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Una acción que no es el resultado del pensamiento

Segunda charla pública, Madras - 1979

Lunes 1 Enero 1979

Espero que no piensen que soy descortés o maleducado si les pregunto, con la debida cortesía, por qué están aquí. ¿Cuál es la razón? ¿Qué les hizo venir a escuchar a quien les habla? ¿Es por curiosidad, es por un viejo hábito, por un viejo hábito que surge de algún deseo ilusorio? ¿O han venido, si uno puede preguntarlo, con la seria intención de escuchar lo que tiene que decir quien les habla, y si eso tiene algún valor, algún significado en la vida cotidiana de uno? Si descubren por sí mismos lo que está diciendo quien les habla, sea verdadero o falso, si es falso, naturalmente lo desecharán, pero si es verdad, sensato, lógico, razonable, entonces, obviamente, ya sea intelectualmente, lo cual significa verbalmente, lo aceptarán y no harán nada al respecto. Sin embargo, si no aceptan tan solo de forma intelectual lo que se está diciendo, sino que lo aceptan con todo su corazón y mente, con todo su ser, entonces, de forma natural harán algo al respecto; entonces, de forma natural cambiarán radicalmente su vida. De lo que estamos hablando es de la transformación total del hombre, que son ustedes.

Y eso es importante, porque cualquier cultura nueva, porque las viejas culturas en todo el mundo están muriendo, decayendo, empiezan a degenerar, y una nueva cultura tan solo puede darse si existe gente profundamente y realmente religiosa, seria, no sectaria, que no pertenezca a ninguna sociedad, a ningún grupo, a ningún gurú, a ninguna religión particular, porque las religiones, tal como son, no tienen ningún sentido. De modo que uno pregunta, si puedo, con cortesía, por qué están aquí. Creo que deberían saber por qué están aquí; si es para añadir una ilusión más a la vida ilusoria que llevan, ¿entienden?, convirtiendo lo que dice quien les habla en una ilusión, en una fantasía, en una teoría, y, si es teoría, tiene muy poco valor. De modo que, si uno puede preguntarlo, por qué se han tomado la molestia de venir y escuchar a quien les habla. ¿Pueden descubrir por sí mismos por qué están aquí? Deben descubrirlo, es decir, si son honestos consigo mismos y no algo dementes, algo neuróticos, con la esperanza sutil de que suceda algún milagro que produzca una revolución, una revolución psicológica en la sociedad que les traiga confort, que les proporcione mejores casas, soluciones económicas, seguridad física. Si han venido con ese propósito, se sentirán engañados, quedarán defraudados.

Pero si han venido con una intención seria, y esa intención seria tiene que ir de la mano de una cualidad de escepticismo, una cualidad que cuestione, que exija una respuesta, no de quien les habla, sino del mismo reto que surge de preguntar, de preguntarse a sí mismos, ese reto exige una respuesta suya. Creo que es importante para nosotros, en ese mundo que se hace pedazos, en donde existe tanta anarquía, donde todo alrededor se está derrumbando. Nuestro deber como gente seria es saber qué es lo que queremos, qué es lo que estamos buscando. La mayoría buscamos seguridad física, dinero, trabajo, cierta seguridad física; y hay otros a quien no les importa mucho la seguridad física; ellos quieren seguridad psicológica, seguridad interna, y al buscar esa seguridad caen en muchas trampas: hacer buenas obras, trabajos sociales, las limitadas sectas parroquiales; caen en falsas meditaciones, y así sucesivamente. Existen muchas trampas a nuestro alrededor, por eso debemos preguntarnos, si puedo sugerirlo: ¿qué es lo que estamos buscando, qué es lo que queremos, qué es lo que piden nuestras mentes y corazones?

Como decíamos ayer, si lo entendieron y si puedo retomarlo un poco, porque seguiremos con lo que estuvimos investigando ayer, decíamos que la acción es parte de la vida, es hacer, es hacer y actuar en nuestro día a día, en nuestra problemática vida de todos los días. Y señalamos que la acción nacida del conocimiento es siempre limitada; ¿verdad? Porque el conocimiento es el pasado, y cuando actuamos con esa carga del pasado, entonces, esas acciones son incompletas, limitadas y fragmentadas. Por tanto, ¿existe otra clase de acción diferente que no sea fragmentaria, que no produzca arrepentimiento, que no deje una sensación de insuficiencia? Dijimos que existe tal acción, es decir, la percepción total del problema. Explicamos, si no les importa escucharlo de nuevo, que toda nuestra actividad diaria se basa en un principio, en un ideal o en la memoria. Véanlo en sí mismos, yo solo lo estoy describiendo, pero la descripción no es lo descrito; ¿verdad? ¿De acuerdo, señor? La palabra no es la cosa; puedo describirlo, pero lo descrito no es lo que en realidad está sucediendo. Por tanto, no nos dejemos engañar por la descripción, aunque la descripción nos puede ayudar a observar lo que realmente está sucediendo, teniendo presente que la palabra no es la cosa; ¿de acuerdo?

La mayoría busca seguridad psicológica; ese, aparentemente, es el empeño humano, la lucha humana, en la relación con los demás, sea o no íntima, este deseo, esta urgencia, este impulso para encontrar esa perdurable y profunda seguridad psicológica que nunca sea perturbada, que en sí misma sea totalmente completa; eso es lo que la mayoría quiere. No sé si se han observado o no a sí mismos en lo psicológico, internamente, pero eso es lo que queremos; ¿no es así? Nunca nos preguntamos si existe tal seguridad. En su búsqueda de seguridad psicológica, el pensamiento ha creado todos los dioses, en ellos hemos depositado nuestro afán de encontrar seguridad; ¿no es cierto? Los dioses, los rituales, todo ese circo que acontece en nombre de la religión, en eso tratamos de encontrar seguridad, pero ¿existe seguridad en todo lo que el pensamiento crea? ¿Entienden? Por favor, eso es un reto para ustedes, tienen que responder. No es posible que todos respondan, es imposible, pero pueden responderse a sí mismos. Frente a ustedes tienen este reto, y tienen que responder y no eludirlo; si lo eluden, entonces las consecuencias de ese escape, de esa evasión, les conducirán a más ilusión, más desdicha; eso es obvio. Mientras que, si afrontan ese reto por sí mismos, descubrirán si existe la seguridad psicológica, o si toda seguridad psicológica es una ilusión. Por « ilusión » me refiero a que, en el transcurso de la percepción sensoria, distorsionamos esa percepción con una creencia, con una esperanza, con un deseo inconsciente, y lo que surge de esto es ilusión. ¿Entienden todo esto? Lo dudo.

Como decíamos, nuestras mentes están llenas de grandes ilusiones. Tenemos seguridad física, algunos de nosotros, aunque gran parte de la humanidad tiene muy poca seguridad física; esa es otra historia, no lo investigaremos ahora, ¿por qué el hombre ha establecido esta enorme división entre pobres y ricos, y ninguna clase de revolución física lo ha resuelto? Tal vez exista una manera de resolverlo, lo podemos discutir más tarde, pero de momento no lo discutiremos ni investigaremos. Estamos diciendo que una acción nacida del conocimiento, siendo el conocimiento lo que hemos acumulado, tanto biológica como psicológicamente, esa acción que nace de lo que hemos experimentado y conocemos, esa acción debe, inevitablemente, conducir a más ilusión. Y decíamos que existe una acción, como señalamos ayer, si lo han pensado seriamente, existe una acción que no es el resultado del pensamiento; ¿están de acuerdo? ¿Puedo continuar? No sé hasta qué punto lo entienden. Realmente me gustaría comunicarlo, no solo verbalmente o intelectualmente, sino de verdad, con todo mi corazón y mi ser, comunicar que existe una manera diferente de vivir, en la que no hay conflicto, dolor, sufrimiento ni miedo, sino esa cualidad de inteligencia que es totalmente, completamente segura. Sin embargo, para descubrir esa manera de vivir, uno debe prestar atención, debe poner atención.

¿Están todos cómodos? ¿Sí? Porque, si no están cómodos, no serán capaces de atender; ¿de acuerdo? Porque vamos a hablar de esa cualidad de la atención, y, a medida que avancemos, lo investigaremos. La mayoría sabemos lo que es la concentración, a todos los estudiantes les enseñan a concentrarse en un libro o en lo que sea, para que apliquen su mente a una cosa en concreto, resistiendo cualquier otra interrupción, cualquier movimiento del pensamiento, resistiendo cualquier movimiento para concentrarse. Saben eso, ¿verdad? Es obvio. Y cuanto más puede concentrarse de forma total y sin ninguna interferencia de otras actividades del pensamiento, uno cree que ha conseguido algo. Pero nosotros estamos diciendo que la atención no tiene nada que ver con la concentración; ¿de acuerdo? Señor, examine críticamente lo que se está diciendo, no lo acepte, no se trague el anzuelo, el sedal y el resto; descubra si lo que dice quien les habla es correcto o no, correcto en el sentido de sensato, preciso, no ambiguo, romántico o sin sentido. La concentración enfatiza, da importancia a una actividad concreta del pensamiento, ¿entienden?, mientras que la atención no es un producto del pensamiento. Solo jueguen con eso, no lo acepten, solo mírenlo. Porque la mayoría sabemos lo que es la inatención; cuando escuchan a quien les habla, lo escuchan durante uno o dos minutos, o tal vez incluso menos, y luego sus pensamientos divagan hacia otra cosa, aunque traten de retenerlos y escuchar. ¿No les sucede eso? (Risas) ¡Dios mío!

Así que su mente parlotea y, ocasionalmente, el parloteo se detiene y atienden, escuchan. Pero gran parte del tiempo siguen en constante actividad, y esa constancia tiene una exigencia concreta, creada por las circunstancias o por uno mismo, de aplicarse, de concentrarse en cierta actividad y resistir cualquier otra actividad del pensamiento; ¿entienden todo esto? ¿De acuerdo, señores? Comprender ese movimiento de que el pensamiento genera cierta capacidad de concentración, de que el mismo pensamiento se mueve en otras direcciones, ¿de acuerdo?, y de que existe una urgencia, una compulsión de mantener el pensamiento en una determinada dirección; ¿no es cierto? Esto es lo que comúnmente se llama concentración. Atención, prestar atención, en esa atención, si realmente prestan atención, no existe un centro desde el cual atienden; ¿correcto? Parecen todos tan perplejos. Señor, es muy importante comprender esto, porque la atención y la inatención son dos cosas que debemos afrontar; ¿de acuerdo? ¿Lo entienden? ¿Estoy comunicando algo o no? No importa. Miren, ¿han prestado alguna vez atención con su mente, con su corazón, con sus nervios, con todo su ser, a algo en lo que no existe otredad, en donde no existe una sensación de desviación o distracción? De modo que hay tres cosas implicadas: la concentración, la distracción y la atención; ¿de acuerdo? La mayoría, cuando nos concentramos, tememos la distracción; ¿verdad? Desearía que pudiéramos hablar en calma como ahora. Y bien, ¿existe realmente la distracción? Tal vez, el mismo pensamiento es una distracción. En un minuto voy a mostrárselo. Si dicen que la distracción existe, eso implica que el pensamiento ha decidido activar la mente, concentrarse en un objeto concreto, y, cuando se da otra clase de movimiento diferente, a ese movimiento lo llamamos distracción; ¿no es cierto? Ahora bien, ¿es eso distracción? Nosotros estamos diciendo que la distracción no existe, ¿entienden?, porque es el pensamiento, por favor, escuchen, es él que dice: « Debo concentrarme en esto », pero ese mismo pensamiento es el que se está alejando en otra dirección, y a eso lo llamamos distracción. Pero ¿es una distracción?, porque el pensamiento apunta en una dirección, y el mismo pensamiento se aleja de ello. A eso generalmente lo llamamos distracción; ¿verdad?, pero ¿por qué lo llaman distracción? Sigue siendo el movimiento del pensamiento; ¿no es cierto? Por tanto, cualquier movimiento del pensamiento es una distracción. Me pregunto si lo captan. No, no lo entienden.

O sea, lo que estamos intentando señalar es que existen dos estados de la mente: la inatención en la que no hay atención, la cual es inatención, y la atención; ¿de acuerdo? Y darse cuenta de la inatención es estar atento, ahí no hay distracción; ¿lo captan? Me pregunto si lo entienden. De hecho, siempre luchamos entre las dos: inatención y atención, y eso consume toda nuestra energía. Por ejemplo, en la meditación, aunque no sea el momento de hablar de ella, está la lucha entre estar totalmente atento y, un segundo después, completamente inatento; ¿correcto? Ahora bien, estamos diciendo que la inatención no es distracción, sino darse cuenta de la falta de atención, darse cuenta de que uno no está atento es suficiente; ¿entienden? Me pregunto si lo comprenden. De modo que su mente nunca está en conflicto, porque el conflicto es un desperdicio de energía. Bien, regresemos al punto. Hemos explicado lo que es la atención, no explicado, sino el hecho de la atención. Cuando hay atención, no hay un centro desde donde uno presta atención como sucede en la concentración, que tiene, entonces, lo que llamamos distracciones. Sin embargo, están la atención y también la inatención. Pero si uno se da cuenta de que no está atento, ese mismo darse cuenta es atención, en la cual no existe ninguna distracción. Me pregunto si lo entienden. ¿Lo ha captado, señor? Aunque sea verbalmente, ¿lo ha captado? ¿Intelectualmente? Lo cual no es nada, pero al menos es un suspiro.

Ahora bien, ¿prestarán atención sin concentrarse, sin esfuerzo, a lo que se está diciendo? Es decir, sin distracción. Pueden prestar atención, escuchar por un minuto y divagar, y darse cuenta de que están divagando; ese mismo darse cuenta de estar divagando es atención; ¿de acuerdo? ¿Lo ha captado, señor?

Ayer decíamos que todo en la vida es acción, ya sea que esté en una cueva de los Himalayas como un ermitaño, en un monasterio, o viviendo una vida común. La vida, toda la existencia es acción, como todo en la vida es relación; relación es acción. Y nuestras acciones, como son actualmente, en lo político, en lo religioso, lo que sea, esa acción produce más desdicha, más confusión, más dolor; si lo observan, es lo que sucede en la política, lo que sucede en la religión, con su organización jerárquica: « Al final alcanzarán la iluminación, hagan esto, eso o aquello, y lo conseguirán ». ¡El burro y la zanahoria! Pero nosotros estamos cuestionando toda la actividad de lo que llamamos acción; ¿entienden? Estamos cuestionándolo, estamos diciendo que la acción basada en un principio, en un ideal, un recuerdo, en memoria, en conocimiento, esa acción es fragmentaria, incompleta, y, por tanto, conduce inevitablemente a más desdicha, a más dolor, más confusión; si lo observan, es lo que sucede en nuestra vida diaria. Sin embargo, existe otra acción; si están atentos, por favor, escuchen, pero si no están atentos, si sus pensamientos divagan, tomen consciencia de eso, y esa misma consciencia de su inatención es estar atento a lo que se está diciendo. ¿Hai capito? ¿Lo entienden?

Así que estamos diciendo que existe una acción que no se basa en el conocimiento. Para eso, para entenderlo mucho más profundamente que ayer, debemos investigar toda la cuestión del pensar, lo que es el pensamiento, y por qué los seres humanos de todo el mundo le han dado esa enorme importancia al pensamiento. Le dan importancia al pensamiento, ¿verdad? Todo lo que hacen tiene como base el pensamiento: el trabajo, el conocimiento técnico, los dioses, las iglesias, todo es una elaboración del pensamiento; ¿no es cierto, señores? ¿Lo ponen en duda? El pensamiento es el resultado de la memoria, es la respuesta de la memoria; ¿de acuerdo? Si tuvieran amnesia, no podrían pensar, pero como no es el caso, espero que no lo sea, como no es así, su pensamiento es el resultado de siglos de experiencia, de conocimiento acumulado, el cual está almacenado en el cerebro, es obvio. Si lo han investigado, si se han mirado a sí mismos, sus acciones son repetitivas, ocasionalmente libres, constantemente atrapados en una rutina, en un surco, y, si observan su propio pensamiento, verán que su pensamiento es un proceso material, es el resultado del conocimiento; ¿no es cierto? Es un proceso material, no es algo superespiritual ni extraordinario; ¿de acuerdo? ¿De acuerdo, señores?

El pensamiento siempre está activo, nunca está inmóvil, y el hombre ha dicho: « Debemos silenciarlo para poder..., ¿entienden?, para poder encontrar una consciencia espiritual superior », cosa que dudo. No existe una consciencia espiritual superior, solo existe la consciencia. El hombre ha inventado la súper superconsciencia, pero es un invento, es un producto del pensamiento. Adoran a la gente que habla de superconsciencia, les convierten en extraordinarios gurús, porque también quieren tener superconsciencias. Pero nunca han considerado que el pensamiento ha creado toda esta área de la consciencia; cualquier cosa que piense sigue siendo parte de esa consciencia; ¿lo entienden? ¿Estamos avanzando juntos o están cansados? Si lo están, tomemos un descanso. Puedo seguir hablándome a mí mismo porque estoy investigando a medida que hablo. Si están cansados, por favor, tomen un descanso, porque le estamos pidiendo a su cerebro que piense de forma nueva, que vea las cosas como si fuera la primera vez, no de la forma antigua y tradicional, sino que mire su vida como algo nuevo, por primera vez, y ese es un reto que puede cansar al cerebro. El cerebro dice: « Concédame un momento, permítame estar en silencio para que pueda recuperarme ».

Así pues, estamos diciendo que el pensamiento ha creado nuestra sociedad y todas las desdichas de esa sociedad: la división de clases, el rico, el pobre, el hombre con poder, con posición, el hombre célebre y el insignificante, el oprimido, etc. El pensamiento ha creado todos los dioses de la tierra, los templos en donde supuestamente viven los dioses. Todo es obra del pensamiento: los rituales, los dogmas, las creencias, el puja que hacen todos los días con la esperanza de conseguir algo de paz. Todas las llamadas meditaciones, la trascendental y el resto de meditaciones sin sentido, tienen como base el pensamiento, y el pensamiento siempre es limitado; ¿de acuerdo? No existe el pensamiento ilimitado; el pensamiento puede pensar que es ilimitado, que puede encontrar lo inconmensurable, pero eso es parte de su ilusión, porque el pensamiento es el resultado del conocimiento, de la memoria; por tanto, está atado al tiempo y, en consecuencia, es limitado; ¿de acuerdo? ¿Están atentos, lo entienden? ¿Están escuchando? Cuando formulo una pregunta, su pensamiento se pone a la obra, empieza a cuestionar, a investigar para encontrar la respuesta, y para encontrar la respuesta acude a la memoria: ¿dónde lo leí, quién me lo dijo? ¿Entienden? Opera así. Por el contrario, si les hago una pregunta que no saben y que no pueden encontrar en los libros, en sus gurús, en ninguna parte, entonces su mente y su cerebro naturalmente dicen: « En realidad no lo sé »; ¿no es cierto? ¿Les está sucediendo eso? ¿Lo entienden? ¿Pueden alguna vez decirse a sí mismos: « no lo sé »? Esa cualidad de mente que dice « no lo sé » ha dejado de buscar, porque en el momento en que el pensamiento busca está operando, proyectando lo que quiere, ...y diciendo: « lo encontré »; ¿entienden todo esto? ¿Se están cansando?

De modo que inquirir es tener una mente que no sabe, y nosotros estamos inquiriendo en una acción de la que realmente no somos conscientes. Sabemos que nuestras acciones se basan en la memoria, eso es simple, evidente, y sabemos de la actividad del conocimiento tecnológico, de la acumulación de miles de personas, científicos trabajando, acumulando, y de esa acumulación ellos han creado cosas extraordinarias, las cirugías más sorprendentes, hacen cosas de una delicadeza extraordinaria, pero también tecnológicamente están preparando guerras destructivas, materiales para la guerra. Y el pensamiento también ha creado las ilusiones, ¿de acuerdo?, « Creo en Dios, soy nacionalista, pertenezco a este partido que salvará a la humanidad, mi gurú es el ser más maravilloso », y así sucesivamente. Todo eso es la actividad del pensamiento, y cualquier acción del pensamiento será, inevitablemente, limitada. Ahora bien, ¿tienen una percepción profunda de ello? ¿Entienden? Si escuchan muy cuidadosamente lo que se está diciendo, entonces verán todo el movimiento del pensamiento: los pensamientos ocultos, los visibles, los pensamientos que son realmente secretos, los escondidos que no quieren estar al descubierto, toda la estructura y naturaleza del pensamiento. Si tienen una profunda percepción de ello, entonces el pensamiento ocupa su justo lugar; ¿entienden lo que estoy diciendo? ¿Captan lo que estoy diciendo?

El significado de la palabra « arte » es poner cada cosa en su justo lugar, es el arte de vivir, no el de pintar o esculpir, eso tiene su propio arte. Aquí estamos hablando del arte de vivir, y el arte en la vida significa poner cada cosa en su lugar, de manera que haya orden. Eso significa que el arte de vivir es que el pensamiento encuentre su justo lugar; ¿lo han entendido? ¿Pueden hacerlo? Es decir, darle al conocimiento su justo lugar, y en lo psicológico el conocimiento no tiene lugar; ¿lo ha entendido, señora? ¿No? Al menos alguien dice que no. Me alegra.

Creo que la mayoría nunca ha observado la actividad del pensamiento; ¿no es cierto? La mayoría nunca se pregunta qué es pensar, por qué el hombre le da tanta importancia al pensamiento. Así que el mismo proceso de pensamiento nace de la experiencia, del conocimiento y la memoria almacenados en el cerebro, y ese proceso del pensamiento siempre es limitado; ¿de acuerdo? ¿Está claro? El pensamiento es limitado, el pensamiento es fragmentario. Con fragmentario quiero decir algo roto, como un jarrón cuando lo rompen, solo quedan pedazos de él. Así es el pensamiento, algo roto, limitado; ¿no es cierto? Porque el pensamiento nace del conocimiento, y el conocimiento es el pasado, el conocimiento no es algo completo; ¿entienden? ¿Están ustedes..., lo ven? Nunca puede ser completo. De igual modo, haga lo que haga el pensamiento será limitado, y cualquier acción nacida de esa limitación generará lamentaciones, confusión, sentimientos de culpa, de ansiedad, y conflictos sin fin, porque el pensamiento en su acción es limitado; ¿de acuerdo? ¿Está claro? No claro verbalmente, sino internamente, saberlo como saben su idioma, como conocen sus ojos, su rostro, saberlo así.

El pensamiento nunca puede conducir hacia lo inconmensurable, aquello que no es medible, porque el pensamiento es medible; ¿no es cierto? Por tanto, aquello que es medible es limitado, no importa si mide 100 yardas, sigue siendo limitado; ¿de acuerdo?

Así pues, cuando el pensamiento busca la iluminación o trata de meditar, esa meditación, esa lucha, todo lo que a uno le sucederá, será siempre limitado, por tanto, dividido, fragmentado; ¿entiende, señor?

Ahora bien, estamos diciendo que existe una acción que no nace del pensamiento; ¿les interesa? ¿Pondrán ahora atención? Eso significa que no tienen un centro desde el cual escuchan, porque si escuchan desde un centro introducirán el elemento de la distracción; ¿lo entienden? Entonces, ¿pueden prestar atención? Estamos diciendo que existe una acción que no pertenece al tiempo. De nuevo, por el momento no debo introducir el tiempo porque ese es un tema diferente, ya hablaremos de ello. Existe una acción que no es producto de la memoria. Estoy señalando algo más; ya regresaré a eso. En su relación con otro, sea íntima o no íntima, cuando la memoria interviene en nuestras relaciones, ¿qué sucede? Inevitablemente genera división, ¿no es cierto? ¿Se han dado cuenta? En la relación con su esposo, esposa, su chica, o quien sea, en esa relación interviene toda la actividad del pensamiento, que se ha generado o establecido del constante contacto del uno con el otro, de una serie de ideas, de imágenes, que son solo recuerdos; ¿no es cierto? Y estos recuerdos, estas ideas, estas imágenes, le dividen a usted y a su esposo, a su chico o chica, de manera que siempre existe división; ¿de acuerdo? A partir de ahí preguntamos, no lo investigaremos muy profundamente, a partir de ahí preguntamos: ¿es el amor un recuerdo? ¿Entienden? Cuando uno le dice a la esposa, al esposo, a su chica, o a quien sea, « te amo », ¿es eso un recuerdo? O cuando dicen « amo a Dios, a la imagen », esa tremenda devoción emocional, ¿es eso amor? En otro momento profundizaremos mucho más en esta cuestión. Lo que estamos señalando es que cualquier actividad del pensamiento, siendo el pensamiento en sí mismo limitado, debe generar división, sea nacional, política, religiosa, en toda la estructura de la actividad del hombre, la cual está destruyendo el mundo. El ir a la luna y plantar allí una bandera, eso es una acción limitada. Cuando a la vuelta de la esquina adoran a sus insignificantes dioses, que han sido creados por el pensamiento, esa es una acción limitada. De modo que, si tienen una profunda percepción de ello, y la percepción es que la mente comprenda todo el cuadro, toda la estructura y naturaleza del pensamiento, entonces el pensamiento se coloca en su propio lugar limitado; ¿lo han captado? ¿Han entendido algo de esto? ¡Vamos, señores! Es decir, si lo entienden, si el pensamiento ha entendido su propio y limitado lugar, entonces la acción no es el resultado del pensamiento; la acción es el resultado de esa percepción total de la naturaleza del pensamiento; ¿alguien lo ha captado? ¿Han entendido todo esto? Es probable que, si les leyera el Bhagavad Gita, todos ustedes se sentirían felices, o si leyera algunos comentarios de los comentarios comentados. Pero eso otro necesita de su activa cooperación para descubrirlo, tienen que pensar, tienen que trabajar, trabajar para descubrir cómo piensan, cómo toda su vida se basa en el pensamiento. Si tienen que tomar un bus, para tomarlo el pensamiento tiene su utilidad, su justo lugar, pero cuando el pensamiento se involucra en toda la estructura psicológica del hombre, en ese momento el pensamiento limita la psiquis del hombre; ¿lo entienden?

Bien, señores y señoras, cinco minutos más. No sé cuánto están aprendiendo, aprendiendo, no acumulando conocimiento y memoria, aprendiendo para averiguar esa cualidad de la percepción de la cual surge la acción. Como ven, lo que en realidad estamos diciendo es que el hombre tiene enormes capacidades, la mujer también, ¡por favor!, no somos de la liberación femenina. El hombre tiene enormes capacidades, y el pensamiento limita estas capacidades. Pero, cuando el pensamiento ocupa su justo lugar, libera una energía tremenda, deja de hacer más maldades, para vivir una vida en la cual no existe ninguna sombra de conflicto, una vida de suprema excelencia, una vida que tiene esa extraordinaria cualidad de compasión y amor. Por eso uno debe comprender la naturaleza del pensamiento. El pensamiento no es amor, y si uno le rinde culto al intelecto, como todos ustedes hacen, porque cuando están estudiando, leyendo, siendo sermoneados sobre el Gita, los Upanishads o las muchas explicaciones, están alentando la capacidad intelectual y, por tanto, negando el amor.

No debemos sentarnos tanto tiempo en silencio; puede conducir al engaño.

Segunda charla pública, Madras - 1979

Lunes 1 Enero 1979

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