yo no estoy retándoles, el mundo les reta, su esposo, su esposa; por supuesto, los gurús no se atreven a retarles. El mundo es quien les reta, porque las cosas de este mundo requieren una verdadera respuesta, y de nada sirve imponer a este reto las propias ideas particulares de uno; ¿de acuerdo?

Vamos a seguir examinando juntos, pensando juntos: ¿cuál es la naturaleza de una mente profundamente religiosa? Porque la religión es la única solución. Como ven, hay mucho para investigar, para indagar, uno no sabe muy bien por donde empezar. O bien... ¡Bien, ya lo tengo! O bien perciben de forma pura toda la naturaleza y estructura de la mente de forma instantánea. Con eso quiero decir la naturaleza y la estructura...; utilizamos la palabra « estructura » en el sentido de movimiento, estructura significa movimiento según el diccionario. Es decir, la naturaleza de la mente y el movimiento que implica. No mi descripción de la mente, ni mis explicaciones de la mente, sino cómo opera su mente, la naturaleza de su mente, su cualidad, su profundidad, su superficialidad, si vive de opiniones, de palabras o reacciones superficiales, si es impulsada por un motivo, y si ese motivo es la iluminación, el sexo, el dinero, el poder, o el querer retener lo que posee. Así que preguntamos, nos retamos: ¿cuál es la naturaleza y el movimiento de una mente religiosa? ¿Entienden? Como es obvio, para investigar la naturaleza de esa mente, esa mente que es un todo, que es sagrada, que es totalmente libre, para investigar eso, uno debe empezar desde la libertad, de lo contrario no puede investigar; ¿no es cierto? Cualquier investigación requiere una mente que o bien observe con microscopio o observe toda la actividad humana, la actividad externa, o interna, debe haber libertad para observar; ¿de acuerdo?

Libertad, pero no la libertad que tiene un opuesto; ¿entienden lo que estoy diciendo? ¿Entienden lo que digo, lo que trato de explicar? Un prisionero que reclama libertad desde la cárcel no tiene sentido. Puede imaginarla, pero solo la encontrará cuando salga de la prisión. Ahora bien, la mayoría estamos presos en nuestra propia prisión. Para investigar una de las demandas más antiguas del hombre, ¿qué es tener esa cualidad de una mente religiosa?, para investigar eso, uno debe tener libertad para mirar. Eso significa que no pertenece a ninguna religión; ¿entienden? No puede ser hindú, budista, musulmán o cristiano, con todos sus dogmas, imágenes y todo lo demás. No puede pertenecer a nada para poder investigar lo que es una mente religiosa; ¿de acuerdo? ¿Lo están haciendo? Comprenda, señor, que esa es una cosa muy seria para investigar, no es algo solo para especular o hacer de ello una filosofía, que es un conjunto de teorías y conceptos. Una persona religiosa no tiene filosofías, porque esa clase de mente está con eso que es eternamente sagrado. De modo que este es el primer requisito, siempre que esté interesado en examinar la cuestión de una mente religiosa. Lo primero, para una investigación de esa clase, es la libertad, es de suma importancia, no puede investigar ahora con libertad y después regresar a su templo, no puede regresar a su tradición, a sus rituales, a su puja, a su..., todas estas cosas que estaba haciendo, a este enorme circo organizado en nombre de la religión. O sea, lo primero, si es realmente serio, es no pertenecer a ninguna organización, a ninguna secta, grupo o comunidad, porque si quiere investigar no puede estar atado, es como un burro atado a una cadena, amarrado, no puede ir muy lejos.

Esto es lo primero, si realmente es serio, porque no necesita un gurú, una escritura o ritual, nada, para poder descubrir. No significa que uno se aísle, no significa que se encuentre solo contra la corriente, porque la humanidad va en esa única dirección: la tradición, aceptando la cultura en la que viven, las espantosas cosas que suceden alrededor suyo, aceptan todo esto, y, si uno se desprende de esto, puede sentir que se aísla a sí mismo. Rompe con todo eso porque es ilusión, la cual, bajo ninguna circunstancia, conduce a la verdad. Ese mismo darse cuenta es la acción de la inteligencia que dice: « Esto es falso ». Cuando vemos lo que es falso, ese ver, esa percepción, es la acción de la inteligencia.

Ahora, de nuevo, explicaremos lo que significa la palabra « inteligencia ». ¿Estamos comunicándonos mutuamente, o estoy hablando y ustedes solo escuchan? Por esa palabra quiero decir, no entraré en su significado etimológico, quiero decir no solo leer entre líneas, entre dos palabras escritas, sino ver lo que está detrás de la palabra, comprender lo que no está escrito, lo que no se ha dicho, sin distorsión. Lo investigaré a medida que avancemos, porque la inteligencia es la esencia de la compasión, y no puede haber compasión sin el fin del sufrimiento, lo cual examinaremos a medida que avancemos, ya sea hoy o mañana.

En ese mismo examen, en esa investigación, también veremos la cuestión de la meditación, que es parte de nuestra antigua tradición.

Como decíamos, debe haber libertad, libertad para observar, libertad para descubrir lo que es falso. Los comentaristas, que son parte de la tradición hindú, los que comentan los Upanishads, el Gita, hay tantos comentaristas y ustedes los leen; ellos nunca les ayudarán a descubrir lo falso. Puede que los mismos comentaristas sean falsos. Así, primero, para comprender qué es una mente religiosa, debe haber libertad, y libertad implica que uno no está apegado a nada, sino que observa, sin opiniones, sin conclusiones, sin conceptos, tan solo observa lo que realmente está sucediendo; ¿entiende, señor? ¿Lo hará? Así es como nos comunicamos mutuamente.

Y bien, ¿quién ha creado los dioses, o un solo dios, o el representante de Dios, o el Hijo de Dios, o todos los innumerables dioses con sus diosas, quién los ha creado, eso que llamamos religión, ir al templo, a la mezquita, a las iglesias, ya saben todo esto, quién lo ha creado? Responda, señor, respóndase a sí mismo. Es obvio que lo ha creado el hombre, el pensamiento lo ha establecido. Dios, ¡estoy seguro que me perdonará!, Dios, solo estoy haciendo una broma, por favor, Dios es un invento del hombre. Están los dioses hindúes en oposición al Dios cristiano, al Dios musulmán, los budistas no tienen Dios, ellos tienen sus propios y peculiares Bodhisttvas, etc.

De modo que el hombre ha creado eso desde su sufrimiento, sus miedos, su muerte, su confusión, su inseguridad, su inseguridad física; desde esa matriz han surgido esas cosas que llamamos dioses. Y estos dioses se han transmitido de generación en generación. Y si rechazan todo esto, entonces crean un dios de sí mismos. ¿Cierto? ¿Entienden todo esto? Crean sus propios conceptos, o se hacen ateos, que es otra forma de divinidad. O, debido a su propia inseguridad, a su propio sufrimiento, a esa total inseguridad, uno quiere continuidad, algo que sea eterno, algo que no conozca la muerte, y a partir de ese anhelo crea alguna imagen maravillosa para sí mismo, diciendo: « Eso es la realidad ».

De manera que uno tiene que comprender por qué el pensamiento hace eso todo el tiempo. Lo está haciendo desde tiempos inmemoriales; ¿entiende, señor? Cada tribu lo ha hecho, desde el momento en que el hombre empezó a pensar creó los dioses en el cielo o en la tierra, adoró una imagen, un árbol o una piedra creada por la mano o la mente. Mírense a sí mismos, porque cualquier religión particular, cualquier religión tribal concreta, no es la respuesta, no salvará al hombre; tiene que ser una religión global.

Así que la libertad es necesaria para inquirir en lo que es falso; no les voy a decir lo que es falso. La observación de lo que está sucediendo, la realidad, lo que sucede ahora, y ver la verdad o la falsedad en lo que está sucediendo ahora es investigar y ver eso que es ilusión y descartarlo totalmente; ¿de acuerdo? Este es el principio de la libertad.

También hemos hablado del miedo, del deseo y de la continua demanda de diferentes formas de placer, el placer de la posesión, el placer del estatus, el placer de ser alguien, el placer de la identificación con un país, con un grupo, con una conclusión, el placer del sexo, el placer de las experiencias propias y revivir estas experiencias, y de terminar con el miedo, porque una mente nublada por el miedo nunca puede ser religiosa; ¿comprenden? Es obvio; ¿cómo puede serlo una mente temerosa, que dice: « Debo encontrar bienestar a partir de mi inseguridad, de mi confusión »? Mientras una mente sea temerosa, no tiene ninguna posibilidad de tener esa cualidad religiosa; ¿no es cierto, señores? Eso significa que, al inquirir, ¿se libera uno del miedo? De lo contrario no tiene ninguna posibilidad de tener una mente que sea la esencia de la religión, porque el deseo, el miedo y la constante persecución del placer no solo crea o genera confusión, sino que también son los elementos, las condiciones que forman el ego, el « yo », el centro de donde surgen todas las actividades. Lo cual no significa que uno no pueda disfrutar del canto de un pájaro, que no pueda ver la belleza de una puesta de sol, o ver el cielo a través de las hojas; eso no es placer. Ver el cielo a través de las hojas, lo cual es una delicia, una sensación de gran profundidad y belleza, sucede en el instante, y una vez ha sucedido el pensamiento dice: « Qué cosa tan maravillosa sentir eso; quiero repetirlo ». Esa repetición es placer, no así cuando sucedía la percepción de esa belleza, de esa exquisitez; ¿comprenden todo esto? No verbalmente, sino hacerlo con el corazón.

Y también, para comprender la naturaleza y la estructura de lo que es el movimiento de una mente religiosa, es obvio que el sufrimiento debe terminar. No sé... Uno no sabe si han investigado esta cuestión de por qué el hombre ha acarreado el peso del sufrimiento durante siglos, y sigue haciéndolo. Cada ser humano en este mundo pasa por la agonía de las lágrimas, de la soledad, del dolor, de la pérdida de algo. Cada ser humano está atrapado en eso, y no sabe cómo eliminarlo de forma completa y total. Las religiones no lo han resuelto; ellas dicen: « Piensa en Dios y olvídate de ti mismo », o « El Hijo de Dios se sacrificó, sufrió por ti; por tanto, no sufras ». Como saben, todas las religiones juegan este juego.

Así que preguntamos, ustedes preguntan: ¿puede el sufrimiento como miedo terminar? Porque el miedo es parte del sufrimiento, el deseo es parte del sufrimiento. Y si investigan toda esta cuestión del movimiento completo del placer, verán que también es parte del sufrimiento. Solo queremos placer y evitar lo otro. Por tanto, estamos diciendo: ¿puede terminar el sufrimiento, no solo su sufrimiento particular, sino el sufrimiento de la humanidad? El sufrimiento de la humanidad, que es la pobreza, la gran degradación de la pobreza, la división de clases, la constante incertidumbre en la vida, las inminentes guerras, la destrucción, la brutalidad de las guerras, el hombre no ha logrado nunca detenerlas; ¿comprenden todo esto, señores? De modo que no solo existe su propia pequeña agonía, sino también la agonía de toda la humanidad, y uno es parte de ello. Así que tenemos que resolverlo; sin resolverlo no es posible una mente religiosa, porque si terminamos con el sufrimiento algo más aflora, y no es ninguna promesa mía.

De modo que debemos inquirir si el sufrimiento puede terminar, o sea, ¿puede el miedo terminar? Vamos a investigarlo, tengan presente que la palabra no es el hecho; la palabra « sufrimiento » no es la agonía que uno siente internamente. Y la descripción, por más grande, por más sutil, por más amplia, la descripción nunca es el hecho real. También debemos comprender todo el significado de la muerte, porque es parte de nuestra vida, el final de nuestras células cerebrales, el final de todo lo que uno ha acumulado, guardado, poseído.

¿Esperan que yo se lo diga, que lo investigue? ¿Qué es el sufrimiento? ¿Qué es su sufrimiento? ¿Pueden responder? No a mí; ¿pueden descubrir qué es su sufrimiento? ¿Es la soledad? ¿Se debe a que no son capaces de identificarse a sí mismos con esto o aquello? ¿Es porque han perdido a alguien que amaban, o le tenían mucho afecto y compañerismo? ¿Es porque no tienen el poder, la posición, el prestigio que otro tiene? Por favor, miren todo esto en sí mismos. ¿Es porque quieren felicidad y no pueden tenerla? Quieren que les amen y nadie lo hace; ¿entiende, señor? ¿Es porque quieren alcanzar cierto estatus maravilloso y, ya saben, no tienen la capacidad, el cerebro, el empuje necesario, y por eso lloran?

Por favor, escuchen: pueden tomar un sufrimiento tras otro, un dolor tras otro, un dolor particular y resolverlo, pero mientras lo resuelven aparece otro dolor; ¿lo entienden? ¿O pueden observar toda la naturaleza de este sufrimiento... como un todo? ¿Entienden? No solo un sufrimiento particular, porque lo particular nunca lleva a lo total, lo particular son piezas rotas, y las piezas rotas no son lo total. Pueden ver esa verdad: lo particular no puede jamás llevar a lo total. Uno puede investigar cada caso particular, esperando de ese modo terminar con el sufrimiento, pero eso es imposible porque un sufrimiento conduce a otro sufrimiento; ¿correcto? Me pregunto si lo entienden.

¿Pueden observar toda la naturaleza, todo el movimiento del sufrimiento? Es decir, observarlo totalmente. Por la palabra « total » quiero decir no solo tener una mente clara, lógica, sana, una observación sana, lógica, ¿entienden? clara, precisa, sino una precisión que no la diluya ninguno de sus prejuicios, anhelos, motivos, de modo que puedan observar sin ninguna distorsión. Eso significa: ¿pueden dejar a un lado sus propias opiniones, conclusiones, las conclusiones de los comentaristas, del Gita, de los Upanishads, de la Biblia, lo que sea, olvidarse de todas estas conclusiones, conceptos, para poder observar lo total, todo el movimiento y la agonía del sufrimiento del hombre? ¿Entienden? Llegar a lo total a través de lo particular es falso. ¿De acuerdo? Así, cuando se dan cuenta de lo falso, lo falso desaparece. En ese mismo desprendimiento, lo falso desaparece, muere, deja de existir; la misma percepción de lo falso es el principio de la inteligencia. La inteligencia no es suya o mía, no es una inteligencia particular; es ver lo que es verdadero y lo que es falso, pero no la verdad de acuerdo con su conclusión, con su prejuicio, con su tradición. Deben estar libres de todo esto.

O sea, ¿pueden observar no solo su sufrimiento, sino el sufrimiento de la humanidad, de la cual forman parte, como un todo: el sufrimiento de una persona que está físicamente enferma y el sufrimiento de una persona que no cree en nada? Esa persona que no cree en nada es igual al hombre que cree; ¿no es cierto, señor? Por favor, no esté de acuerdo conmigo, esto es algo muy serio, es su vida.

De la misma manera, como decíamos el otro día del miedo, ¿puede observar, no su miedo particular, sino la raíz del miedo? Dijimos que la raíz del miedo es el tiempo, tiempo es pensamiento y pensamiento es miedo; ¿de acuerdo? Lo vimos con detalle el otro día. De igual forma, esta enorme carga del hombre que llamamos « sufrimiento », ¿puede realmente terminar? En el momento en que tienen un motivo, que tiene que terminar « para... », « para tener algo más », están perdidos. Así, en la observación de esa cuestión del sufrimiento, no hay ningún motivo; ¿entienden? Porque cuando hay un motivo, motivo significa movimiento, cuando hay un movimiento interesado, la observación es distorsionada; ¿no es cierto? Ahora bien, si no hay ningún motivo cuando examina esta enorme carga que el hombre lleva, ¿es entonces el sufrimiento diferente de uno? ¿Comprende? No, no, señor, por favor, mírelo, investíguelo; ¿comprende? Como es el miedo, el enojo, los celos, los celos no son diferentes de usted, su codicia no es diferente de usted, así es su tradición, no la suya o la mía; la misma tradición dice: « Usted es diferente de la codicia; por tanto, debe luchar, pelear, controlarla ».

Pero nosotros decimos todo lo contrario: « Uno es el enojo ». Solo en ese momento de enojo, siendo el enojo violencia y todo esto, en ese instante de enojo uno no existe, solo hay reacción; luego el pensamiento se identifica con esa reacción... y dice: « Eso es enojo, me he enojado ». De modo que el pensamiento se separa a sí mismo de esa cosa que llama « enojo ». Espero que lo sigan; es algo que ya vimos. Estamos diciendo que el observador es lo observado, el pensador es el pensamiento, el experimentador es la experiencia, y el sufrimiento no es diferente de uno mismo; ¿entienden? Cuando eso es así, cuando no hay división entre uno y lo que observa, es decir, el observador es lo observado, el hombre que llora, la mujer que llora, ¿no son ellos mismos ese sufrimiento? ¿Entienden? El sufrimiento no está separado de él o de ella. Cuando no existe ninguna división, esa misma percepción genera un cambio radical en eso que está siendo observado.

O sea, ¿es posible observar el sufrimiento sin el observador? ¿Entienden lo que estoy diciendo? Mi hijo muere y estoy abatido, es un shock, en ese momento estoy paralizado, me doy cuenta de que he perdido algo que significaba mucho, que poseía, con lo que estaba identificado, era yo mismo, mi hijo. De modo que el sufrimiento es esa pérdida, y entonces digo: « Por favor, ayúdeme a liberarme de mi sufrimiento », o « Me reuniré con mi hijo en la próxima vida »; ¿entienden? Es una evasión y un escape de lo que está sucediendo, pero si observo lo que está sucediendo, si he perdido a mi hijo, a mi esposo, a mi esposa, lo que sea, ese es el hecho real que sucede, si lo observo, si no hay división, si el observador es lo observado, entonces, en esa observación, eso que se observa experimenta un cambio radical y fundamental; ¡hagan la prueba!

Al estar investigando lo que es una vida religiosa, cualquier forma de miedo, cualquier actividad de la voluntad, que es la esencia del deseo, cualquier forma de búsqueda de placer distorsionará la observación, la distorsionará, no su observación.

Estamos diciendo que el sufrimiento tiene fin, y, cuando el sufrimiento termina, de ahí surge la pasión, no la lujuria, sino esa pasión que es compasión. De modo que la mente religiosa... Estamos investigando, no aprendiendo, no memorizando; ¿entienden? ¿Comprenden? Los libros sagrados dicen... No, no quiero llamarlos « sagrados », los libros dicen, los libros tradicionales dicen: « El hombre perfecto que consigue la iluminación es esto, es aquello, tiene ese carácter, esa condición, es amable, es..., etc. » Dan una completa descripción de lo que es un hombre iluminado, pero la descripción no es lo descrito; por tanto, pueden olvidarse de todos esos libros. Para descubrir por uno mismo, uno tiene que ser libre, estar libre del miedo. Y el placer es por completo diferente de la percepción de algo hermoso, maravilloso, un cielo encantador, una simple estrella en el firmamento, un árbol solitario en el campo; eso tiene gran belleza, mucho amor y dicha, pero, cuando interviene el pensamiento, esa dicha se convierte en placer.

Y bien, estamos diciendo que el miedo puede terminar totalmente, y cuando el miedo termina ya no queda ninguna clase de ilusión. Y con el fin del sufrimiento adviene la pasión, esa extraordinaria sensación de tremenda energía. No la energía para hacer más maldades, sino la energía de esa enorme e ilimitada inteligencia de la compasión.

Y tenemos que dejarlo ahora, ya es hora. Tenemos que investigar también todo el tema de la muerte y lo que es la meditación, porque, en esa comprensión, la mente religiosa se hace realidad. La mente religiosa se hace realidad cuando se comprende toda la relación en la vida humana, en la que no hay miedo, dominación o control, cuando sabemos qué es el amor, cuando hay amor. Mañana lo investigaremos, porque el amor no son recuerdos, el amor no es el movimiento del deseo, el amor no es una actividad del placer. Por eso es tan importante comprender todo esto, porque hemos perdido esa cosa, seguramente nunca la hayamos tenido, esa cosa que llamamos « amor ». Muy bien, señores.

Quinta charla pública, Madras - 1979

Sábado 13 Enero 1979

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