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¿Qué nos hará cambiar?

Primera Charla pública en Brockwwod Park, 1979

30 Noviembre 1979

Siento mucho el pésimo tiempo. Seguramente la mayoría han venido con sus problemas personales, y espero que en estas charlas podamos resolverlos, pero sólo podremos hacerlo con una atención sin elección y una cualidad de plenitud religiosa. Por « religión », no me refiero a las creencias, los dogmas o rituales, ni al amplio entramado de supersticiones, sino religión en el significado profundo de esa palabra, que únicamente surge en la observación de uno mismo y la meditación. De eso vamos a hablar durante estas cuatro charlas, y en los dos encuentros de preguntas y respuestas, como se explicó.

Para investigar este tema seriamente, y no sólo ver con naturalidad y facilmente nuestros propios problemas personales, sino ver cómo están relacionados con los problemas del mundo, porque los seres humanos somos psicológicamente similares en todo el mundo. Puede que seamos de diferente color, tengamos culturas diferentes, hábitos y costumbres distintas, pero, sin embargo, todos los seres humanos pasan por grandes dificultades, con gran sufrimiento, ansiedad, soledad, desesperación, depresión. Como no somos capaces de resolverlos, buscamos la salvación a través de otro, en distintas formas de creencias, de dogmas, y de aceptación de la autoridad. De modo que cuando abordemos, cuando hablemos juntos de estos problemas, si meramente nos limitamos a nuestro pequeño problema particular, esa actividad egocéntrica sólo lo hará más pequeño, más limitado y, por tanto, uno estará más preso. Otra cosa es ver si podemos, durante estas charlas y diálogos, preguntas y respuestas, relacionarnos con todos los seres humanos, con toda la humanidad. Nosotros somos parte de esa humanidad. En oriente sufren tanto como aquí, tienen sus penas, sus desgracias, su gran soledad, esa sensación de una sociedad negligente, donde no hay seguridad, ni certeza, están tan confundidos como nosotros lo estamos aquí. Así pues, en esencia, básicamente, en lo psicológico somos parte de esa humanidad. Creo que esto debe quedar perfectamente claro, no sólo verbal o intelectualmente, ni a través de la razón, sino que uno debe sentirlo. No es un sentimiento o una idea romántica sino una realidad; somos parte de toda la humanidad y, por tanto, tenemos una gran responsabilidad. Esa unidad entre todos los seres humanos, tan sólo la religión puede producirla, unirnos a todos, no la política, tampoco la ciencia, ni ninguna nueva filosofía, ni ninguna economía global, ni las diversas organizaciones políticas, religiosas, nada de esto nos unirá como un todo. Creo que uno debe darse cuenta muy claramente que ninguna organización religiosa, política, económica, o la variedad de organizaciones de las Naciones Unidas podrá unir a los seres humanos. Tan sólo la religión, en el sentido más profundo de la palabra, puede unirnos a todos. Lo que queremos decir con esa palabra « religión », no es lo que vemos actualmente en el mundo, las diferentes supersticiones, fantasías, el sistema jerárquico establecido, los dogmas, los rituales, las creencias, etc., la religión está mucho más allá de todo eso, es una forma de vivir la vida diaria. Y si puediéramos reflexionar juntos, pensar juntos, no sobre algo, sino tener esa capacidad de poder mirar, de escuchar y de pensar juntos. ¿Podemos hacerlo durante estas charlas? No se trata de estar de acuerdo, ni de aceptar las opiniones o juicios de los demás, sino más bien dejar a un lado nuestro punto de vista particular, nuestras experiencias y conclusiones personales, ver si podemos dejar todo eso a un lado y tener la capacidad de pensar juntos, no acerca de algo, lo que es bastante fácil, sino ser capaces de ver lo mismo juntos, de escuchar el mismo significado, el mismo trasfondo, la profundidad de la palabra, escuchar la misma canción, no interpretarla según nuestro agrado o desagrado, sino escucharla juntos, porque creo que es muy importante ser capaces de pensar juntos, no como un grupo que tiene el mismo pensamiento, el mismo punto de vista, la misma perspectiva, más bien dejar a un lado las idiosincrasias particulares, los hábitos del pensamiento, y pensar juntos. Podemos, por ejemplo, el pensar juntos acerca de la creencia. Podemos estar a favor o en contra. Podemos ver lo importante que es la creencia para conseguir algún tipo de seguridad psicológica. Y como deseamos esa seguridad, creemos en cualquier cosa. Esto está sucediendo en el mundo. La creencia es el mayor sin sentido, tanto la económica como la religiosa, o cualquier otra. Podemos pensar juntos sobre la creencia, estar o no de acuerdo, pero nosotros estamos intentando algo más allá, no se trata de pensar en algo, sino de pensar juntos. Me pregunto si lo expongo con claridad. Según parece, no somos capaces de pensar juntos a menos de que haya una catástrofe, una gran aflicción, una crisis, entonces las personas se unen y piensan juntas sobre la guerra, etc. Siempre pensamos juntos sobre algo, ¿no es así?, pero nosotros intentamos algo diferente, pensar juntos. Eso sólo es posible si por un momento nos olvidamos de nosotros mismos, de nuestros problemas, de nuestras preferencias, de nuestras capacidades intelectuales, etc., y contactamos el uno con el otro. Esto requiere un cierto sentido de atención, un cierto sentido de consciencia, requiere que todos y cada uno estemos juntos compartiendo la misma cualidad del pensar. No sé cómo exponerlo con más claridad. ¿Podemos hacerlo con todos nuestros problemas? Es posible pensar juntos sobre nuestros problemas, pero con la capacidad de pensar al mismo nivel, con la misma intensidad, no sobre algo, sino con esa sensación de pensar al unísono. ¿Me pregunto si lo captan?

Si logramos hacerlo, juntos podremos hacer muchas cosas. Eso significa cierta cualidad de libertad, con un cierto sentido de desapego, no forzado, no impuesto no incitado sino estar libres de nuestro propio trasfondo, para, entonces, entrar en comunión. Todo esto es muy importante, si quieren crear una buena sociedad. Los filósofos hablan de ello, los antiguos griegos, los antiguos hindúes y los chinos, han hablado de crear una buena sociedad. Es decir, en el futuro, en algún momento futuro crearemos una buena sociedad basada en un ideal, un modelo, con un cierto sentido de ideales, etc. Según parece, en ninguna parte del mundo ha existido nunca una buena sociedad, aunque, tal vez, existan buenas personas. Es cada vez más y más difícil ser bueno en este mundo, y siempre miramos hacia el futuro para crear una buena sociedad, buena en el sentido que la gente pueda vivir en esta tierra sin guerras, de forma pacífica, sin matarnos unos a otros, sin competir y con una sensación de gran libertad, etc. Por el momento, no estamos definiendo lo que es bueno, definir lo bueno no le hace a uno bueno.

De manera que, ¿podemos pensar juntos en la necesidad absoluta de crear una buena sociedad? La sociedad es lo que somos, la sociedad no es una creación misteriosa, no es una creación de Dios, el hombre ha creado la sociedad con todas sus guerras y todo lo que está sucediendo, no es necesario tratar todos esos horribles detalles. La sociedad es lo que somos, lo que cada ser humano es, eso es bastante obvio. Es decir, nosotros creamos la sociedad con todas sus divisiones, todos sus conflictos, sus terrores, su desigualdad, etc., etc., porque internamente somos lo que surge de la relación de unos con otros, somos eso. Podemos ser algo tolerantes, algo afectuosos en nuestras relaciones privadas, aunque eso no deja de ser dudoso porque con el resto de los seres humanos no lo somos. De nuevo, eso es bastante obvio. Cuando leemos la prensa o las revistas, se ve realmente lo que está sucediendo. De modo que una buena sociedad sólo puede crearse, no en el futuro, sino ahora, cuando nosotros, los seres humanos, establezcamos entre nosotros una verdadera relación, ¿es eso posible? No en una fecha futura, sino ahora, en el presente. En nuestra vida diaria, ¿podemos establecer una relación que sea esencialmente buena? Por buena, me refiero a: sin dominación, sin intereses personales, sin vanidad personal, ambición, etc., de modo que haya una relación entre las personas basada esencialmente en, si me permiten usar la palabra y espero que no les importe, el amor. ¿Es eso posible?

¿Podemos nosotros, como seres humanos, que vivimos en este terrible mundo que hemos creado, podemos producir un cambio radical en uno mismo? Ésta es la cuestión. Algunos filósofos, y otros han dicho que es imposible cambiar radicalmente el condicionamiento humano, se puede modificar, pulir, refinar, pero la cualidad básica del condicionamiento no puede alterarse. Muchas personalidades de renombre piensan así, los existencialistas, etc., pero ¿porqué aceptamos ese condicionamiento? Espero que estén siguiendo lo que estamos hablando. ¿Porqué aceptamos nuestro condicionamiento, el cual ha creado este mundo realmente loco, demente? Queremos paz y fabricamos armamento, queremos paz y estamos divididos, nacional, económica y socialmente, queremos paz y todas las religiones nos dividen, ellas mismas como organizaciones lo están. En lo externo y en lo interno, existen grandes contradicciones, me pregunto si nos damos cuenta de todo esto en uno mismo, no en lo que está sucediendo fuera. La mayoría sabemos lo que sucede fuera, no hay que ser muy listo para saberlo, sólo hay que observar. Esa confusión externa es en parte responsable de nuestro condicionamiento. Así que nos preguntamos, ¿es posible generar en nosotros mismos una transformación radical? Porque sólo entonces es posible tener una buena sociedad donde no nos causemos daño mutuo, ni físico ni psicológico.

Cuando nos hacemos esta pregunta, ¿cuál es nuestra verdadera respuesta? Uno está condicionado, no sólo como inglés, alemán, francés, etc., sino también condicionado por distintas formas de deseos, de creencias, de placeres, de conflictos, conflictos psicológicos, todo lo cual contribuye a este condicionamiento y más. Vamos a investigarlo. Nos estamos preguntando, estamos pensando juntos, espero que estemos pensando juntos, ¿puede ese condicionamiento, puede esta prisión humana con su dolor, soledad, ansiedad, demandas personales, exigencias personales, realizaciones, todo eso que es nuestro condicionamiento, nuestra consciencia, nuestra consciencia es su contenido, nos estamos preguntando, ¿es posible transformar toda esa estructura? De lo contrario, nunca habrá paz en este mundo. Tal vez, se den pequeños cambios, pero el hombre seguirá peleando, luchando, en perpetuo conflicto dentro de sí mismo y en lo externo. De modo que la pregunta es, ¿podemos pensar juntos en relación a todo eso?

La cuestión que surge entonces es, ¿qué debe hacer uno? Uno se da cuenta de que está condicionado, lo sabe, es consciente, ese condicionamiento ha surgido de sus propios deseos, de las actividades egocéntricas, de la falta de una correcta relación con los demás, del propio sentido de soledad. Aunque uno viva rodeado de mucha gente, tenga relaciones íntimas, siempre está esa sensación de vacío interno. Nuestro condicionamiento es todo esto, intelectual, psicológico, emocional, y, naturalmente, también físico. Ahora bien, ¿puede ser completamente transformado? Siento que esa es la verdadera revolución, en eso no hay violencia alguna.

Y bien, ¿podemos hacerlo juntos? Si usted lo hace, si comprende el condicionamiento y lo resuelve, pero otro sigue condicionado, ¿ese hombre que está condicionado le escuchará? ¿Entiende? Tal vez, usted no esté condicionado, pero ¿si yo lo estoy, le escucharé? ¿Qué hará que le escuche? ¿Qué presión, qué influencia, qué recompensa, qué hará que le escuche con mi corazón, con mi mente, con todo mi ser? Porque si puedo escucharle completamente, quizá, la solución se encuentre ahí. Pero, según parece, no escuchamos. De modo que preguntamos, ¿qué hará que un ser humano que sabe que está condicionado, como lo está la mayoría, si de alguna forma inteligente se da cuenta, qué le hará que cambiar? Por favor, que cada uno se haga esta pregunta, que cada uno descubra qué hará que cada uno genere un cambio, que se liberen del condicionamiento. No se trata de caer en otro condicionamiento, como dejar el catolicismo y convertirse al budismo, eso es el mismo patrón. Y bien, ¿qué hará uno, cada uno de nosotros, que está interesado y deseoso de crear una buena sociedad, qué hará que cambie? El cambio ha sido asociado a un premio, el cielo, una nueva clase de zanahoria, una nueva ideología, una nueva comunidad, nuevos grupos, nuevos gurús, recompensas, o sino a un castigo, « si no hacen esto irán al infierno ». Por tanto, todo nuestro pensar está basado en este principio de premio y castigo, « lo haré si a cambio obtengo algo ». Pero esa actitud, esa manera de pensar, no genera un cambio radical, sin embargo, ese cambio es absolutamente necesario. Estoy seguro de que todos nos damos cuenta de esto, pero ¿qué haremos?

Algunos de ustedes han escuchado al que habla durante muchos años, me pregunto por qué, y ese escuchar se convierte en un nuevo mantra, ¿saben lo que significa esa palabra? Es una palabra en sánscrito que quiere decir, en su verdadero significado, no ser egocéntrico y, reflexionar sobre el llegar a ser. Ese es su significado, mantra significa eso, dejar de ser egoísta y reflexionar, meditar, observarse a sí mismo, no querer llegar a ser algo; ese es el verdadero significado de la palabra, que ha sido mal interpretada por todo ese sin sentido de la meditación trascendental.

Bien, algunos han escuchado durante muchos años, ¿han escuchado y, entonces han generado un cambio o se han acostumbrado a las palabras y han seguido igual? Por eso preguntamos, ¿qué hará que un hombre, un ser humano, que ha vivido durante muchos miles de años siguiendo el mismo patrón heredado, los mismos instintos de supervivencia, de miedo, de seguridad, esa sensación de interés propio que produce gran aislamiento, qué hará cambiar a ese hombre? ¿Un nuevo Dios? ¿Una nueva forma de entretenimiento? ¿Un nuevo fútbol religioso? ¿Un nuevo circo con, ya saben, todas estas cosas? ¿Qué nos hará cambiar? Es obvio que el dolor no ha cambiado al hombre, porque ya hemos sufrido mucho, no sólo individual sino colectivamente, como humanidad en su conjunto hemos sufrido enormemente, guerras, enfermedades, dolor, muerte, hemos sufrido mucho y, según parece, el sufrimiento no nos ha cambiado, ni el miedo lo ha hecho. Nada de esto nos ha cambiado, porque nuestra mente busca constantemente, busca placer, e incluso el placer, el mismo placer en sus diferentes formas, no nos ha cambiado. Y bien, ¿qué hará que cambiemos?

Parece que no somos capaces de hacer nada voluntariamente, hacemos las cosas por presión. Si no hay presión, si no existe la expectativa de recompensa o castigo, pensar en recompensa o castigo es tan ridículo, si no hay esperanza de futuro No sé si han investigado esa cuestión del futuro, que puede ser una ilusión psicológica. En un momento lo investigaremos. Si eliminan todo eso, ¿cuál es la cualidad de la mente que afronta el presente de manera completa? ¿Entienden mi pregunta? ¿Nos estamos comunicando? Por favor, digan sí o no, no sé dónde estamos, espero no estar hablándo conmigo mismo.

Si uno se da cuenta de que está en una prisión, una prisión creada por uno mismo, siendo uno el resultado del pasado, de los padres, los abuelos, etc., ya sea heredada, adquirida o impuesta, esa es la prisión psicológica en la que vivimos. Como es natural, el instinto es escapar de esa prisión. Ahora, ¿nos damos cuenta de eso, no como una idea, no como un concepto, sino realmente como un hecho psicológico? Si uno afronta ese hecho, ¿por qué incluso en ese momento no hay posibilidad de cambiar? ¿Entienden mi pregunta?

Este ha sido un problema, un problema para todas las personas serias, para todos los que se preocupan por la tragedia humana, por la miseria humana, y se preguntan a sí mismos, ¿porqué no producimos ese sentido de claridad en nosotros mismos, ese sentido de libertad, esa sentifo de ser esencialmente buenos? No sé si han observado que los intelectuales, los literatos, los escritores, y los así llamados líderes del mundo, no hablan de crear una buena sociedad, se han dado por vencidos. El otro día estuvimos hablando con algunos de ellos y dijeron, « eso es un disparate, está pasado de moda, hay que descartarlo, no existe tal cosa como una buena sociedad, es algo victoriano, estúpido, un disparate, tenemos que aceptar las cosas como son y vivir con ello ». Seguramente la mayoría de nosotros decimos lo mismo. Así pues, ustedes y yo, como dos amigos hablando de esto, ¿qué vamos a hacer?

La autoridad de otro no produce cambio, no genera ese cambio, ¿verdad? Si le acepto a usted como mi autoridad porque quiero producir una revolución dentro de mí y, quizá, generar una buena sociedad, la sola idea de seguirle, de que me instruya, eso impide tener una buena sociedad. Me pregunto si lo ven. Uno no es bueno porque le digan que lo es, ni porque le acepten como la máxima autoridad de la rectitud y le sigan. La aceptación y la obediencia a la autoridad, es la destrucción misma de una buena sociedad, ¿no es cierto? Me pregunto si lo ven. ¿Podemos avanzar en este asunto?

Si tengo un gurú, gracias a dios que no tengo ninguno, si tengo un gurú y le sigo, ¿qué me hago a mí mismo? ¿Qué hago en el mundo? Nada. El gurú me dirá algún sinsentido, cómo meditar, esto o aquello, y así conseguiré una experiencia maravillosa, levitaré, o cualquiera de esas bobadas, pero mi intención es crear una buena sociedad donde podamos ser felices, donde exista un sentido de afecto, una relación sin barreras, ese es mi anhelo. Pero, si le acepto a usted como mi gurú, ¿qué sucede? He destruido eso mismo que buscaba, porque la autoridad, aparte de la ley y todas esas cosas, la autoridad psicológica, divide, su naturaleza misma es divisoria. Si usted está arriba y yo abajo, si usted está progresando más y más, y si yo también progreso más y más, ¡nunca nos encontraremos! (Risas) Se ríen, lo sé pero, en realidad, esto es lo que hacen. Entonces, ¿me doy cuenta de que la autoridad, con sus implicaciones, su estructura, nunca me liberará? La autoridad ofrece una cierta sensación de seguridad, « yo no sé, estoy confundido y usted sabe », o al menos creo que sabe, « eso es suficiente para mí, pongo mis energías y mi necesidad de seguridad en usted, en lo que está diciendo ». De esa manera, creamos una organización alrededor de eso, y esa misma organización se convierte en una prisión. ¿No sé si son conscientes de todo esto? Por eso, no deberían pertenecer a ninguna organización espiritual, no importa cuán prometedora, seductora o romántica sea. ¿Podemos aceptar eso, verlo juntos? ¿Entienden mi pregunta? Verlo juntos, como una realidad y, por tanto, al verlo juntos terminar con ello. Ver que la misma naturaleza de la autoridad con sus organizaciones, religiosas o de cualquier otro tipo, es separativa, y la obediencia establece un sistema jerárquico, eso está sucediendo en el mundo y, eso, forma parte de la naturaleza destructiva del mundo. Si ve la verdad de eso, descártelo. ¿Podemos hacer eso? De tal manera que ninguno de nosotros, lo siento, ninguno pertenezca a ninguna organización espiritual, eso significa las organizaciones religiosas, católica, protestante, hindú, budista, ninguna.

Pertenecer a algo nos hace sentir seguros, ¿verdad? Es evidente. Pero pertenecer a algo, sin duda genera inseguridad porque en sí mismo es separativo. Si usted tiene su gurú, su autoridad, si es católico, protestante, y otro es algo diferente, nunca comulgarán, aunque las organizaciones religiosas digan que trabajan juntas para la verdad. Entonces, ¿podemos, al escucharnos, al escuchar este hecho, eliminar de nuestro pensamiento toda aceptación de autoridad, autoridad psicológica y, por tanto, toda organización creada a su alrededor? Y bien, ¿qué sucede? ¿He eliminado la autoridad porque usted lo ha dicho, o veo la naturaleza destructiva de estas presuntas organizaciones, lo veo como un hecho y, en consecuencia, con inteligencia, o sólo lo acepto vagamente? ¿No sé si lo entienden? Si uno ve el hecho, la misma percepción de ese hecho es inteligencia, en esa inteligencia hay seguridad y no en algún disparate supersticioso. ¿Me pregunto si lo ven? ¿Estamos en comunión unos con otros? No estoy seguro, pueden decírmelo, ¿estamos en comunión? Audiencia:Sí.

Krishnamurti: No, por favor, verbalmente, no; decirlo es muy fácil porque todos hablamos inglés, francés o lo que sea. Intelectualmente, verbalmente no es comunión, comunión es ver el hecho juntos.

Ahora bien, estamos preguntando, ¿podemos observar el hecho de nuestro condicionamiento y no la idea de nuestro condicionamiento? El hecho de que somos británicos, alemanes, americanos, rusos, hindúes, orientales o lo que sea, es una cosa. El condicionamiento surge por razones económicas, por el clima, la alimentación, la ropa, etc., por el físico. Pero también existe un gran condicionamiento psicológico, ¿podemos verlo como un hecho? Al igual que el miedo, ¿pueden observarlo? Si de momento no pueden, ¿es posible ver las heridas que hemos padecido, las ofensas, las injurias psicológicas que hemos atesorado, las humillaciones que hemos recibido desde la niñez? Verlas, no analizarlas. Los psicoterapeutas, lo siento, espero que no haya ninguno aquí, los psicoterapeutas retroceden, investigan el pasado, es decir, buscan la causa de las heridas que uno ha recibido, lo examinan, analizan todo el movimiento del pasado. Generalmente, llamamos a eso análisis, psicoterapia. Pero ¿ayuda eso a descubrir la causa? Hemos dedicado mucho tiempo, tal vez años, en ese juego que todos jugamos, porque no queremos afrontar el hecho, decimos, « examinemos cómo se generan los hechos ». ¿No sé si están siguiendo todo esto?

De modo que gastan enorme energía y, probablemente, mucho dinero, en un buen examen del pasado, o, si son capaces, se examinan a sí mismos, pero nosotros decimos que esas formas de análisis simplemente dividen, porque el analizador cree que es diferente de aquello que está analizando, ¿verdad? ¿Están siguiendo todo esto? Entonces mantiene esa división en su análisis, cuando el hecho obvio es que el analizador es lo analizado. ¿Me pregunto si lo ven? En el momento que uno reconoce que el analizador es lo analizado, porque si uno está enojado uno es el enojo, aunque le sorprenda, el observador es lo observado. Cuando eso es una verdadera realidad, entonces el análisis no tiene importancia, sólo existe una observación pura del hecho que está sucediendo ahora. ¿Me pregunto si lo ven? Puede parecer difícil, porque la mayoría estamos tan condicionados al proceso analítico, al autoexamen, a la exploración introspectiva, tan acostumbrados a eso, tan condicionados por eso, que, quizá, cuando se dice algo nuevo de inmediato lo rechazan o lo olvidan. Así pues, por favor, investíguenlo, mírenlo.

Estamos diciendo, ¿es posible observar el hecho, lo que está sucediendo ahora, sea la ira, los celos, la violencia, el placer, el miedo, lo que sea, mirarlo sin analizarlo, sólo mirarlo? Y en esa misma observación, ¿está el observador meramente observando el hecho como algo separado de sí mismo, o el observador es el hecho? ¿Me pregunto si lo entienden? ¿Me expreso con claridad? ¿Ven la diferencia? La mayoría estamos condicionados por la idea de que el observador es diferente de lo que observa. Si soy ambicioso, si soy violento, en ese momento de violencia no hay ninguna división, es sólo después cuando el pensamiento lo retoma y se separa del hecho. De modo que el observador es el pasado mirando lo que realmente está sucediendo ahora. ¿Me pregunto si captan todo esto? Es decir, mirar el hecho de que están enojados, son desdichados, están solos, o lo que sea, mirar ese hecho sin que el observador diga, « me siento separado », y lo mire como algo diferente, ¿entienden? O sea, ¿reconoce el observador que él mismo es el hecho, que no hay división entre el hecho y él? El hecho es él mismo, ¿me pregunto si lo ven? Por tanto, ¿qué sucede cuando ven esa realidad? ¿Entienden lo que estoy diciendo?

Miren, mi mente está condicionada cuando mira el hecho de la soledad, tomemos ese ejemplo, no, empecemos con las heridas desde la niñez, vamos a seguir con eso. Estoy acostumbrado, me he habituado a pensar que yo soy diferente de las heridas, ¿verdad?, en consecuencia, mi acción hacia esas heridas es reprimirlas, evitarlas, o edificar alrededor de mis heridas una resistencia de manera que no me hieran nunca más. Por consiguiente, esas heridas hacen que me aísle más y más, que sea más y más temeroso. O sea, esa división sucede porque creo que soy diferente de las heridas, ¿no es así? ¿Están siguiendo todo esto? Pero la herida es uno mismo, el « yo » es la imagen que uno ha creado de sí mismo y que se siente herida ¿no? ¿Me pregunto si lo ven? ¿Puedo continuar? ¿Están siguiendo todo esto?

De modo que he creado una imagen a través de la educación, de mi familia, de la sociedad, de todas las ideas religiosas sobre el alma, de la separación individual, de todo eso; he creado una imagen de mí mismo y si pisotean esa imagen me siento herido, por eso digo que esa herida no soy yo, que debo hacer algo con esa herida y así perpetúo la división entre la herida y yo. Pero el hecho es que esa imagen que ha sido herida soy yo, ¿no es verdad? Entonces, ¿puedo mirar ese hecho? Mirar el hecho de que la imagen soy yo mismo, y mientras tenga esa imagen de mí mismo alguien la pisoteará, eso es así. Por tanto, ¿puede la mente liberarse de la imagen? Porque uno se da cuenta de que mientras exista esa imagen algo sucederá, la pincharán con un alfiler y, en consecuencia, se producirá una herida, que tendrá como resultado aislarme, miedo, resistencia que levantará un muro a mi alrededor, todo eso sucederá si existe la división entre el observador y lo observado, que es la herida, ¿no es cierto? Por favor, esto no es algo intelectual, sólo se trata, sencillamente, de observarse uno mismo, al empezar dijimos, « darse cuenta de uno mismo ».

Así pues, ¿qué sucede cuando el observador es lo observado? ¿Entienden? ¿Qué sucede realmente? No la idea, sino, ¿qué sucede? Desde la niñez me han herido, en la escuela, mis padres, otros chicos o chicas, ya saben, me han herido, me han lastimado psicológicamente, y arrastro esa herida el resto de mi vida, oculta, me siento ansioso, temeroso, conozco las consecuencias. Pero ahora me doy cuenta de que esa herida existe, y mientras esa imagen que he creado, que he establecido, mientras esa imagen exista, habrá heridas. La imagen soy yo mismo, ¿puedo ver ese hecho? No mirarlo como una idea, sino ver el hecho real de que la imagen está herida, de que esa imagen soy yo. ¿Me pregunto si lo ven? ¿Estamos de acuerdo? ¿Podemos, al menos, estar de acuerdo en ese punto, pensar juntos? Y bien, ¿qué sucede? Antes intentaba, el observador trataba de hacer algo, pero ahora no hay observador, por tanto, no puede hacer nada al respecto, ¿lo captan? ¿Entienden lo que ha sucedido? Antes el observador se esforzaba por suprimir, por controlar, por no ser herido, aislarse, resistir, etc., hacía un esfuerzo tremendo, pero si es un hecho que el observador es lo observado, en ese momento, ¿qué sucede? ¿Quieren que yo se lo diga? Eso no conducirá a nada, lo que diga no tendrá valor. Sin embargo, si juntos, si pensando juntos llegamos a este punto, entonces descubrirán por sí mismos que mientras hagan algún esfuerzo habrá división, ¿no es así? En consecuencia, en la observación pura no hay esfuerzo, por tanto, ese algo que ha sido establecido como imagen empieza a disolverse, esa es toda la cuestión.

Empezamos diciendo, « observarse uno mismo », y la cualidad meditativa de esa observación produce un sentido religioso de unidad. Los seres humanos necesitan este gran sentido de unidad, el cual no puede darse a través de nacionalidades o de todas esas cosas. Ahora bien, ¿podemos nosotros como seres humanos, después de escuchar casi durante una hora, ver juntos ese hecho al menos? Si juntos vemos ese hecho se termina por completo el problema, y como seres humanos, nunca somos heridos psicológicamente. Ese pensar juntos implica que ambos vemos lo mismo, al mismo tiempo y al mismo nivel, lo que quiere decir amor, ¿entienden señores? Creo que por esta mañana es suficiente, ¿no creen? Nos reuniremos de nuevo mañana por la mañana.

Primera Charla pública en Brockwwod Park, 1979

30 Noviembre 1979

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