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¿Qué puedo hacer en este mundo?

Primera charla pública en Brockwood Park, 1982

31 Julio 1982

¡Espero que no estén tan nerviosos como yo! (Risas) Cada vez que uno habla y pasa por todo este nerviosismo, por esta aprensión, uno no sabe muy bien lo que va a decir, al menos yo.

Creo que uno debe ser consciente de lo que sucede en el mundo sin deprimirse por ello, sin optimismo ni pesimismo, sino observar imparcialmente, desapasionadamente lo que sucede. El Lejano Oriente está cada vez más avanzando en lo tecnológico, sin duda, progresando más que los países occidentales. La situación económica en todo el mundo es muy inestable, incierta. Socialmente hay una enorme confusión, incertidumbre. Y las religiones de todo el mundo han influido muy poco en nuestra vida diaria, han perdido su significado, aunque las religiones organizadas mantienen su status quo hablando de cosas superficiales y no de las realidades fundamentales de la vida. ¿Y qué le sucederá al hombre en el futuro, a todos nosotros y a nuestros nietos, o a quien sea, qué ocurrirá?

Uno tiene que ver todo esto con detenimiento, sin sacar conclusiones de izquierda, derecha o centro, políticamente,no tomar partido, no comprometerse con ningún partido político o religioso, sino interesarse con lo que le sucede al hombre. Se preparan para la guerra, sigue la venta de armas de los países industrializados de todo el mundo, su economía depende de ello. Matar se ha puesto de moda, incluso parece heroico. Los alabamos, sus nombres son grabados en las catedrales y, según parece, matar a otro ser humano en nombre de la religión, del patriotismo, del país, se ha vuelto importante. Las naciones están divididas, los británicos, los franceses, los americanos, los rusos, los hindúes, los japoneses, etc. Existe una guerra económica entre todos ellos, no sólo guerra física, sino económica, y otras actitudes destructivas contra la vida. Estos son, sin duda, hechos para cualquier hombre que piense. Y al observar todo esto uno se pregunta, ¿qué podemos hacer los seres humanos, como usted o yo, en este mundo? Esta es una cuestión muy seria. Algunos se unen a grupos, comunas o siguen a un líder, vistiendo distintas túnicas, etc., lo que en realidad no influye fundamentalmente en todo este movimiento que está sucediendo en el mundo, hacia la destrucción, hacia la guerra, ...en la que la vida humana tiene muy poca importancia. Al ver todo esto uno se pregunta, ¿qué voy a hacer? Debemos hacernos esta pregunta juntos. Debemos pensar juntos, no aceptar lo que dice quien les habla, sino juntos, ustedes y quien les habla. Hacernos esta pregunta de qué vamos a hacer en este mundo desquiciado, que se está volviendo más y más absurdo, más y más violento, suceden cosas terribles que desconocemos, armamentos químicos, biológicos, bomba de nitrógeno y de neutrones. Eso está sucediendo, los científicos están preparando todo esto. Si un país inventa algo más que otro, ese otro compite con él. Los científicos trabajan en todo esto. Y los filósofos lo único que hacen es tejer un montón de palabras.

Ahora, como seres humanos que vivimos en este mundo con nuestras familias, hijos, ¿qué haremos, cuál es nuestra responsabilidad? ¿Nos desentenderemos? ¿Nos retiraremos a algún monasterio? ¿Adoptaremos ciertas conclusiones ideológicas? ¿Inventaremos nuevas ideologías? Nada de esto ha resuelto nuestro problema, nada ha enfrentado ese estado aterrador, ese m undo peligroso en el que vivimos.

Por favor, no sólo escuchen a quien les habla esperando saber qué responde a todo esto, o qué está haciendo, cuál es su responsabilidad, esa es una pregunta errónea, si uno puede señalarlo. La pregunta es, ¿cuál es nuestra responsabilidad? No sólo la responsabilidad del que habla, sino cuál es la responsabilidad de cada uno de nosotros. El mundo está en llamas, ardiendo, miles sufren en nombre del país, del patriotismo, y todo ese sentido que sucede en el mundo. Así que durante estas pocas charlas y diálogos debemos pensar juntos sobre esta cuestión. Estamos juntos, sin compromiso alguno con ningún grupo, con ninguna política, religión o país, estamos juntos averiguando cuál es, como seres humanos, viviendo en este mundo atroz, cuál es nuestra responsabilidad, cuál es nuestra respuesta natural a todo este horror que está sucediendo.

Antes que nada, los seres humanos de todo el mundo, Este, Oeste o Medio Oriente pasan por muchas dificultades y problemas: hambre, superpoblación, malos gobiernos, gobiernos comprometidos con sus ideologías particulares, los gobiernos y la gente que nos gobiernan están enloquecidos por el poder, la posición, el prestigio, ayudando a los terroristas vendiéndoles armas. El otro día escuché en la TV que el 80% del armamento que este país produce se envía al exterior y el 20% es para su propia defensa. Esto sucede en todo el mundo. Los seres humanos han sufrido sin cesar durante miles de años y no han encontrado respuesta a todo esto. Nos volvemos más dependientes del control ambiental externo, tratando de encontrar las respuestas en actividades externas a través de los gobiernos, de leyes especiales, etc., etc. Siempre en lo externo, en actividades periféricas. Y, según parece, la respuesta no se encuentra ahí, ni en la política, ni en nacionalidades separadas, ni en las distintas organizaciones religiosas, en el sectarismo. Ahí no hay ninguna respuestas, pero siempre buscamos respuestas para las dificultades humanas fundamentales en los síntomas externos tratando de lidiar con esos síntomas superficiales, sin penetrar hondamente en el por qué los seres humanos de todo el mundo se comportan cómo lo hacen, con esa crueldad, con indiferencia, sólo interesados en ellos mismos.

Por favor, tengan presente que estamos pensando juntos, no sólo escuchando al que habla, sino interesados en nuestra responsabilidad, en la actividad de nuestras mentes y corazones, en todo esto.

Primero, creo que debemos mirar la consciencia de la humanidad, por qué esa consciencia que somos nosotros ha llegado a ser lo que es. Cada uno piensa que nuestra consciencia es nuestra, nuestra herencia particular, nuestra particular evolución; pertenece a cada uno de nosotros y estamos confinados a esa limitación. Esto es lo que cada uno cree, que la consciencia es nuestra, que cada uno tiene su particular y aislada consciencia; ¿no es cierto? Es un hecho. Cada uno cree que es especial, un resultado heredado propio. Pero ahora vamos a cuestionar eso. ¿Es algo propio? ¿Es la consciencia algo propio? ¿O la consciencia es de toda la humanidad, y uno es eso? O sea, todos los seres humanos del mundo, donde sea que vivan, de cualquier clima, de cualquier gobierno o religión, todos pasan por grandes miedos, ansiedades, dolor, miserias, y alguna vaga felicidad. Este es el destino común a todo ser humano; ¿no es cierto? Cada ser humano, tanto si tienen una buena posición, si viven en grandes casas o en una cabaña, todos pasamos por esto. Así que existe una única consciencia de lo que somos, por tanto, no es una consciencia propia. Sufren, sienten inseguridad, muchas ansiedades, soledad, depresión, buscan algo más allá de todo esto y lo llaman Dios, una entidad externa, etc. Cada ser humano, por favor, observen esto, no como una asociación o comprensión verbal, o una conclusión intelectual, sino como una realidad, que cada uno de nosotros es el resto de la humanidad. Por favor, debemos captar esto totalmente, porque de ahí vamos a averiguar qué hacer. Si este punto no está claro, no en el sentido verbal o intelectual, sino en nuestro sentir, en nuestro corazón, en lo hondo de nuestro ser, en nuestra sangre, que cada ser humano, viva en países totalitarios, en el llamado mundo democrático capitalista, o en otro, de izquierda o derechas, hindú, japonés, blanco, negro, azul o de cualquier raza o religión, cada ser humano pasa por esto, cada uno de nosotros padece agonía, lágrimas y risas, rinde culto a algo que el pensamiento ha inventado. Este es el lugar donde todos los seres humanos están, no pueden negarlo. Si lo prefieren, lógica o intelectualmente, es un hecho que si bien en la periferia, en lo externo pueden ser más cultos, vivir en una sociedad opulenta, con mejor higiene, bien alimentados, quizá, con un gobierno algo mejor, todas son actividades externas, pero en lo profundo y fundamental cada uno es toda la humanidad; ¿no es verdad? ¿Realmente comprendemos eso? O nuestros cerebros rehúsan aceptar esa idea, rehúsan ver el hecho porque estamos tan condicionados que mi vida es mía, mi consciencia, mis pensamientos, mi actividad de la que soy el único responsable. Sus cerebros rehúsan afrontar esa gran realidad de que nosotros como seres humanos somos el resto de la humanidad.

Podemos hablarlo indefinidamente, con pros y contras; podemos analizar sin cesar por qué estamos separados del resto de seres humanos conscientemente, en nuestras consciencias. Pueden ser altos, bajos, claros, blancos o semi-blancos, morenos, negros, etc., todo eso es periférico, son actividades externas. Pero en lo profundo, en lo interno somos como el resto de la humanidad, somos la humanidad. Uno es el resto de la humanidad; ¿de acuerdo? Por favor, esto requiere esto es real..., uno debe ser diligente respecto a esto. Trabajarlo hasta tenerlo absoluta e irrevocablemente claro, luego, podemos seguir e inquirir qué podemos hacer los seres humanos.

Cuando decimos qué podemos hacer, aún pensamos por separado; ¿entienden? No pensamos como un ser humano total, pensamos como entidades aisladas, preguntamos qué puedo hacer yo; ¿no es cierto? Lo cual es una pregunta errónea, porque todavía estamos interesados en nosotros mismos como seres humanos aislados, separados. Por supuesto que estamos aislados, usted es diferente de mí, usted es alto y yo soy bajo, o soy moreno y usted es blanco o negro, o lo que sea. Pero si deja toda esa superficialidad y ahonda en lo profundo de sí mismo, en su consciencia que es la de todos, entonces empieza a descubrir que, al igual que el vecino o la persona lejana, pasa por distintas agonías, depresiones y ansiedades, soledad y dolor. Muy pocos se hacen estas preguntas. Estamos tan fuertemente educados como individuos separados, aislados de los demás, igual de divididos que los países. Por tanto, cuando preguntamos qué hacer, lo hacemos como ingleses, británicos, franceses, que pertenecen a cierto gobierno o a cierto grupo, etc., etc. Nunca comprendemos hondamente el hecho de que en esencia estamos solos. ¿Podemos avanzar a partir de ahí? Podemos avanzar, hablar muy claro de otras cosas, pero si esa base no es real y podemos permanecer firmes, que nada nos perturbe, entonces, es posible averiguar cuál es nuestra responsabilidad como ser humano total y no como ser humano aislado. Nos adentraremos más y más a medida que avancemos. Estamos hablando juntos sobre estos asuntos; por favor, quien les habla insiste en esto. El orador es anónimo, no tiene autoridad, él, como persona, no existe, sólo observa, observamos juntos lo que está sucediendo. Por favor, no pongan atención ni den importancia a la personalidad. Es como el teléfono, ustedes no veneran el teléfono ni le ponen guirnaldas o le rinden culto, escuchan lo que transmite. El teléfono puede ser negro, blanco, ahora son de muchos colores, ¡creo! (Risas) Pero es tan absurdo y pueril darle importancia.

De modo que prosigamos. En lo tecnológico, por favor, entiendan este asunto que voy a abordar, el hombre ha puesto su mente en el perfeccionamiento tecnológico, más y más tecnología: computadoras, armamentos. La tecnología se desplaza más y más hacia el Este, al Lejano Oriente. Es decir, el hombre da importancia a la tecnología, ¿verdad? Mejor material de guerra, mejores comunicaciones, mejores sistemas para matar a otro ser humano, etc. No hablaré de eso, seguramente todos lo sabemos. El hombre ha dedicado tiempo, energía, dinero y sus capacidades para mejorar la tecnología. Por favor, vean lo que está sucediendo en el mundo. Su consciencia está orientada hacia la gran tecnología; ¿no es verdad? Dedica su pensamiento y su energía a esa dirección. Nuestros cerebros se vuelven más tecnológicos, mecánicos. Por favor, no decimos que no deben ser así, decimos que es inevitable, eso es lo que está sucediendo. Y el hombre dedica poco tiempo, energía y pensamiento en otra dirección. No dice: « Voy a averiguar por mí mismo lo que soy, por qué me comporto así, ¿qué hay más allá de todo esto? ». Nunca lo pensamos. ¿Entienden ambas cosas? O sea, el hombre ha dedicado enorme energía y tiempo a la conquista del medio, que es el cielo, el firmamento y el mundo, pero no ha dedicado la misma energía, tiempo y vitalidad, a inquirir dentro de sí mismo, ¿entienden?, lo que somos, por qué nos comportamos así, si existe algo supremo, si existe algo que no tenga causa, lo cual es inquirir en algo más grande que toda la tecnología o el pensamiento humano; ¿entienden? ¿Ven la dificultad? La tecnología está invadiendo toda nuestra consciencia y no le damos suficiente energía y tiempo a lo otro. Aunque unos pocos lo intentan, la tecnología les arrastra. Por favor, vean la realidad de todo esto. Espero que esté del todo claro, que nos entendamos en lo que se está diciendo.

Uno debe emplear energía y tiempo en inquirir en lo material, y en eso que está más allá de todas las explicaciones materiales, en si existe algo eterno, más allá de todo sufrimiento. Muy pocos le dedicamos tiempo a eso. Y si alguien lo intenta, tal vez, uno o dos aquí o allá, entonces, el otro mundo lo arrastra. Si más gente, si todos los que escuchamos aquí dedicamos tiempo y energía a inquirir en eso que está más allá, añadiremos a esa consciencia algo que no es del mundo tecnológico. ¿Entienden? ¿Lo expreso con claridad?

Supongan que dedican tiempo, energía y capacidades a inquirir, de verdad, sin aceptar creencias y toda esa basura pueril, sino que inquieren profundamente; inquirir es diferente de analizar, inquirir es observar y dar seguimiento a esa observación. De modo que si un ser humano empieza a hacerlo, puede añadir a toda la consciencia humana cierta cualidad de eso. Aunque pronto lo otro destruye, absorbe o reduce esa cualidad. Pero si existieran mil personas que se interesaran por esto, no que formen grupos y todas esas tonterías, sino que le dediquen toda su vida, entonces, estarían añadiendo a esa consciencia, a la consciencia humana, una cualidad de ese algo que está más allá de todas las palabras y pensamientos, más allá de todas las conclusiones, ese algo que es eterno; ¿entienden?

Si esto está claro, entonces, preguntamos, ¿qué haremos? No antes, porque entonces sólo se convierte en una actividad superficial. Cada uno de nosotros nos decimos, debido a que es un hecho obvio: el mundo actual está orientando hacia lo tecnológico, no sé si son conscientes de todo esto, Japón está siendo el centro del desarrollo, el centro de la tecnología, el gobierno japonés está invirtiendo mile de millones a la investigación informática. Ya han conquistado Occidente con sus automóviles, con sus relojes, cámaras, gramófonos, en todo. Otros países asiáticos los están siguiendo, están haciendo lo mismo. Sin embargo, no como una oposición o una reacción, sino que el hombre no puede vivir sólo de tecnología y sus derivados, tiene que apuntar a algo que es inconmensurable. Si al escuchar todo esto dedicamos tiempo y energía a investigarlo, ese mismo investigar responde la pregunta de, ¿qué voy a hacer? ¿De acuerdo? Así que juntos vamos a ver cómo se investiga, cómo observar.

Primero que todo, observar no es analizar. Cuando observan una flor, ven la belleza, la calidad, el color, el perfume, su intangible belleza, a partir de ahí pueden analizar. Pueden mirar la flor, luego despedazarla si quieren, espero que no la rompan y luego la miren. El análisis es un proceso muerto, la observación no lo es. El análisis implica el analizador y lo analizado. El analizador cree que está separado de aquello que analiza. Esa es toda la psicología, el analizador se separa de lo analizado; ¿no es cierto? Pero eso no es un hecho. El analizador también es producto del pasado: recuerdos, experiencias, conocimiento, y cree que está separado de aquello que observa; ¿no es verdad? Miren, lo pondré mucho más simple.

Soy envidioso. La envidia comprende celos, comparación, imitación, conformismo. La envidia me produce placer al satisfacer mi deseo. Pero viene y me dice: « Mira, la envidia es fea, y es realmente muy destructiva ». De modo que en mí surge de inmediato el analizador que dice: « La envidia es diferente a mí, voy a controlarla, a adaptarla, a moldearla, a eliminarla o a conservarla ». Pero si lo examino más detenidamente, el analizador es lo analizado, la envidia es parte de mí, no soy diferente de la envidia, ¿verdad? La ira no es diferente de mí, yo soy la ira. Pero he sido condicionado a que mi enojo es diferente de mí, porque entonces lo puedo controlar, puedo moldearlo, puedo racionalizarlo y dar una docena de explicaciones a mi ira. Sin embargo, la ira, la envidia, etc., es parte de mí, yo soy la ira. Así pues, cuando hay una división entre al analizador y lo analizado surge el conflicto, surge la lucha, el dolor, toda clase de substitución o el transcenderlo, etc., pero si el analizador es lo analizado, el problema cambio radicalmente porque no hay conflicto, en ese momento están realmente observando. ¿Está claro? ¿Tenemos claridad entre nosotros?

Por favor, no se pongan tan solemnes. (Risas) ¿Tenemos esto claro? Hemos vivido en conflicto, en todas nuestras relaciones generamos conflicto, desde la niñez vivimos en conflicto, cuanto más mejor. Esta medida, que es el espacio entre « lo que es » y « lo que debería ser », que es medida, que es tiempo, nos produce gran conflicto. Soy esto, pero seré aquello, ya sea en el mundo de los negocios, el artístico o en nuestra vida diaria. Aceptamos este conflicto, decimos que es normal, saludable, que trae progreso, todo ese bla, bla, bla. Pero si investiga si el cerebro, si la mente puede estar libre de conflicto, entonces, deben inquirir en la cuestión de si el observador, al analizador es diferente de lo analizado, o el analizador es lo analizado y, por tanto, el conflicto termina. Se trata pues de observar qué sucede cuando no hay conflicto. Porque si yo soy la envidia, si soy envidioso, no digo, « no debería serlo » o « lo soy », sino que observo ese momento de envidia; ¿entienden? Observar sin ninguna presión, sin ninguna proyección de eso que se observa. Esto requiere mucha atención, gran cantidad de energía, mirar con esa claridad. Entonces, todo el condicionamiento del hombre, que ha aceptado el conflicto como un modo de vida, desaparece por completo.

Los seres humanos del mundo han vivido durante muchos millones de años, no sólo durante 4,500 años. No la idea fundamentalista que es más bien absurda, de que han vivido durante muchos años, siglos y siglos aceptando el conflicto, aceptando al odio, aceptando herirnos y matarnos unos a otros, y cuando uno se da cuenta de que nuestra consciencia no es mía, mi pensamiento no es mío, de que el pensamiento es común a toda la humanidad, tanto si son pobres, sin educación, totalmente ignorantes y supersticiosos, todos piensan. También los grandes científicos piensan. Pensar es pensar, no es de ustedes o mío. Entonces uno empieza a descubrir que la observación se agudiza, es directa, tiene la cualidad de la decisión, no del análisis o de reducir todo a pedazos para averiguar por qué actuamos así o hacer regresiones a nuestra abuela, nuestra madre o nuestro padre. Lo cual se vuelve también, si puedo decirlo, espero que no haya ningún psicólogo aquí, algo inmaduro. Por favor, lo hemos discutido con muchos psicólogos; de modo que si hay algún psicólogo aquí, por favor, no se sienta herido. Sólo vean, escuchen, observen lo que se está diciendo. Podríamos estar del todo equivocados, sujetos a su consideración, por eso deben averiguarlo, mirarlo. Donde hay observación no hay análisis. Se trata de observar como observarían una hermosa montaña, no pueden cambiarla, con su grandeza, su majestuosidad, su belleza. Sólo observar, en esa observación hay belleza.

Así pues, con esa cualidad de observación vamos a mirar. No lo que creo que es observación, sino observar juntos; ¿entienden? ¿Estamos juntos en esto, un poquito? Observar, por ejemplo, el odio que está extendiéndose en el mundo, un ser humano queriendo herir a otro con gestos, con palabras, con la mirada, con algo que escribe o dice, odio. Está extendiéndose por el mundo. En Oriente, el hombre pobre que apenas tiene algo para comer, odia cuando usted van en su automóvil con ropa limpia, ¿entienden? Vean lo que las guerras recientes aquí y en otras partes del mundo están haciendo, cultivando el odio en nombre de Dios, en nombre del país y todo eso, patriotismo y todas esa niñerías. De manera que observen este odio. ¿Odiamos nosotros a alguien? Es una pregunta extraña pero correcta. Vamos a investigar todo esto. ¿Odiamos a alguien? Por varias razones odiamos a alguien, esa persona podría haberlo herido psicológicamente. La ira es parte del odio. Al observar ese odio, no analizarlo, por qué los... ..seres humanos han cultivado con eficacia este odio con guerras, puede uno mismo, puede uno honestamente, sin ninguna hipocresía, decir, « observo que tengo odio hacia alguien », esa observación es como una llama de atención que borra todo ese odio.

A la mayoría nos hieren desde la niñez, los padres, los maestros, nos hiere la comparación, mejores calificaciones, mejores..., ya conocen todo ese asunto de la educación moderna. Están hiriéndoles. Y observar esa herida o muchas heridas, no existen muchas heridas, sólo existe una herida, un daño, es decir, herida. Esta o aquella persona puede herirle, por una u otra razón, pero la herida es la misma. ¿Pueden mirar esa herida, observarla sin tratar de trascenderla, de ir más allá, etc.? Porque si observan la herida, verán todas las implicaciones de esa herida. Esa herida tiene continuidad, puede estar escondida, tiene continuidad, produce diferentes resultados: aislamiento, miedo, por eso gradualmente se resiste y eso genera más aislamiento.

Por tanto, si observan con cuidado esta herida, que es observar, prestarle toda la atención a esa observación, eso actúa como el fuego que quema, que limpia la herida. Vamos a seguir investigando más en esa observación, que es observar nuestra relación con los demás, observar nuestra relación, sea íntima o no. ¿Qué es realmente nuestra relación? ¿Es dependencia, es la necesidad de que alguien cumpla mis deseos, escapar de mi soledad, biológica, sexual, calmar mis exigencias? Por favor, ustedes están investigando, no lo hago yo. Lo hacemos juntos, por favor, no digan que yo lo haga y sólo me escuchan, están investigando lo que son sus relaciones. Puede que no quieran hacerlo, eso es diferente. Pueden cerrar sus oídos o salir de la carpa, de la tienda, pero si están aquí escuchen esto, les guste o no.

Y bien, ¿cuál es su relación? Sólo observen la cualidad de esa relación. ¿Se basa en apego? ¿Es un escape de la soledad? ¿Un sentimiento de dependencia? ¿Tiene su relación, por favor, escuchen esto por un minuto si están interesados, tiene su relación una causa? ¿De acuerdo? ¿Entienden mi pregunta? ¿Tiene la relación un motivo? Si tiene una causa, que significa presión, una actividad con un motivo intencionado, consciente o no, eso que tiene una causa, sin duda, debe terminar; ¿entienden? Si tengo un motivo para amarles, piensen lo terrible que es eso, si la causa para amarles se debe a que están sentados en esa enorme audiencia y eso me da gran placer, si esa es mi causa, mi motivo, entonces, las consecuencias son muy feas, la consecuencia es que dependo de ustedes, y donde hay dependencia hay miedo. Así descubro que donde existe una causa tiene que haber un final. Si una causa determina mi relación con mi esposa, mi esposo, mis hijos, entonces, es inevitable que esa relación cree conflicto. Y siempre buscamos un escape a ese conflicto, Dios, el fútbol, (risas) psicólogos, divorcio, etc., ya conocen todo ese proceso. Si miran sus propias relaciones tal como son ahora, son excepto en raras ocasiones, son una forma de explotación mutua, y en eso hay gran fealdad, también crueldad, violencia, peleas, y todas esas interacciones que la mayoría ya conocen.

Ahora bien, ¿es posible observar este hecho? Hemos hecho un análisis breve que podemos profundizar mucho más. ¿Puedo observar ese tremendo hecho del « yo », la dependencia y el apego? Así, uno pregunta, ¿es el amor apego? ¿Es el amor posesión? Mi esposa, mi chica, mi esposo, estoy apegado, ¿es eso amor? Si es amor, entonces, tiene una causa; ¿no es cierto? Dependo del otro para mi satisfacción, gratificación, y por tanto, al haber una causa, nuestra relación tiene que terminar en conflicto. Así pues, ¿tiene el amor una causa? ¿Entienden mi pregunta? Por favor, ¡hagan estas preguntas!

Uno debe observar atentamente la naturaleza de la relación y del amor. Han pisoteado el amor, ya saben lo han convertido en... sexo, placer, en una forma más de entretenimiento. Y cuando existe una causa para amar, el amor se esfuma. ¿Pueden los seres humanos, por favor, háganse esta pregunta, pueden los seres humanos amar sin una causa? No me refiero a causas políticas o alguna otra, hablo de vivir nuestra vida, nuestra vida cotidiana sin una sola causa; ¿es eso realmente posible? O estamos tan condicionados que como hemos vivido durante miles de años en la causa y su efecto, no resulta muy difícil observar la vida sin una causa. ¿Entienden las implicaciones de esa pregunta?

Si quien habla viene aquí y habla porque tiene un motivo, propaganda, fama, notoriedad, más asistencia, o porque es gratificante para él, todas estas cosas, entonces, quien habla tiene una causa. De ser así, ¿qué sucede? ¡Está en un terrible aprieto! (Risas) En ese momento él depende de ustedes. Busca sus halagos, sus críticas, ya saben, todo esto. De hecho, no quiere sus críticas sino sus halagos, depende, está apegado, se encuentra en un constante estado de ansiedad, por consiguiente, es un monstruo, los está explotando. Así, la pregunta es: ¿porqué habla, cuál es la causa? No hay ninguna causa. Descubran lo que significa vivir sin una sola causa, porque el amor no tiene causa; ¿verdad?

Hemos examinado, observado el odio en el mundo, los gobiernos están perpetuándolo, los seres humanos lo están perpetuando. Si digo, « soy británico », perpetuo el odio porque ser británico, francés, alemán o lo que sea, es un proceso de aislamiento, y donde hay aislamiento debe haber conflicto. Voy y mato a alguien, asesinatos organizados. Hemos visto, observado las heridas que uno ha padecido desde niño; observarlas de manera que se limpien totalmente, eliminarlas, lo cual implica ser vulnerable, ser sensible. No se puede herir a una persona sensible, es sensible; ¿no es cierto? Porque una persona sensible está atenta, vigilante. Y la atención no deja espacio para la herida. También hemos visto, observado la relación, que es algo muy importante en nuestras vidas. No podemos vivir sin relación. Pueden retirarse a las montañas, pero seguirán relacionados. Relacionado quiere decir arrastrar todas las lágrimas del mundo, la risa, el dolor, la ansiedad, la soledad, están ahí. Físicamente pueden desprenderse, pero cargan todo ese peso en sus hombros, la relación es algo muy importante, la base de nuestra vida es la relación. No podemos escapar de la relación, por eso dictamos lo que debe ser la relación. Y así quedamos atrapados, nos matamos en la relación mutua. Uno debe investigar muy hondo la naturaleza de la relación y del amor. Donde hay una causa, hay un final, hay conflicto y crueldad en esa relación. Así pues, uno debe averiguar qué es el amor. Si el amor tiene una causa, « te amo porque... », ¡por dios!, entonces, es una transacción. Para descubrir mucho más, hay que averiguar, hay que vivir sin causa. ¿Entienden lo que significa eso? No hay un final en esa forma de vivir, en esa vida. Bien, es mejor detenernos ahora.

Primera charla pública en Brockwood Park, 1982

31 Julio 1982

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