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¿Qué genera desorden en las relaciones?

Cuarta charla pública, Madras - 1979

Domingo 7 Enero 1979

¿Podemos sentarnos en silencio o prefieren que hable? Personalmente nunca asisto a reuniones. Una vez asistí a un mitin político en este país y la Sra. Besant me dijo: « Mantente alejado de esto ». A menudo me pregunto por qué nos reunimos de esta forma, para escuchar a un orador, medio serios, curiosos, sin querer realmente cambiar nuestras vidas completamente. Nos hemos convertido en mediocres, sin talento, sin ninguna cualidad ingeniosa. Estoy empleando « ingeniosa » en el sentido no de un talento concreto o un don especial; me refiero a la genialidad de la mente que comprende la totalidad de la vida, que es nuestra vida, esa amplia, compleja, contradictoria y desgraciada existencia. Y uno escucha todo esto, escucha lo que dice quien les habla, y sigue su camino, con un entendimiento parcial, sin la profunda intención, la seria atención de producir una profunda revolución psicológica. A menudo uno se pregunta por qué los seres humanos toleran esa clase de vida que llevan. Pueden culpar las circunstancias, la sociedad, los partidos políticos, pero culpar a los demás no soluciona el problema. Vamos a la deriva, parece que malgastamos nuestras vidas, vamos a la oficina desde la mañana hasta la noche durante los siguientes 50 años o más, para luego retirarnos y morir, o vegetar, quejarse, o apagarse poco a poco.

Y si uno mira su propia vida, con toda esa extraordinaria belleza, la inmensidad de lo que el hombre ha logrado en lo tecnológico, uno se pregunta por qué existe tan poca belleza en nuestra vida. Con esa palabra me refiero no solo a la belleza aparente, la expresión de lo externo, sino a la cualidad de esa gran comunicación con la naturaleza. Si uno pierde el contacto con la naturaleza, pierde la relación con los demás seres humanos. Puede que lea poemas, si tiene esa tendencia, puede leer todos los maravillosos sonetos y la melodía lírica de un hermoso poema, pero la imaginación no es belleza. Apreciar una nube y la cálida luz sobre ella, la capa de agua en una carretera árida, o un pájaro posado en una rama solitaria, todo esa delicia raramente la vemos, la apreciamos o amamos, porque estamos ocupados con nuestros problemas, con nuestras preocupaciones, con nuestras peculiares ideas y obsesiones. Nunca somos libres, y la belleza es esa cualidad de la libertad, que es totalmente diferente de la independencia. Cuando escuchan todo esto, me pregunto cómo lo interpretan. Ya sea que veamos un perro y lo amemos, o una piedra, o una nube errante que pasa, si no tenemos ese sentido de extraordinaria comunicación con el mundo, la cual genera gran belleza, nos convertiremos en pequeños seres humanos mediocres, malgastaremos nuestra maravillosa vida y nos perderemos toda la belleza y profundidad de la existencia. Me temo que debemos volver a la realidad. Aunque también es una realidad, una extraordinaria realidad, la rama, la sombra, la luz sobre una hoja, el aleteo de un papagayo; eso también es una realidad, algo real. Cuando comprendemos el balanceo de una palmera y toda la fuerza de la vida, entonces la belleza adquiere un sentido profundo. Pero no nos interesa todo esto, ¿verdad? Me temo que no. Vamos a escuchar, suéltenlo. Puede parecer romántico o sentimental, pero la belleza no es romántica, no es sentimental ni emocional; la belleza es algo muy, muy sólido, como una piedra en medio de un río que fluye con fuerza.

Dejemos eso de momento y regresemos a lo que decíamos ayer, y creo que debemos repetir parte de lo que hablamos, espero que no les importe si lo repito. Decíamos, ¿no es cierto?, que mientras exista la tradición no habrá cultura. La tradición se transmite de generación en generación, ciertos conceptos, creencias, valores, principios, todo expresado intelectualmente, en esta fuerte tradición... de 3 mil años o de 10 días. En este terreno, la cultura no puede florecer. Cultura significa crecer, desarrollarse, no solo el lado intelectual de la vida, sino el todo, la totalidad de nuestra propia vida. No se trata de funcionar en una sola dirección, política o tener cierto talento con palabras, con la escultura o la pintura, sino desarrollar, cultivar nuestra propia mente y corazón. Lo cual no es posible si interviene la tradición, es decir, valores heredados; en ese terreno nada puede crecer. De esto estuvimos hablando ayer,

y también decíamos que el tiempo, que es algo muy complejo, debe investigarse, debe considerarse. Decíamos que el tiempo es un movimiento que divide; ¿de acuerdo? Ayer, hoy y mañana, el conocimiento que el hombre ha acumulado, tanto científico, el llamado « religioso » y la experiencia, son el pasado. Ese pasado se manifiesta en el presente y se modifica a sí mismo para convertirse en el futuro; este es todo el movimiento del tiempo. También dijimos ayer que nuestras mentes están condicionadas para aceptar el tiempo como un medio para comprender, como un medio para llegar a ser, desarrollarse, evolucionar. Desde la infancia, toda nuestra vida se basa en la idea de llegar a ser, de crecer, de evolucionar. En cierto sentido, tanto física como biológicamente, el tiempo existe. La bellota crece hasta convertirse en roble; eso requiere tiempo. Pero nosotros decimos que el tiempo psicológico no existe en absoluto. Esa idea que a través del tiempo, psicólogicamente, a saber éticamente, moralmente, espiritualmente, si podemos utilizar la palabra « espiritualmente », sin ser románticos o disparatados, comprenderemos la mente religiosa, pero el tiempo es un elemento destructivo. De eso hablamos ayer, más o menos.

Si puedo, deberíamos investigar lo que es el orden. Orden, por favor, escuchen, no estén de acuerdo o no; al igual que el viento, la brisa, llega, así, de la misma manera, solo escuchen: el orden es una secuencia en el espacio; ¿entienden? No. Decíamos que el orden no puede existir sin una secuencia, y debe haber espacio. Vamos a examinarlo, o sea, ¿qué me pasa hoy? Seguramente el clima, el calor, no estoy acostumbrado al clima caluroso. Nuestra vida es desorden, es confusión y contradicción. Estamos tomando algo muy simple. Si hay contradicción no existe el orden, si hay confusión, conflicto, no hay orden. Nuestra vida, tal como la vivimos diariamente, es un conjunto de contradicciones, confusión, conflicto, deshonestidad; ¿no es cierto? Es un hecho. Y uno se pregunta si el orden puede surgir de esa confusión. Porque sin orden no hay eficiencia, tanto intelectual como si tiene capacidades, necesita orden. El orden no tiene nada que ver con el sentimiento, con lo romántico; el orden es muy secuencial, lógico y sano. De modo que vamos a investigar lo que es el orden, si podemos tener orden, no como un proyecto, no como algo fijado por la tradición, por un gurú, por un líder, o por nuestros pequeños deseos e impulsos, sino que vamos a inquirir lo que es el orden perdurable. ¿Les interesa esto? ¿Cómo podemos poner orden en nuestra vida de modo que no existan opuestos, dualidad, contradicción, deshonestidad, sea en lo político, en lo religioso o en nuestra relación de unos con otros? ¿Les interesa esto? ¿O prefieren que hable de meditación? Y pueden evadirse con alguna clase de ilusión pensando que estamos meditando. Porque, miren, sin poner orden en nuestra vida diaria, hagamos lo que hagamos, no puede haber meditación; ¿correcto?

Por tanto, estamos poniendo los cimientos de lo que es la meditación. Uno debe darse cuenta de lo que es su vida diaria realmente, lo desordenada que es, lo contradictoria que es, controlada por los varios objetos del deseo, la búsqueda de poder, de posición, viviendo en la arrogancia, en la vanidad, y al mismo tiempo hablando con la gente de bondad, leyendo libros, ya saben, jugando con todo esto. Todo eso indica, ¿verdad?, una vida terriblemente deshonesta, una vida de total contradicción, como un experto abogado capaz de argumentar y destrozar la otra parte, y luego irse a algún templo lejano para adorar y rezar; ¿entienden la contradicción? Ellos no son conscientes de ello. De modo que lo primero es, disculpen mi voz hoy, lo primero es darse cuenta de lo desordenada que es nuestra vida, darse cuenta de eso, no cómo poner orden al desorden, por favor, escuchen, no cómo poner orden en el desorden, sino comprender la naturaleza del desorden; ¿entienden? Si se comprende la naturaleza del desorden, entonces, de esa comprensión, de ese hecho obvio, surge la belleza del orden, no por imposición ni disciplina, ni por represión o conformidad, sino que en el mismo investigar el desorden, de esa investigación surge de forma natural el orden; ¿entienden? ¿Lo entienden? Ahora bien, vamos a hacerlo.

Primero, observemos, como seres humanos tenemos capacidades tan extraordinarias, observemos lo que hemos hecho tecnológicamente, hemos hecho cosas increíbles. Como seres humanos, tenemos esa enorme capacidad, hemos elaborado casi cualquier clase de concepto, de principios, de ideas, de proyecciones religiosas, inventado rituales que religiosamente, algunos de ellos, son realmente hermosos, pero no tienen ningún valor. La mente humana, no sé si han investigado sus propias mentes; si lo han hecho, pueden observar la enorme cualidad que tiene. ¡Menos mal! Deben retar a esa mente, pedirle que opere en su forma más elevada. Deben hacerlo mientras hablamos, de manera que su mente, siendo la mente no solo las varias formas de actividades sensorias, siendo su mente las emociones, el afecto, el amor, el cariño, el respeto, la capacidad intelectual y esa enorme sensación de amor, todo esto es la mente, la totalidad de la mente. Se trata de retar eso, ¿entienden lo que estoy diciendo? De forma que la mente funcione en su forma más alta, su forma más elevada. Porque, si no la retan, vivirán en desorden; ¿entienden todo esto?

Así pues, estamos inquiriendo por qué los seres humanos, siglo tras siglo, han aceptado vivir en desorden político, religioso, económico, social, y en su relación de unos con otros; ¿entienden? ¿Por qué? ¿Por qué han aceptado vivir de esa forma? ¿De quién esperan respuesta? ¿Entienden? Un reto significa que cada uno responda, que responda con su máxima capacidad, y no esperen que quien les habla responda y les muestre cómo responder; ¿entienden? ¿Entienden lo que estoy diciendo? He retado a su mente; quien les habla ha dicho: ejerciten su máxima capacidad, ejerciten toda su energía para descubrir si es posible vivir en este mundo en degeneración, corrupto, inmoral, si pueden vivir una vida saludable, una vida del todo completa; ese es su reto, ¿entienden? Bien, ¿cuál es su respuesta? Completa, la palabra « completa » significa primero saludable, tanto física como psicológicamente, con todas las capacidades de su mente y, por tanto, con sensatez. La palabra « completa » también significa sagrado, es decir, la totalidad de la vida. De modo que preguntamos si ustedes, como seres humanos, son conscientes de todo el desorden y la degeneración en el mundo que les rodea y en ustedes, de ese proceso degenerativo que padecen. ¿Se dan cuenta de eso? Darse cuenta en el sentido de observar lo que en realidad sucede, no imaginar lo que sucede, no tener una idea de lo que sucede, sino ver lo que sucede realmente en lo político, religioso, social, moral, la degeneración del hombre. Ninguna institución, ningún gurú, ningún principio sublime podrá detener esta degeneración; ¿se dan cuenta de eso? Si lo vemos, ¿qué haremos? ¿De acuerdo? ¿De acuerdo, señor? ¿Qué haremos? ¿Cuál es su acción, no en el futuro, cuál es su acción inmediata? ¿Ingresarán en alguna secta, seguirán a algún gurú, o regresarán a su vieja tradición de repetir alguna que otra cosa, rituales, para escapar del hecho de que el cerebro está... envejeciendo y degenerando? ¿O juntos, ustedes y yo, investigaremos, exploraremos, por qué los seres humanos se han convertido en lo que son? Está sucediendo en todo el mundo; no es solo la especialidad de esta tierra espiritual. Siento emplear la palabra « espiritual », porque sienten tan orgullo por su propia cultura. Es lo mismo cuando los políticos dicen: « Somos muy viejos, nuestra cultura es ancestral ». Eso parece darles cierto sentido de dignidad, pero, en sus corazones, ellos... Ya saben lo que sucede, no tengo que contárselo. Y bien, ¿qué haremos?

Sugiero que primero miremos nuestras vidas, lo que realmente son, qué sucede en nuestras vidas, porque nuestra vida en acción es la sociedad; ¿de acuerdo, señor? ¿Lo ha captado? ¿Está de acuerdo? Nuestra vida en acción es nuestra sociedad, y no puede transformar la sociedad a menos que se transforme a sí mismo; es algo tan obvio. Los comunistas, los liberales, los socialistas, no han cambiado la sociedad. Su lectura del Gita, los Upanishads, no la cambiarán, ni lo hará interesarse terriblemente en lo que dice el budismo, o seguir la meditación Zen, es decir, nada de esto lo solucionará. Ya saben lo que está sucediendo hoy en día. Vamos a examinar lo que ocurre en nuestra vida, en nuestra vida cotidiana. Nuestra vida cotidiana se basa en la relación; sin relación uno no puede existir; ¿de acuerdo? ¿Cuál es nuestra relación de unos con otros, no que dos estén sentados juntos, no quiero decir eso, sino con su esposa, su esposo, su patrón, el trabajador de su fábrica, el peón; cuál es su relación de unos con otros? ¿Hay orden en esa relación? No una actividad egocéntrica opuesta a otra actividad egocéntrica; ¿entienden? Eso es contradicción. Si estoy casado, con hijos, sexo y todas estas cosas, si soy egoísta, interesado en mi propio éxito, mi ambición, mi estatus, preocupado por mí..., todo esto, y ella se interesa en sí misma, en sus problemas, en su belleza, en su aspecto, en todo esto, ¿cómo puede haber alguna relación entre esas dos personas? ¿Entienden todo esto? Si tengo una creencia y la otra persona tiene una creencia diferente, u otra conclusión, otro dogma, no puede haber relación; ¿se han dado cuenta de todo esto?

De modo que ¿es posible generar orden en nuestra relación, con nuestra esposa o nuestro esposo? No con el universo, con el cosmos o con Dios. Dios es un invento del intelecto. Uno puede tener una magnifica relación con las cosas que ha inventado, con las ilusiones, pero tener relación con su esposa, su esposo y sus hijos, de forma que no exista conflicto entre ambos, ahí es donde empieza el orden; ¿no es cierto? ¿De acuerdo, señor? Ahora bien, ¿cómo pondrá orden ahí? Porque el orden, por favor, escuchen, escuchen al menos la belleza de esto, el orden es una secuencia en el espacio. Vamos a examinar lo que queremos decir por espacio, lo que queremos decir por secuencia, lo que queremos decir por orden.

Si no tenemos relación con el otro, surge el miedo. Uno domina al otro o se separan, pero solo se encuentran en la cama. Así, vivimos entre nosotros una vida cruel, ¿no se han dado cuenta? ¿No saben todo esto? ¿De qué forma generaremos orden, un orden duradero, no un día orden y otro desorden? ¿Qué produce contradicción en la relación? Contradicción entre mi voz y lo que quiero decir. Seguramente debería haber bebido un poco de agua antes de venir. Adelante; sigamos. ¿Qué genera esa división entre usted y su esposa, su esposo y sus hijos? División es desorden, ¿no es cierto? ¿De acuerdo, señores? El musulmán, el hindú, el judío, el árabe, el comunista, el totalitarismo y la libertad, estos opuestos son la esencia del desorden; ¿verdad? Por tanto, ¿qué produce desorden en nuestra relación humana, ya sea muy íntima o menos íntima? ¿Han pensado alguna vez en esto? ¡Vamos, señores! ¿O tienen miedo de mirar ese desorden? Porque, cuando empiezan a darse cuenta, su esposa y usted mismo, el esposo o la esposa empieza a ver que hay desorden, o lo aceptan y viven con él, o lo analizan, lo examinan, lo investigan, y eso puede producir un cambio tremendo, y tenemos miedo de cambiar; ¿entienden lo que digo? ¿Ah? ¿De acuerdo, señor? Es mi amigo, al menos puedo hablar con él. ¿Qué genera el desorden? Bien, voy a decir algo, por favor, presten atención, estamos investigando, no digo que sea correcto o erróneo. ¿Es el deseo? Por deseo me refiero a las respuestas sensorias, con sus imágenes creadas por el pensamiento, y la acción, la urgencia de este deseo; ¿entienden mi...? ¡Zeus! Por deseo quiero decir, quien les habla quiere decir por deseo, por favor, investiguen mientras avanzamos, no acepten lo que se está diciendo, percibir, ver, ver sensorialmente, contacto, sensación, de esta sensación surge la imagen que el pensamiento construye y el deseo; ¿lo han entendido? ¿Está bastante claro?

Uno ve algo hermoso. La vista, el tacto, el olfato, el gusto, y la sensación, la sensación que se identifica con la imagen creada por el pensamiento, y de ahí surge el deseo; ¿de acuerdo? ¿Está claro? De modo que pregunto, estamos preguntando: ¿es uno de los factores de la contradicción esa falta de relación? Estoy utilizando « relación » en su justo sentido, estar en completo contacto con el otro, no solo el contacto sensorio, no solo el contacto sexual, sino un contacto holístico, total, con el otro. ¿Impide el deseo que eso suceda? Estamos investigando: ¿es el deseo amor? Porque con el deseo llega el miedo, y uno de los factores del desorden es el miedo; ¿no es cierto? ¿Deben tener todas estas lámparas? ¡Uf!

Estamos diciendo que el factor del desorden es el deseo, y el miedo, con esa constante persecución del placer. Ya expusimos lo que es el deseo. Al deseo le acompaña la voluntad, y la voluntad es acción, es la acción concentrada del deseo; ¿de acuerdo, señores? Simplemente investíguenlo. Y nosotros funcionamos, nuestra vida se basa en el deseo, en la voluntad y la satisfacción, lo cual conduce a la frustración, y de ahí surge el miedo, las diferentes formas de miedo: miedo de no tener éxito, miedo de perder un trabajo, miedo de quedarse solo, miedo de no amar o de que no le amen, miedo de perder el apego, miedo a la oscuridad, miedo al dolor físico, etc., etc. Están familiarizados con todo esto, ¿verdad? Estamos diciendo que el mayor factor de desorden es la acción del deseo, siempre asociada con esa imagen del logro y del miedo. El miedo que los seres humanos no han resuelto: miedo a la muerte, miedo a la soledad, miedo a no tener la capacidad para actuar adecuadamente, etc., etc. Una de las causas del desorden es también la incesante persecución del placer. Así que vamos a examinar con detenimiento estas tres cosas, porque nuestro interés es que surja el orden, y, para que surja orden, uno debe comprender la confusión en la que vive, siendo la confusión la actividad del deseo con sus diferentes objetos. Puede que, al ser joven, no busque tener un gran estatus, una gran posición ni grandes riquezas, pero, a medida que envejece, la cosa cambia. A medida que se aproxima la muerte, uno quiere la iluminación, Dios y todo esto. Los objetos del deseo cambian constantemente,

y el miedo es uno de los grandes factores del desorden en la relación, sea íntima o no íntima, y también el anhelo, esa persecución particular o personal del placer. De modo que están estos grandes y profundos factores del desorden en nuestra vida. Ya hemos explicado el proceso del deseo: ver, tocar, probar, oler, las respuestas sensorias, y estas respuestas sensorias producen una sensación, con el contacto; entonces el pensamiento dice: « Qué maravilloso sería si pudiera tener eso ». Así el pensamiento crea una imagen del automóvil, de uno conduciéndolo y disfrutándolo; así es el movimiento del deseo. Bien, estamos preguntando: ¿qué es el miedo? Por favor, investiguemos juntos, descubran por sí mismos, porque hemos vivido con el miedo generación tras generación. Tenemos buenos cerebros, tenemos capacidad para resolver el miedo y no vivir con él. Vivir con el miedo es vivir en la oscuridad; vivir con el miedo es negar la belleza de la vida en su totalidad, la belleza de la tierra, la belleza del cielo. Tenemos que comprenderlo, no intelectualmente, sino investigar las raíces profundas del miedo.

El miedo es tiempo, vamos a mirarlo con detenimiento. Está el miedo físico, el dolor del cuerpo, el recuerdo de ese dolor y la esperanza de que no se repita, a saber, continuidad en el tiempo; ¿de acuerdo? ¿Lo entienden? Por favor, pongan su mente en esto, porque es muy importante que lo comprendan, porque la mente pide que el ser humano sea libre, porque cuando uno es libre la vida es por completo diferente. Una persona que carga con el miedo nunca puede ser libre. Cuando la mente está envuelta por el miedo, no tiene ninguna posibilidad de ser clara, de percibir, de ser pura, de tener una percepción clara de las cosas. Estamos preguntando, estamos diciendo que el tiempo es el movimiento del miedo. La semana pasada tuve un dolor, recuerdo ese dolor, el dolor físico, y tengo miedo de que pueda repetirse de nuevo; ¿de acuerdo? ¿De acuerdo? Ese es un miedo, el dolor físico de una herida, de padecer un dolor, o de estar enfermo y esperar que nunca más se repita. Ahora, ¿pueden, por favor, escuchen, pueden, cuando tienen dolor, dolor físico, cuando desaparece, olvidarlo totalmente y no registrarlo en absoluto? ¿Entienden mi pregunta? ¿Entienden lo que he dicho?

Estoy seguro que la mayoría ha padecido algún dolor físico de alguna clase, distintas y múltiples clases de dolor físico. Cuando sucede, obsérvenlo y no permitan que ese dolor se registre en el cerebro. ¿Lo harán mientras hablamos? Vamos a verlo, ahora, durante un minuto. La capacidad del cerebro consiste en registrar todo lo que sucede; como una computadora, registra. Seguro que lo han observado, es obvio. Un suceso físico se registra, luego recordamos ese suceso que hemos registrado, y ese recuerdo, esa memoria del dolor crea el miedo de que pueda repetirse de nuevo. Estamos preguntando algo muy simple pero muy sutil. Vamos a verlo, lo verán por sí mismos. Tener un dolor físico y no permitir que se convierta en un recuerdo; ¿entiende, señor? ¿Entiende lo que digo? Ahora, espere un momento. Me hiere con un insulto, o me halaga como alguien hizo ayer; se trata de no registrar el halago o el insulto, de manera que el cerebro esté limpio. Si lo registra, eso es el movimiento del tiempo; ¿entiende? Estamos diciendo que el miedo es el movimiento del tiempo. Podemos entender el dolor físico. Lo sé, puedo observarlo con suma atención cuando sucede, estar muy atento, permitir que suceda y no identificarme en absoluto. Les estoy contando algo que le ha sucedido realmente a quien les habla; no me lo invento.

Así que el miedo es miedo a algo que puede suceder o que ha sucedido, y al recordarlo y proyectarlo en el futuro digo: « Tengo miedo ». ¿Entienden? Es decir, es el movimiento del pasado a través del presente hacia el futuro. La mayoría tenemos miedo, ¿de qué? Mírense a sí mismos, investiguen, ¿de qué tienen miedo? Puede que ahora sentados aquí no tengan miedo, es obvio, pero cuando salgan de aquí el miedo regresará, de forma consciente o profundamente oculto. ¿De qué tienen miedo? De la muerte, de la soledad, de no lograr la iluminación, de no tener éxito, de no tener mucho dinero, de que otro les domine, sea el esposo o la esposa; ¿de qué tiene uno miedo? ¿Pueden analizarlo? Por favor, escuchen. En el análisis existe...

Gracias, señor; ¿puedo beber?

Interlocutor: Sí.

Krishnamurti: Puede que ayude, aunque lo dudo. En el análisis están implicadas varias cosas: está el analizador y la cosa que voy a analizar; ¿de acuerdo? El análisis implica tiempo; ¿entienden? Tengo que analizar todo el tiempo, eso incluye tiempo. Cada análisis debe ser completo; de lo contrario, el recuerdo, la memoria sigue, y con ese recuerdo analiza; por tanto, nunca es completo, ¿entiende? No importa, siga adelante. Primero, en el análisis, está el analizador y lo analizado, pero el analizador es lo analizado; ¿no es cierto? Es decir, el pensamiento se ha dividido a sí mismo como el analizador y la cosa analizada; así es como crea una división. El pensamiento es un proceso muy limitado por esencia, por tanto, fragmentario, y, por tanto, tiene la capacidad de dividir. Lo limitado siempre tiene capacidad de dividir, pero lo que es total nunca puede ser dividido; ¡me pregunto si captan todo esto! Por favor, no me miren como si fuera un gurú, eso es así. Veamos la última cosa.

Estamos diciendo que el análisis no solucionará el problema. Puede que descubran la causa, descubrir la causa y el efecto de esa causa, pero el efecto se convierte en la causa del próximo suceso, y eso es una cadena continua de causa y efecto, en la que el efecto se convierte en la causa; ¿cierto? En ese círculo no hay respuesta. Tendrán que pensar por sí mismos, siempre que tengan ese interés, porque estamos muy acostumbrados a analizar, lo cual impide la percepción directa. Estamos preguntando: ¿cuál es la causa de este tremendo miedo de los seres humanos, miedos conscientes y miedos profundos y ocultos? Si observan o investigan el miedo, el miedo nunca es del presente; ¿entienden? Solo están... Registran el miedo tanto si ha sucedido como si puede suceder en el futuro; ¿no es cierto? No sé si lo comprenden. Está bien, lo expondré de forma diferente. ¿Por qué estoy trabajando tan duro para ustedes? El otro día, caminando después de la charla, un hombre comentó, me dijo: « Nos ha preguntado por qué venimos, por qué, si es por curiosidad, por eso o aquello ». Entonces preguntó: « ¿Por qué habla usted? » ¿Quiere saber por qué hablo? Señor, porque... Oh, olvídelo, no importa, no es importante.

Igual sucede con el placer; en el instante de placer, no hay registro; solo un segundo después se produce el registro, ¿se han dado cuenta de eso? ¿De verdad? El sexo, cualquier clase de placer, mientras sucede, uno es totalmente inconsciente de que eso es placer. Si se ha enojado mucho, espero que no lo haga, si ha estado muy enojado, en el momento de esa sensación, no es más que una sensación, pero cuando lo nombra, lo cual sucede un segundo después, se convierte en enojo; entonces es cuando dice: « Debo controlarme, no debo enojarme », y todo el resto que sigue. Por favor, escuchen: en el momento en que algo placentero les sucede, no hay registro, el cerebro no está actuando; solo un segundo más tarde el pensamiento interfiere y dice: « Qué maravilloso ha sido, esa comida ha estado riquísima, la puesta de sol fue maravillosa, debo repetir esa comida o debo ver más puestas de sol tan maravillosas »; ¿entienden? ¿Están atentos en el momento del miedo, en ese segundo cuando sucede la cosa, mientras surge, no dejar que el pensamiento interfiera, que lo reconozca de pasadas experiencias, que diga: « Es enojo », sino darse cuenta de que el pensamiento no tiene lugar en el momento de la acción? ¿Entienden todo esto? Para ello se requiere mucha atención. Si su mente está así de atenta, en el momento en que surge esa sensación que llamamos miedo, al darse cuenta, la misma percepción de esa verdad impide que interfiera el pensamiento. ¿Lo han entendido, alguien? ¿Lo están haciendo?

Así, el miedo y el placer van juntos, ¿se han dado cuenta de esto también? No pueden tener uno y negar el otro. Si investigan a ambos, si ven todo el movimiento del miedo y del placer, el deseo implicado en el miedo así como en el placer, si ven su naturaleza y estructura total, no intelectualmente o verbalmente, sino realmente como ven este micrófono, entonces llegan a la pregunta: ¿son el miedo o el placer diferentes del observador? El observador es miedo; por favor, escuchen. No existe pensador sin pensamiento; el pensamiento ha separado al pensador y él mismo como si fueran diferentes de la cosa que ha creado; ¿de acuerdo? Así, el pensador siempre trata de controlar y moldear el pensamiento, pero el miedo no está separado del observador, de uno mismo; uno es parte de eso. Y si dice: « Debo controlarlo, debo tener valor, debo escaparme, debo evitarlo, debo analizarlo », está jugando consigo mismo. Mientras que, si reconocen el hecho, la verdad de que uno es el miedo, de que uno es el resultado del tiempo, de que uno es el resultado del pensamiento, creado por varias... No voy a entrar en todo esto; es muy simple.

Así que uno es el miedo, y, cuando uno se da cuenta de eso, no puede actuar; por tanto, está observando limpiamente, y, cuando observa así, la misma cosa que está observando experimenta un cambio radical; ¿lo están haciendo? ¿Lo harán? ¿Observarán sin el observador? Porque el observador es el pasado, y el observador impide la percepción clara, objetiva, directa. Al darse cuenta de esto, el observador dice: « No tengo lugar en la observación »; por tanto, la observación es pura. Cuando uno observa el miedo sin el observador, sin el pasado, el mismo miedo que está siendo observado experimenta un cambio radical; desaparece. Por lo menos, ¿pueden memorizar eso? Ver intelectualmente lo que está implicado. Tener miedo y eludirlo, suprimirlo, modificarlo, o decir: « Debo luchar contra él », todo esto no eliminará el miedo, porque hemos estado haciendo todas estas cosas durante siglos y el miedo sigue ahí. Nosotros estamos diciendo algo por completo diferente; decimos que uno es el miedo, que uno es el resultado del tiempo, y ¿podemos observar el miedo sin el tiempo, sin los recuerdos? Solo mirar. Es decir, ¿puede mirar a su esposa, a su esposo, como si la mirara por primera vez en su vida, sin todos los recuerdos del placer sexual, las reprimendas, el acoso, la dominación, sin todo esto, solo mirar? Porque el conocimiento impide mirar, y estar libre del conocimiento es lo que pone fin al miedo completamente, no parcialmente, no a este o aquel miedo; acaba con la raíz del miedo.

De la misma manera, ¿puede mirar el placer? ¿Entiende? Tiene miles de placeres; ¿no es cierto? El placer sexual, el placer de tener dinero, el placer de tener una posición, el placer de ser alguien políticamente, ya conocen todo este asunto, el placer del poder, el placer de tener una buena mente, el placer de tener un buen cuerpo, el placer que viene a través de compararse con el miedo, el placer de imitar a alguien y conseguir más de eso que intenta imitar; ¿no es cierto? Existen todas estas formas de placer: el placer de encontrar la iluminación, que es el último placer de buscar a Dios, lo cual es realmente un asunto muy vulgar. Y bien, ¿puede investigar en su interior toda la naturaleza del miedo y del placer? Como decíamos, el placer es el movimiento del deseo repartido a lo largo del tiempo. Observarlo detalladamente, con precisión, con gran precisión, observarlo, sin analizarlo. Estamos diciendo que las causas del desorden son el deseo, el miedo y la constante persecución del placer. Lo cual no quiere decir reprimir el deleite de ver algo hermoso, el deleite y el disfrute de un cielo espléndido, de ver el lucero del alba, brillante, solitario, o ver la Cruz del Sur. Ver el firmamento es un gran deleite, pero en el momento en que el pensamiento dice: « Debo regresar al balcón y ver Venus, el lucero del alba », entonces empieza esa persecución del placer. Solo mírenlo.

Estamos diciendo que estas son las causas básicas del desorden, y cuando comprenden eso, no intelectualmente sino que de hecho terminan con eso, entonces tienen dicha en su corazón. La dicha no es placer, pero en el momento en que recuerdan la dicha diciendo: « Tuve un maravilloso momento de dicha, cómo desearía repetirlo », entonces se convierte en placer y pierden la dicha. Esta es la secuencia en nuestra vida para establecer orden, con nuestra familia.

¿Y qué es el espacio? Son las 6 y 25. Creo que están demasiado cansados. No puedo tratar el tema del espacio; requiere una profunda investigación, espacio en la mente. Eso significa una mente que nunca está ocupada con ningún problema. Pero nuestras mentes están tan ocupadas, tan llenas de creencias, con sus afanes, con toda clase de cosas, con confusión, con ilusiones. De modo que no hay espacio, y donde no hay espacio no puede haber una secuencia y orden. Y sin orden en nuestra vida cotidiana, ¡por el amor de Dios, véanlo!, en los momentos cotidianos de nuestra vida, su meditación será una simple forma de evasión de su vida mezquina, y la evasión a través de la meditación solo conduce a la ilusión. Por tanto, debemos poner los cimientos para descubrir aquello que está más allá del pensamiento, aquello que es inconmensurable, aquello que no tiene palabras. Sin embargo, aquello no puede manifestarse sin un gran sentido de orden, de libertad completa.

Cuarta charla pública, Madras - 1979

Domingo 7 Enero 1979

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